<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893</id><updated>2012-01-18T08:30:56.702+01:00</updated><title type='text'>Zona de conflicto</title><subtitle type='html'>Venezuela, sociedad mediática y comunidad política. Antagonismos y atolladeros. Ciudad y utopía. Un espacio para cruzarse con los unos y con los otros...</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>54</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-116543936317695658</id><published>2006-12-06T22:00:00.001+01:00</published><updated>2006-12-07T01:37:15.223+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#660000;"&gt;3-D: Un paso adelante&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;Los resultados electorales se esperaban. Se esperaban incluso desde agosto, y muchas encuestas avalaron esos índices a lo largo de la campaña. De manera que no hay sorpresas. El escándalo del 3-D parece venir de otra vía: en términos porcentuales, los resultados no muestran lo que nominalmente significan al desnudo: hay una diferencia gigantesca, de tres millones de votos, entre el chavismo y la oposición. No hay un solo estado del país en el que la oposición haya siquiera ganado. En términos concretos, eso significa que, en apenas dos años, el chavismo le sacó otro millón de votos a la oposición. Incluso, el último bastión opositor en Caracas, la Plaza Altamira, fue tomada tempranamente ese día por sectores rojos, que rebautizaron el lugar a punta de cohetones y reagetton. Lejos de confirmar el clisé de que eran hordas bárbaras de Petare y el 23 de Enero, lo que había allí esa noche era el chavismo clase media que ha venido mostrándose progresivamente en la ciudad, y que organiza rumbas que se parecen más a las que se hacen en Las Mercedes cuando se corona el Magallanes, que a una fiesta popular. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Mientras el chavismo humilde celebraba frente al balcón del pueblo, el chavismo de clase se robaba la Plaza Altamira por horas, demostrando que los adeptos al gobierno se consiguen transversalmente en todos los sectores sociales. Uno se pregunta con estos resultados: ¿cuál fue entonces el bando que terminó beneficiándose del desconocimiento de agosto de 2004 y de los posteriores efectos que dejó la abstención?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Podemos agregar que todo eso se produjo en un contexto electoral donde predominaban las ofertas abstractas, las arengas ideológicas y las utopías aparentemente liquidadas por el tiempo y el progreso. En verdad, estos resultados expresan un cisma dentro del campo del análisis y el diagnóstico: no hay demandas concretas sin cierta ideología, tampoco hay manera de deslindar lo que el chavismo ha venido construyendo de manera amalgamada como una verdadera potencia simbólica y material. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Se equivocaron, nuevamente, quienes creían que la política es un hecho similar a una reunión de condominio, y que lo que importa es arreglar el ascensor, repintar los puestos del estacionamiento y pagar una cuota extra para redoblar la vigilancia del conjunto residencial. La política es mucho más que eso, y requiere de diversas intervenciones, simbólicas y materiales: la política es liderazgo, es ideología, es imaginarios, mitos, acciones y movilizaciones.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El fin de las simetrías&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer efecto de estos resultados es demoledor: se ha producido una diferencia tal entre unos y otros, que no permitirá, en el corto y mediano plazo, seguir igualando a las dos fuerzas, tal como se venía haciendo en televisión. Se ha roto la simetría que imperaba mediáticamente entre el chavismo y la oposición. Ahora existe un país abiertamente mayoritario –en rojo– y otro minoritario –en azul–. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;En definitiva: hay un país de vencedores y otro de vencidos.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acabó la especie de que el país estaba taxativamente dividido en dos, y que más bien el chavismo estaba entrando en una larga decadencia. Se acabó eso de decir que las encuestas eran pura trampa, y que valía más la pena aferrarse a los vítores del concierto de Shakira y de las tribunas del estadio, que citar las investigaciones de Félix Seijas o de Datanálisis. Se dijo, incluso, en nombre de un círculo intelectual que defiende la trayectoria invalorable de Hannah Arendt, que las encuestas no estudiaban el factor miedo, es decir, no registraban la intimidación que ejerce el chavismo entre sus militantes y seguidores. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;En pocas palabras, se creó otro ardid para seguir diciendo que el chavismo necesita de grandes coacciones para movilizar a su gente. Si recuerdan bien, una especie parecida a la que inventó Ibsen Martínez en vísperas del referéndum revocatorio, y que elucubraba en las posibilidades de un supuesto voto oculto. &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 3-D permite cerrarle el paso a estas fábulas políticas: no había ningún voto oculto, y si lo había, estaba del lado de la oposición (el llamado cripto-chavismo). &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Lo esencial del asunto es que las evidencias no sólo estaban en las encuestas. También estaban en la calle, lo que sucede es que muy pocos hacen el ejercicio de contar a la ciudad desde todos sus extremos. La exclusión comienza allí, en el terreno simbólico, cuando una parte de la sociedad no cuenta a la otra, no la da por cierta, por viva. Y esa zona de la que no se habla, la que no se cuenta, la conocemos bien desde hace décadas: es la misma zona que las elites intelectuales, mediáticas y opináticas no han querido ver, e incluso la han negado reiteradamente. &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las enormes ganancias que he tenido en estos meses de vuelta al país, ha sido precisamente el hecho de que he conocido esa otra ciudad que hace ahora la política, e incluso impone sus imaginarios e idiosincrasias. Los hemos venido diciendo en este blog: &lt;em&gt;&lt;strong&gt;aquí cambiaron los paradigmas de la política, y cuando eso ocurre, el que más puja por esos cambios, quien más los arenga y los propulsa, siempre lleva una ventaja. La clase pobre manda cada día más, y da orientaciones precisas para desarrollar una política acorde con sus expectativas y esperanzas.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;La oposición, en ese sentido, ha ido a la retaguardia del proceso en estos años. Por un lado, reivindicando viejos valores de una democracia que se perdió hace décadas. Y por el otro, buscando apenas capitalizar los descontentos que deja la nueva política. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Así, sin redimensionar su proyecto, sin reelaborar una esperanza duradera, sin articular una política que sea del interés de las mayorías más pobres, la oposición ha venido, cíclicamente, deslizándose poco a poco en un fatal descenso,&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; al punto de que Chávez, desde 1998 hasta hoy, ha logrado ascender casi 9% a pesar de todos los golpes, paros, desconocimientos, corrupción, ineficacias y burocratismos varios que hemos vivido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El campo de la política&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Para los que sentían la ilusión de ganar el domingo, tiene que recordárseles que el liderazgo de Manuel Rosales apenas prendió motores a mitad de año. Y apenas fue entonces cuando se embarcó en una estrategia de contacto directo con sus electores, en barrios y caseríos. La instantánea pudo servir para analizar la dimensión de los descontentos, los límites de las políticas gubernamentales y la sonora deuda que tiene el país con los sectores populares. Pero apenas fue eso: una instantánea que, para consolidarse en el tiempo, requiere de un esfuerzo mucho mayor que salir en Globovisión o en RCTV todos los días. El descontento existe, pero hay que saberle dar forma organizativa, programática y con liderazgos específicos. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Rosales hizo una campaña impecable, donde utilizó su potencial al máximo. Y el hecho de que haya llegado al final, y haya asumido la derrota con todos sus resultados, habla de un nuevo tiempo para la política venezolana, en el que ambos sectores, por fin, tienen que bailar en la misma pista de baile.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;De manera que la paliza, la ventaja, o como quiera llamársele a este resultado, no es sólo un triunfo del chavismo. Tiene que ver, sobretodo, con la postura –valiente por demás– que asumió el liderazgo opositor. No es lo mismo sacar 7 millones de votos en Venezuela, que sacar 7 millones y que el adversario lo reconozca. De este modo, se empiezan a saldar las cuentas que vienen distorsionando sistemáticamente la acción política desde agosto de 2004. Eso se lo debemos a Rosales, a sus instintos políticos y a su intención de seguir capitalizando descontentos en medio del turbulento proceso de cambios. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Lo ideal hubiera sido que esta derrota fuera asumida en agosto de 2004, y no dos años después. Ese retraso también impidió, a mi juicio, mayor vuelo a la campaña opositora, pues uno de los asuntos fundamentales es que el chavismo de calle -la gente, el pueblo- quiere que se le reconozca como nuevo protagonista de la política venezolana.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Lo que viene&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Muchos dudan que la arenga sobre el socialismo del siglo XXI pueda haber influido masivamente en la elección. Hay que recordar que estos términos y estas palabras funcionan como significantes vacíos, que se llenan de contenido y aspiraciones concretas. Es decir, no responden a su propia historicidad, siempre son más contingentes de lo que se piensa. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;“Socialismo del siglo XXI”, al igual que “revolución bolivariana”, o “democracia participativa y protagónica” son significantes que hablan de un determinado deseo de justicia, de igualdad, de inclusión, de participación, de reivindicación. Llenan el espacio o el hueco de lo simbólico, y permiten abrir una alternativa, en este caso al mercado y sobretodo a la visión neoliberal que se tiene del mismo. &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A esta amalgama ideológica-concreta que ha desarrollado el chavismo, hay que agregar dos estrategias que fueron sumamente importantes en la carrera electoral. Una de ellas tiene que ver con una política macroeconómica que le sigue dando ventajas a los que más poder adquisitivo tienen, por lo que el país se permeó de ganancias petroleras y mucha gente pudo comprar inmuebles, carros y hacer viajes al exterior, cosas que no se habían podido hacer en los últimos años. Y por otro lado, mostró en noviembre la capacidad que tiene para hacer obras públicas, con lo que terminó de convencer a los que dudaban de la eficiencia del oficialismo. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;De manera que una política para la clase media, y otra para los más pobres (metro, trenes), sumada a la voluntad de justicia e igualdad, terminó por conformar una estrategia electoral convincente y claramente victoriosa.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;El 3-D, en este sentido, resume lo que viene apareciendo desde 1998 ininterrumpidamente: un país que promueve una nueva hegemonía, que vota sistemáticamente por la profundización de un cambio y de una nueva política, que gire alrededor de la justicia y de las reivindicaciones populares.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; ¿Qué ocurrirá ahora? En primer lugar, creo positivo que la oposición y el chavismo se reconozcan mutuamente en el rol que les corresponde desde agosto de 2004.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso significa que la oposición es un actor político sólido, que tiene un líder y defiende unas ideas que son contrarias al proceso hegemónico que se viene desarrollando. Esto obliga a pensar que el conflicto político continuará, aunque el tenor puede variar sensiblemente. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Este año será un año de “reconciliación”, es decir, de cierta despolitización cotidiana, de cierta deshisterización y de ciertos esfuerzos por normalizar, al menos como plan inicial de gobierno, las relaciones entre ambos bandos. De esta “reconciliación” podría surgir, definitivamente, una hegemonía capaz de darle durabilidad al sentimiento de las mayorías.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; Una oportunidad más que necesaria para todos, dado que el país está enfrentando gruesas transformaciones que merecen un debate más vivo, más intenso, más profundo y plural, de todos los aspectos que nos conciernen como ciudadanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que la escena está servida para la política tal como la comprendemos. La oposición saldrá a la calle para defender lo que piensa y para organizar y darle cuerpo representativo a sus voluntades (a mí modo, debe exigirse una nueva Asamblea Nacional). &lt;em&gt;&lt;strong&gt;El chavismo tendrá que mejorar su eficiencia, transformar el Estado y responder a las demandas de cambio de la sociedad venezolana. Lo tendrá que hacer, siempre, debatiendo con sus corrientes internas (que son muchas), y también con esa oposición más o menos irreductible que votó el 3-D.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; La precariedad es el signo fundamental de estos tiempos, en los que hay rotundas mayorías y consistentes minorías, pero todas atravesadas por intereses, visiones y diferencias que obligan a una acción política constante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si desde el 2002 hasta el 2006 fue el período de los excesos, de las acciones que contrariaban las normas y los acuerdos, de las salidas extra constitucionales y de los suicidios políticos, quiero pensar que esta etapa que comienza ahora será la etapa política por excelencia. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Pero no se equivoquen: política aquí no significa armonizar a todo el país y liquidar el disenso. Por el contrario, política significa conflicto, debate, disenso, discusión y reacomodo de las identidades políticas y de sus respetivos territorios…&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Feliz año...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-116543936317695658?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/116543936317695658/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=116543936317695658' title='42 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/116543936317695658'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/116543936317695658'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2006/12/3-d-un-paso-adelante-los-resultados.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>42</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-116473998868145858</id><published>2006-11-28T19:36:00.000+01:00</published><updated>2006-11-28T20:00:42.536+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#660000;"&gt;Un nuevo momento&lt;br /&gt;para la imaginación política&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Se cerró la campaña. Ambos candidatos convocaron, el fin de semana, a sendos actos multitudinarios en los lugares y los sitios que le han sido, simbólicamente, importantes en estos años. La oposición se apertrechó el sábado en la autopista, y creó una imagen abultada de multitud que rememoró los tiempos de las grandes movilizaciones, entre 2002 y 2004. El chavismo recurrió a la avenida Bolívar, la vía que le ha servido, en períodos más polarizados, para mostrar su verdadero caudal humano, y para desmontar la versión de que en el país había muy pocos rojos, rojitos. Ambas fuerzas, en definitiva, mostraron ante la televisión y ante la construcción mediática que se hizo alrededor de estos eventos, lo que son capaces de movilizar. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El país, en este sentido, muestra sus límites y sus tareas políticas por venir. Tareas que son incansables, y que requieren de un ataque de imaginación política: refundir, remezclar, replantear esas multitudes aparentemente imposibles de juntar, en aras de crear una hegemonía más amplia, más contundente y más duradera. Más inclusiva.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Es el momento de sumar, no de restar. Esa es la lógica política que impera en los ciclos electorales. De allí que cada bando tenga que diversificar sus modos, sus mensajes, sus arengas. Si Rosales se cuidó por meses de no hacerle la escena a los radicales opositores, este sábado insistió en saludar públicamente a Patricia Poleo, adalid mediática de las fuerzas abstencionistas, y hablar en nombre de los exiliados y de los presos políticos, todos relacionados con el golpe de abril y el paro petrolero. Rosales asume, de esta manera, que en el afán de conseguir a las mayorías, tiene que hacer concesiones importantes con los sectores talibanes de la oposición. Hasta le hizo una loa a Globovisión por ser un canal imparcial, y por su lucha sostenida en estos años. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Mensajes, todos, que generan un cortocircuito en el grueso de sus seguidores, y hablan de una oposición sin identidad sólida.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Con Chávez pasa exactamente igual. Ha tenido que sostener, una y otra vez, para no perder el eje de sus seguidores radicales, esa loa infatigable a la revolución cubana y a su caudillo eterno, Fidel Castro. Ha tenido que decir que aquí no hay cabida para otro proyecto político, y que la reelección indefinida va. Todos, puntos que para un chavista de la calle, moderado, sin grandes pasiones ideológicas, le parecen intimidantes y, cuanto menos, peligrosos. Entre ese mensaje y el de “aquí cabemos todos”, usado en el mismo discurso, se muestra también que &lt;strong&gt;&lt;em&gt;el chavismo no es un ejército homogéneo, sino una suma de singularidades, de grupos sociales, de organizaciones con tenores y demandas diversas.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;strong&gt;Los tonos de la campaña&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se confundan. El entusiasmo y efervescencia de los opositores en los actos de campaña, no puede compararse con los del chavismo. Hay quienes insisten, de manera maniquea, en esto: que la felicidad, la alegría, el entusiasmo son sentimientos que acompañan a los actos de Rosales, en cambio los de Chávez están hechos de clientelismo, obligatoriedad e imposición. Quien haya ido a las marchas del chavismo podrá constatar un entusiasmo y una efervescencia hacia el líder, nunca vista en la historia política venezolana. Pero hay matices que vale la pena distinguir. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;La oposición no se uniforma, es variada, está hecha de lazos livianos, efímeros, que son producto de una gran estrategia electoral que sacó del pesimismo y de la desmovilización a muchos sectores que compraron el abstencionismo entre 2004 y 2006. Su efervescencia, en este sentido, es expansiva, reaviva sentimientos y esperanzas que se habían dormido, y por ello esas multitudes emanan una energía entusiasta.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;En cambio, en el chavismo se produce otra cosa. Es asombroso cómo en estos años se ha consolidado una fuerza política al mejor estilo de los años dorados de AD. Una fuerza que asume con orgullo un color, y una identidad política definida. No se confundan. En la avenida Bolívar no había caras de gente obligada. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Había gente que ya se encuentra en otra fase política, muy distinta a la de la oposición: es una fase de organización, disciplina partidista y compromiso con un proyecto político dado, que a pesar de todos los errores cometidos, ya está bastante más definido y perfilado de lo que se encuentra el de la oposición. Así que no saquen las mismas cuentas que saca Globovisión: aquí hay dos multitudes desfasadas, con lógicas y dinámicas totalmente diferentes. Con un feeling radicalmente distinto.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;strong&gt;Izquierda vs derecha. El momento populista&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;No sigamos en el estéril y anodino debate de hacer distinciones entre una izquierda ilustrada, culta, que come con cubiertos (y que apoya a Rosales), y otra izquierda bárbara, fanática y despeinada. Aquí, poco a poco, y bajo fuertes conflictos políticos, se ha venido perfilando un proyecto claramente de izquierda. Este proyecto puede resumirse en los siguientes términos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1.-&lt;/strong&gt;A partir de una posición deliberante, se produjo un debilitamiento moral y político del neoliberalismo y de sus formas de expresión (Rosales ha tenido que diseñar una campaña en tono populista para desmarcarse de las retóricas sifrinas y diferenciadoras del neoliberalismo, que imperaron en los años duros de la polarización), que han abierto el campo para la expresión, organización y crecimiento de otras retóricas y de otros actores sociales y políticos, que se agrupan alrededor del chavismo. El debilitamiento del neoliberalismo ha abierto el espacio para pensar el socialismo del siglo XXI, por más que la categoría nadie pueda definirla hoy claramente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2.-&lt;/strong&gt;Este debilitamiento moral y político ha venido acompañado de la reconstrucción de la figura del Estado, y de su papel fundamental en la redistribución de la renta, o en la visión de que los verdaderos avances sociales y económicos sólo son posibles si acortamos las distancias de la desigualdad. Así que el tema no es sólo de inclusión y oportunidades, es también de justicia y reducción de la desigualdad entre unos y otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3.-&lt;/strong&gt;Desprivatización del sector público. Una recuperación de la visión de que privatizar puede que traiga beneficios inmediatos, pero arrastra en lo sucesivo problemas de gobernabilidad muy serios, al hacer que nadie, ninguna institución política, pueda contener las diferencias, las exclusiones y las demandas de la gente. Por eso, las empresas privadas han tenido que introducir el término de “responsabilidad social”, para llenar un espacio, un hueco, que nadie quería asumir. La inversión social, por más defectuosa que haya sido, es la más cuantiosa que se ha dado en los últimos 20 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4.-&lt;/strong&gt;Una nueva política tributaria, hecha en función de reducir las ganancias de los que más tienen. El tan ansiado y nunca resuelto tema del cobro de impuestos parece haber agarrado un nuevo aliento en estos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;5.-&lt;/strong&gt;Una política petrolera en función de las numerosas deudas sociales, especialmente en el área de la educación y la salud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La derecha ha tenido que recurrir a un viraje muy interesante de su retórica, e insistir en ofertas que ya se encuentran muy posicionadas en el imaginario colectivo, especialmente el popular: como el de las misiones y el de la tarjeta mi Negra, que sólo surge dentro del contexto de la creación de bancos comunales y de la posibilidad de que se transfieran, definitivamente, los recursos del Estado a los sectores pobres. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Sin embargo, no se sabe aún cómo Rosales se ubica con respecto a estos puntos que la izquierda ha impuesto en el debate público: ¿hay que reducir el Estado?, ¿hay que privatizar Pdvsa? ¿Hay que recuperar como valor el mercado y el libre comercio? Esas son ideas que andan hibernando dentro de la retórica populista que impera en la oposición.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;En el gran momento populista que vivimos –es el recurso retórico que manejan ambos sectores para encantar a las masas y mantener las esperanzas de las multitudes en alto- por lo menos &lt;em&gt;&lt;strong&gt;puede decirse que en 8 años de chavismo, se ha venido definiendo una agenda política (a pesar de la ineficiencia, el sectarismo y la adulación fácil). En esta campaña, la oposición ha pasado por debajo de la mesa sus radicales diferencias con respecto a esta agenda política.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Más que nunca, este 3 de diciembre será la confirmación de dos visiones, de dos agendas y de dos maneras de encarar el futuro. Después del 3-D, volverá la necesidad de crear nuevos modos, nuevos puentes, nuevas maneras de garantizar que las diferencias no sean irreconciliables. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Después del 3-D, vendrá un nuevo momento para la imaginación política, para crear una estrategia de reconciliación, de interpretación y aceptación de los otros, que ayude a establecer metas y consensos más duraderos en la Venezuela del siglo XXI. Veremos…&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-116473998868145858?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/116473998868145858/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=116473998868145858' title='17 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/116473998868145858'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/116473998868145858'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2006/11/un-nuevo-momento-para-la-imaginacin.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-116405234698664513</id><published>2006-11-20T20:33:00.000+01:00</published><updated>2006-11-20T21:04:59.670+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#330000;"&gt;&lt;strong&gt;Una entrevista&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330000;"&gt;&lt;strong&gt;El amigo y periodista Oscar Medina me propuso un breve cuestionario para la revista Sala de Espera, donde él tiene una sección llamada &lt;em&gt;Gente como uno. &lt;/em&gt;Yo se lo respondí, y a pesar del breve espacio que Oscar tenía, reflejó bien lo que yo había querido expresar en cada una de las preguntas. He aquí, sin embargo, la versión ampliada, que quería compartir con ustedes.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;¿”La última vez” de qué? Esta es la pregunta que ya te deben haber hecho todos tus amigos: ¿de qué trata tu novela? ¿Es posible explicarla en pocas líneas sin contar el final?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;-&lt;em&gt;La última vez &lt;/em&gt;tiene que ver con una anécdota íntima y dolorosa, una experiencia de fuga que se va mezclando con un paisaje en desintegración, el de mi Caracas finisecular, hasta conformar una situación límite, en la que hay cosas muy importantes y cercanas que empiezan a desaparecer, a borrarse, que vemos por última vez. De manera precisa, y para no adelantar grandes cosas de la novela, esta es la historia de una familia clase media en caída libre, donde uno de sus miembros muere de sida y su padre decide desaparecer en pleno entierro. A partir de estas dos experiencias de fuga, de un misterio y de una pérdida se arma esta historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Es como un batacazo, ¿no? Primera novela, primer premio literario… ¿O antes había algún libro oculto por ahí?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;-Ja, ja. Bueno, sí, parece todo un batacazo. Tu pregunta me hace recordar otros grandes batacazos que se han producido en mi vida. No vayas a pensar que ha sido el único. El primero, y el más célebre de ellos, sin duda, fue cuando pegué un cuadro con 6 a los 19 años, y agarré tremendo arrecherón porque había resultado ser mercado libre, y sólo pagaron 600 bolívares a cada ganador. No me lo podía creer. No volví a jugar nunca más a los caballos, porque me había vuelto un obseso de la lógica del azar, y sabía que pegar nuevamente un cuadro con 6 era como demasiado. Así que abandoné definitivamente la enfermedad de los juegos de envite y azar, como le dicen, y quizá exista allí una clave para comprender por qué terminé desplazándome con los años a un oficio tan precario, tan desafortunado y tan poco rentable como es el de la escritura. Nunca me había atrevido a probar en los concursos literarios –aunque todo escritor tiene recuerdos vívidos de alguna derrota, y también algunos libros que permanecen en el fondo del closet– pero me pareció que hacer una novela durante más de dos años respondía a un esfuerzo y a una pasión desbocada, que merecía la pena ser sometida a valoración de los otros. Esa es la historia de este nuevo batacazo, y una confirmación de que no estaba equivocado, que si quería no repetir la estafa del azar, como la de aquellos purasangre que corrieron un domingo de mayo de 1987, debía escribir y escribir, y mandar mi novela a un concurso serio y digno, como es el de la Bienal Adriano González León.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Para escribir de algo que sucede en Caracas es mejor la distancia?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;-No lo sé. Cuesta tener una fórmula precisa para escribir sobre lo que más se mueve por tus venas. La única conclusión que puedo sacar al respecto es que el periodismo me sirve para estar dentro de la realidad, algo alienado por ella, y la ficción me permite deslastrarme de sus poderes hipnóticos y explorar mundos interiores que jamás habían salido a flote. Por más que La última vez esté llena de referencias cotidianas y concretas, hay una exploración totalmente ficticia de la ciudad. Para ser exactos: el diseño de un mundo hecho muy lejos de Caracas. Explorar esa esquizofrenia que todos llevamos adentro se ha hecho para mí un asunto indispensable. En la ciudad de las postales multiculturales, como lo es Barcelona, no hacía más que pensar en mi convulsionada y apocalíptica Caracas. En la ciudad de los demonios, desde que llegué a Venezuela, no he hecho más que pensar en la mimética calle del Barrio Gótico, donde viví feliz durante casi cuatro años. Desde esa disociación intento echar a andar mi segunda novela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué es lo primero que uno hace cuando le dan el cheque de un premio?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;-Mira, yo no sé lo que harán los demás, pero te puedo decir lo que yo hice: tomé el cheque, bajé a una agencia de mi banco, lo deposité, crucé una calle y entré a una agencia de viajes, y reservé dos pasajes para Barcelona. Fiel a los asuntos propios del azar, no me esperaba el premio, así que lo que llega sin avisar, también debe irse sin avisar. Pasaré el año nuevo rindiéndole un rotundo homenaje a la ciudad que vio crecer mi novela, que me incitó a probar experiencias que, de otro modo, jamás hubiera tenido, y a ordenar una cantidad de recuerdos y vivencias que seguro terminarán entrando en esa máquina caníbal e insaciable que es la ficción, que no reconoce ningún &lt;em&gt;copyright&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cuando se publique la novela, a principios del año próximo, te tocará el trabajo de promoción: ¿qué tal la perspectiva de no ser tú quien haga las preguntas?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;-Bueno, que ya era hora. A nosotros los periodistas nos dio en estos años por creernos reyes de la vida, porque nos reservábamos las preguntas y ordenábamos las respuestas. Así que esta experiencia contraria me llena del terror propio de quien se siente observado, precisado e interrogado. Otra disociación, como la de la distancia, que vale la pena explorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Ya tienes lista la pose para la foto de la solapa del libro?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;-La verdad que no. Pero tengan la seguridad de que ni tengo obsesiones con aparecer como un prócer ilustrado, encerrado por la incomprensión de lo telúrico en una carraca, ni tampoco como un héroe desafiando imperios y rastreando las terribles rutas del azufre. Será una imagen, en mi caso, que intente proyectar esas disociaciones, esos mundos, esos cruces que me marcan y me definen. La avenida Libertador puede ser un preciso paisaje para esa foto, una vía-puente que se desplaza como un travelling por las realidades más contrastantes de la ciudad, un lugar en el que nadie se quiere detener, ni reparar. Yo en esos lugares me siento cómodo, como para una foto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Porqué tantos venezolanos artistas, intelectuales, periodistas escogen siempre Barcelona? ¿Porqué no se irán, por ejemplo, a Sevilla?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;-Nos persigue un sueño cosmopolita, un proyecto de ciudad armónica, limpia y segura, que sirve de contrapunto ideal al trauma y la violencia caraqueña. Pero resulta, y ese es uno de las grandes tragicomedias del exilio venezolano en Cataluña, que esa imagen de ciudad mediterránea de las culturas –tolerante y para todos– es pura fachada y pudo mercadeo turístico. Que se disfruta, no cabe duda, pero allí sientes la terrible y necesaria experiencia de no estar en el lugar, de no pertenecer nunca al lugar. La moda hizo de Barcelona la ciudad perfecta para un venezolano enloquecido con la anarquía, pero quien descubre Sevilla, por ejemplo, diría que está dispuesto a cambiar el tan pregonado cosmopolitismo por un rato de picardía y sabor andaluz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ahora que ya pasaste a la categoría de “autor venezolano”, ¿qué libros de autores venezolanos recomiendas?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;-¡Qué vaina con las categorías! Primero por lo de autor, y segundo por lo de venezolano. En este mundo donde vivimos, ya no hay nada como un adentro y un afuera, es decir, tenemos muchas referencias fuera de lugar, fuera de las fronteras. ¿Raymond Carver es venezolano? ¿Julio Garmendia no será argentino? ¿Estás seguro que Francisco Suniaga no es alemán? ¿o que Roberto Bolaños no es mexicano? Con los afectos pasa otra cosa: se arraigan y terminan generando su propia estética y su propio color. Por eso se me hace irresistible no recomendar toda esa narrativa urbana que leí con pasión desde los 20 años, y que va de Guillermo Meneses a Adriano González León y Salvador Garmendia, que va de Carlos Noguera a Angel Gustavo Infante, que va de José Roberto Duque a Israel Centeno y Juan Carlos Méndez Guédez. De una u otra manera, estos autores han intentado, vanamente, contar mi cuidad, capturarla en sus tragedias y sus imágenes pasajeras. Sin embargo, hay que decir que hay dos libros que me encantan en estos tiempos: &lt;em&gt;La otra isla&lt;/em&gt;, de Francisco Suniaga, y &lt;em&gt;Un sueño comentado&lt;/em&gt;, de Rubi Guerra. Dos orientales, casualmente, uno margariteño y el otro cumanés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Y algún escritor que hayas “descubierto” durante tu estancia catalana?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;-Qué te puedo decir. El gran descubrimiento de la literatura europea, para mí, fue la obra del fenecido alemán S.W. Sebald, un hombre con una escritura diáfana en la superficie, pero capaz de tejer extraordinarias y sofisticadísimas correspondencias entre la memoria y la realidad, entre la ficción y la historia. Su novela &lt;em&gt;Austerlitz, &lt;/em&gt;y sus relatos-crónicas de los libros &lt;em&gt;Los exiliados &lt;/em&gt;y &lt;em&gt;Los anillos de saturno&lt;/em&gt;, son sencillamente piezas magistrales que invitan a asumir la escritura de una manera nunca inocente. Estar en España, especialmente en Barcelona, significó para mí encontrarme plenamente con autores como Enrique Vila-Matas, con todos sus vaivenes y con todas sus lúcidas intuiciones: la escritura es un simulacro infinito, una derivación despiadada. España es la capital editorial de Hispanoamérica, allí también descubrí los cuentos de Sergio Pitol y su insuperable maestría, quizá sólo comparable con Borges. Allí también conocí a esos impresentables perdidos, llamados Mortadelo y Filemón.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;¿Sueñas con ver tu novela en manos de los piratas de la autopista?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;-Sueño con ver mi novela en mano de todos los piratas del mundo, que son personajes encantadores desde que apareció el Sandokan de Salgari. Creo que la literatura está viva si hay lectores, estén donde estén, y se llegue a ellos como se pueda llegar. Para un consumidor compulsivo, como yo, del mercado de la informalidad, no puedo menos que soñar con verme arruinado, sin una puya, pero rey entre los señores del mundo buho. Así que ese es el test hoy de nuestro mercado cultural ¿estaré yo a la altura de eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Si la llevaran al cine, ¿cuál sería el soundtrack de la historia que escribiste?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;-Pienso que sería una rockola imposible que vaya de Caetano Veloso a Benny Moré, de Daniel Santos a Gil Scott-Heron, de Juanga a Los Amigos Invisibles. Creo que mi ciudad tiene todos esos tonos, basta con pasarse temprano en la mañana por Sabana Grande, cuando los buhoneros construyen su propia ciudad, para percibir que la rockola está viva, y llega a ser una experiencia tan disonante como algunas de las piezas del brasileño Chico Science. Creo que Caracas es todo un &lt;em&gt;maracatú atómico&lt;/em&gt;, y &lt;em&gt;La última vez &lt;/em&gt;en película debería reproducir, como un hondo homenaje, esa locura rítmica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-116405234698664513?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/116405234698664513/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=116405234698664513' title='73 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/116405234698664513'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/116405234698664513'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2006/11/una-entrevistael-amigo-y-periodista.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>73</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-116351316852572036</id><published>2006-11-14T15:00:00.000+01:00</published><updated>2006-11-14T15:06:08.583+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#006600;"&gt;&lt;strong&gt;Edgardo Lander, sociólogo&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#333300;"&gt;“El proceso requiere de nuevos liderazgos”&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#006600;"&gt;Este es uno de los investigadores del fenómeno de la nueva izquierda continental (ver &lt;em&gt;La nueva izquierda en América Latina&lt;/em&gt;, Norma, 2004) y sostiene que el caso de Venezuela es, quizá, el primer intento de transformación profunda de la sociedad a nivel global, después de extraviarse el Dios de la Historia. Sin embargo, advierte que hay grandes dificultades en el proceso, que tienen que ver con la democratización. Tajantemente, afirma que en un ambiente de sectarismo e incondicionalidad, “si después de 14 años, se sigue dependiendo exclusivamente de la reelección de Chávez, entonces podemos decir que este proceso fracasó”. Esta entrevista, ampliada, puede conseguirse en el número de este mes de la revista Exxito&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;–¿Venezuela se encuentra inmersa en un proceso de reformas o de transformación?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;–Hay cambios importantes y también dificultades importantes. El cambio quizá más importante es la transformación de la cultura política en los sectores populares. Chávez le da voz a esos sectores y logra de esta manera una transformación importante de la cultura política, abriendo el espacio a las representaciones populares. Pero no sólo fue darle voz y sentido al descontento y a la exclusión, sino agregó una capacidad, desde la gestión pública, de llevar a cabo políticas como Barrio Adentro y las misiones. Pienso que hay un proceso que efectivamente está transformando a la sociedad venezolana de manera profunda.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;–El reconocimiento de que Chávez y su gobierno hayan transformado la cultura política de los sectores populares, hace que necesariamente su gestión salga eximida?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–No estoy diciendo que todo esté resuelto, que estemos caminando hacia delante y que el futuro nos pertenece. Los cambios sociales nunca son fáciles, porque a diferencia de épocas anteriores, donde las fuerzas de la izquierda tenían más o menos clara la dirección de esos cambios, ahora eso no es así. Somos, probablemente, el primer intento a nivel global de transformación profunda de una sociedad, después que el Dios de la Historia se perdió. Eso no es poca cosa. No está claro el modelo de sociedad que se quiere, eso tiene ventajas y también desventajas. Tiene la precariedad de no saber a dónde se va. Tiene la ventaja de que se puede construir en el camino, que se puede ir definiendo una sociedad más democrática y plural, sin partir de un dogma o de un modelo escrito de antemano.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;–¿Cuáles son las dificultades que le atribuye al proceso?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;–Diría que hay un problema muy complejo de institucionalidad, que tiene que ver con la precariedad del Estado venezolano, que fue sometido en los 90 a una sistemática política de desprestigio, de deslegitimación. La función pública fue desacreditada, los salarios son muy bajos y también la formación del empleado. Es una precariedad que no ha sido resuelta y que sigue aumentando. Se han desarrollado otras opciones, vía las misiones y los consejos comunales. Pero hay problemas que tienen que ver con la eficacia de la gestión y con la construcción democrática. El tema de la transparencia, de la contraloría, de la participación de los sectores sociales se hace más difícil cuando hay una precaria institucionalidad, porque no se sabe cómo son los procedimientos. Creo que hay una relación entre institucionalidad y democracia que no está resuelta. No podría decir que hay más corrupción que antes, pero los poderes públicos se han debilitado y las nuevas formas de contraloría social todavía no pasan del nivel local. En esta transición, quedan grandes vacíos. Eso conspira contra la percepción democrática e institucional.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;–Las instituciones no pueden crecer mientras no existan verdaderos contrapesos, y no dependan de un liderazgo tan fuerte, que marca los tiempos y las agendas del debate&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–Para evaluar el liderazgo hay que verlo en tensión, en qué momentos ese tipo de liderazgo es capaz de movilizar, articular e incorporar, y en qué momento puede convertirse en un obstáculo. Eso es lo que hay que discutir. El liderazgo de Chávez, como dije, tiene la capacidad de darle voz a los que no tienen voz, la capacidad de articular imaginarios colectivos. Creo que tiene una extraordinaria capacidad pedagógica, que a los sectores intelectuales medios les aburre infinitamente y les parece horrible. Chávez coloca además los temas de la agenda, que van dándole una dirección al proceso. Todas esas cosas han sido estrictamente importantes, en un contexto donde no existía un proyecto político, ni unos partidos, que eran los instrumentos tradicionales para la transformación. Pero llegado el momento hay que asumir cómo se le da continuidad al proceso de cambios.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;–Pero el líder quiere ser indispensable hasta el 2021&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;– Se asume que con la probable reelección de Chávez se abre un período en el que el reto es darle continuidad democrática e institucional a este proceso, y eso significa la promoción de nuevos liderazgos, una mayor institucionalización de la gestión pública, la creación de instancias democráticas efectivas, donde la apropiación de lo público sea más igualitaria. Pero si de antemano se asume que se va a cambiar la Constitución para lanzar la reelección indefinida, se pospone a futuro el tema de esta construcción social alternativa. El razonamiento implícito es que estos temas del proceso no importan, porque para entonces también estará Chávez en las elecciones siguientes. Me parece que lejos de hacerle un favor al fortalecimiento del proceso, no se están asumiendo los problemas que implica la construcción del orden democrático, que no puede depender de una sola persona. Hasta ahora el liderazgo de Chávez ha hecho posible una cantidad de cosas, pero si después de 14 años se sigue dependiendo exclusivamente de su reelección, entonces podemos decir que este proceso fracasó.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;–¿A qué responde la propuesta de perpetuarse en el poder?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;–Yo he encontrado en mucha gente y en diversos lugares la idea de que hay preocupación por muchos asuntos, por la falta de institucionalidad, por la corrupción, por el papel de los líderes regionales que no merecen ser gobernadores y alcaldes. Y me he encontrado también a gente que dice “lo importante es ganar las elecciones y después hablamos”. Hay la intención de correr la arruga, y resulta que hay muchos debates pospuestos, que son importantísimos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;–Hay diputados y dirigentes de base que están promoviendo otra Constituyente para el 2007, porque consideran que el problema está en la propia Carta Magna&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–Cuando me refiero a discutir temas fundamentales para la construcción democrática, no me refiero a un proceso constituyente. Tenemos años de experiencia en el poder como para definir hasta dónde hemos llegado y para dónde queremos ir. Por ejemplo, hay una tensión no resuelta, que se traduce en pensar que un Estado débil, pero rico, tiene capacidad para colonizar y controlar a la sociedad, porque va promoviendo la inversión y creando organizaciones gracias a los recursos petroleros. Y por otro lado, hay un proceso de autoorganización popular, autónomo, que va generando capacidad para controlar la gestión pública. Esas dos cosas están pasando hoy. La experiencia del agua es una de las más ricas en materia de autoorganización social, donde la gente se apropia de lo público y toma decisiones a través de las Mesas Técnicas de Agua. Pero hay otras áreas como las de las cooperativas, donde los mecanismos están hechos en función exclusiva de la transferencia de recursos del Estado. Todo eso requiere discusión: cómo fomentamos la dimensión democrática de la organización autónoma, y cómo debilitamos la relación clientelar con el Estado. ¿Cómo podemos avanzar en la conformación de una sociedad democrática, que sea cada vez más democrática? Ese es el reto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;–¿No falta fortalecer el consenso con miras a inaugurar otra era de gobernabilidad?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–Debemos también discutir la manera como se construye una hegemonía. Para darle continuidad al proceso de cambios, tiene que haber un proyecto que tenga capacidad inclusiva para la mayoría de la población. Obviamente habrá gente que se sienta perjudicada y no esté de acuerdo, pero no se puede pretender que un proyecto político tenga continuidad y estabilidad en el tiempo, con un 30% de la población que se siente que no tiene ningún papel que jugar en él. El reto es cómo construir una propuesta de país que dé espacios a los otros, que reconozca que los otros no sólo están, sino que seguirán estando, que forman parte de esta sociedad. Si no se hace eso, lo que vas a tener a cada rato son intentos de golpe de estado. Si le dices a una gente, “tu no eres de aquí, vete para Miami”, entonces estás alimentando la fábrica golpista. Eso crea inestabilidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;–¿Por qué la reelección indefinida se vuelve un aspecto medular en la campaña?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–A mí me parece negativo un tipo de liderazgo que genere en su entorno incondicionalidad. Eso es una deficiencia política, porque la construcción de una sociedad democrática significa ir aumentando paso a paso los niveles de participación. Implica que tiene que haber otros liderazgos y otras instancias colectivas, que tiene que haber confrontación de proyectos y debates. Hay una política de la avestruz: como tenemos líder, no tenemos que preocuparnos por lo otro. La pregunta clave es si la sociedad venezolana está construyendo un proyecto político con carácter de continuidad, en el que no haga falta Chávez.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;–¿Usted que cree?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–Yo creo que es un saldo débil, porque pareciera que asumir esta situación como problema es ser antichavista. Y esto no tiene nada que ver. Uno puede reconocer el importantísimo papel que Chávez ha desempeñado en el proceso de transformación, pero también reconocer que toda construcción de una sociedad democrática debe ser pensada más allá del líder. Ese planteamiento es perfectamente válido, no hay contradicción alguna, pero en un ambiente de sectarismo y de incondicionalidad, de identificación del proceso con el líder, pareciera que uno es antichavista.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;–¿Y qué le parece la propuesta de crear un partido único?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–Estoy en desacuerdo. La construcción democrática de una sociedad debe partir, en primer lugar, del reconocimiento, celebración y fomento de la pluralidad del debate y sus alternativas. Es difícil pensar en un partido único que a su vez incluya la pluralidad y las tendencias. Ese carácter unitario del partido es una remembranza del partido de Estado del orden socialista, y a mí me parece que eso requeriría otro debate profundo. Pareciera que no hemos aprendido de la experiencia del socialismo del siglo XX. Hay que tener claro que éste fue autoritario, no democrático. Yo no tengo problemas en que se retome el tema, pero con un debate intenso y honesto en el cual se esté dispuesto a romper con los elementos autoritarios de la experiencia socialista pasada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-116351316852572036?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/116351316852572036/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=116351316852572036' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/116351316852572036'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/116351316852572036'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2006/11/edgardo-lander-socilogo-el-proceso.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-116274503626655405</id><published>2006-11-05T17:41:00.000+01:00</published><updated>2006-11-06T15:38:22.303+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#663366;"&gt;&lt;strong&gt;Los límites de la política venezolana&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;No es nada nuevo, y ha sido estudiado por politólogos y filósofos como Ernesto Laclau y Chantal Mouffe. La política, venga de la izquierda o de la derecha, es una operación que al afirmar una tesis –justicia o libertad, por ejemplo– también termina afirmando una exclusión. Esto hace que la política, venga de donde venga, tenga sus límites, siembre sus propios muros e identifique a sus adversarios. En el acto de definir una identidad, unas ideas y unos aliados, se está dejando el campo abierto para que lo Otro se organice, desde la diferencia y el antagonismo. Así que no creo en fórmulas de inclusión plena, ni en utopías que nos hablen de un Bien para todos. Pero tampoco creo en la aniquilación del contrario, y en la reducción a su mínima expresión. Recuerden que el nombre de este blog es “Zona de Conflicto”, porque quiere pensar, precisamente, los límites y las exclusiones de las políticas. Paradójicamente, ese límite es el que hace posible el juego democrático (en cuanto conflicto de ideas, visiones, modos de vida, enfoques de convivencia, planes de desarrollo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se escandalicen tan temprano: la exclusión es la base de toda lógica democrática. Lo que no puede pensar o capturar una política, termina rearticulándose como una fuerza en conflicto, como una resistencia, como otra opción. Para rescatar una idea de la democracia que sea menos formal, hay que pensar la política y sus exclusiones como un límite de la hegemonía en el poder. El liberalismo, para sortear el callejón sin salida, creó la fórmula del consenso entre los diferentes agentes y actores sociales. La fórmula es convincente: ante tantos conflictos y eventuales diferencias, hay que ampliar las alianzas y los apoyos para garantizar la gobernabilidad en el tiempo. El problema de hoy en Venezuela, y en el mundo entero, es que cada vez hay menos “representantes” de algún grupo social definido (empezando por los líderes sindicales, líderes empresariales y líderes de los partidos políticos: la precariedad del trabajo, la economía informal y la crisis de los partidos han hecho estallar la legitimidad del consenso y de sus tradicionales actores). Es por eso que asistimos a un panorama de conflictos, excesos y retóricas aniquiladoras, que son producto de una gran confusión y anomia del campo social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Dos ejemplos y una misma práctica&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La idea de la política y sus exclusiones se hizo patente, recientemente, en dos sucesos de esta campaña electoral, y que se han prestado para que cada sector político –Chavismo y Oposición– se apropien de uno de ellos, hagan uso de él, lo subrayen, lo conviertan en un argumento y un lema convincente para cohesionar a los suyos y para denunciar a los otros. Ambos sucesos provienen, a tono con estos tiempos espectaculares, de situaciones mediáticas en las cuales los interlocutores desconocían los efectos que el discurso podía tener fuera de la tribuna dada. Por un lado, Manuel Rosales, quien venía haciendo una campaña impecable con un enfoque inclusivo (toda campaña debe desmentir los hechos propios de la política, toda campaña es un gran acto demagógico), aceptó una entrevista en un programa en Miami, en el que estaban muy ansiosos por conocer sus posturas políticas en torno a Cuba y a la naturaleza del chavismo. De allí salió la infeliz expresión “los parásitos”, para hablar de los que apoyan al Presidente, y la voluntad de cortar inmediatamente el convenio petrolero con Cuba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensando que la tribuna miamera, como se le nota a la moderadora del programa, se iba a sentir muy satisfecha, Rosales habló como si eso jamás fuera a circular en Venezuela. El candidato opositor estigmatizó en su discurso a un universo electoral específico: los que apoyan al chavismo y a los beneficiarios sociales del programa Barrio Adentro, puntal de las estrategias gubernamentales de salud pública. Rosales hizo visible una de las constantes que ha tenido la oposición en este proceso: su incapacidad para pensar a los sectores sociales más pobres, a los sectores populares que han venido sistemáticamente cambiando los paradigmas de la política venezolana. Se nota, en ese desliz, que aún es muy incipiente la voluntad de diferenciarse de prácticas que fueron claramente excluyentes en el pasado reciente, como el golpe de abril y el paro petrolero, donde algunos firmantes, y otros operadores, quisieron desconocer a un sector del país –mayoritario, no se olvide– maltratándolo con tremendos perjuicios simbólicos y materiales. La articulación de la expresión “parásitos” alude además a un modelo político claramente definido, en el que toda relación asistencial, toda forma de vinculación del Estado con los más débiles se percibe como puro populismo, pura razón parasitaria. Percibo que ese error de Rosales muestra los límites propios de su candidatura, en un país que ha cambiado radicalmente sus valores aspiracionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro evento lo deben conocer de sobra. El acto a puertas cerradas del ministro petrolero Rafael Ramírez con su séquito de gerentes para invocar, de diversos modos y maneras, el apoyo que los hombres de la industria deben darle al presidente Chávez, en un panorama y escenario en el que no caben ni la oposición, ni los light ni los ni-ni. Otro evento que, al cambiar de contexto, gracias a la toma secreta de uno de los presentes, se convierte en un suceso obsceno, en el que se expone, claramente, la voluntad de colorear de un solo color, en rojo, a todo el Estado venezolano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si la oposición trató de acabar con el chavismo entre 2002 y 2003, derrumbando la institucionalidad militar y petrolera (la estructura fundamental del Estado), el chavismo responde con la misma moneda, atornillando cuadros, fundiendo trabajo y política hasta hacerlos una sola identidad. Es casi risible ver hablar a Ramírez de que todo trabajador tiene derecho a su expresión política, cosa en la que estoy totalmente de acuerdo, pero inmediatamente hace la salvedad de que sólo tiene derecho a un tipo de política. Ramírez piensa que los trabajadores de la industria deben expresarse políticamente, siempre y cuando sean chavistas. Esos son los límites elocuentes de un discurso y de una visión política particular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que parece una falta de imaginación política e histórica (cómo sortear el callejón de pagarle al enemigo con la misma moneda), y alentada por las excusas de conspiración y por las batallas internas (que existieron, existirán y existen), el chavismo tiene la tesis de que puede llegar a conformar un Estado que sea colonizador de lo social, y políticamente homogéneo. En ese contexto, siempre habrá ni-ni y lights a los cuales criticar, porque los deberes y las aspiraciones políticas siempre necesitarán un enemigo, una resistencia: si ya no hay oposición en la industria, qué vaina, habrá ni-ni o unos cuantos blanditos enemigos de la patria. A la hora de identificar a los enemigos, la fábrica los produce como usted quiera. Lo he dicho mil veces en este blog: la lucha de clases es transversal, se reproduce en todo conjunto grupal o social: desde un callejón del barrio hasta un bloque, desde una urbanización hasta un municipio, desde una célula política hasta un centro de trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El límite de esta política del color comienza con ese discurso y el tono usado por Ramírez: quien tiene el poder lo ejerce, no lo presume. Ese es uno de los signos más elocuentes de este proceso político, y que Fernando Coronil ha descrito como el elemento “mágico” que nos define. La manera cómo las palabras hacen territorio e identidades, ante la incapacidad institucional de proceder y actuar. De allí que en estos años el chavismo formal, el del Estado, periódicamente parezca obsceno, sectario y abusivo (fuera de Ley y de los procedimientos). Ante la imposibilidad de controlar, grito, acuso, amenazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los argumentos preocupantes de esta postura es que suele percibir al opositor como enemigo de la patria y del territorio, al punto de que suele proferirse que el que no esté de acuerdo con el proceso, que se vaya para Miami. Visión de una hegemonía bastante precaria, que conduce, como dice el sociólogo Edgardo Lander, a la idea de cultivar una fábrica de golpes de Estado. Si a la gente no la puedes vincular con un proyecto de país, frente al que sienta, mínimamente, algo de pertenencia, entonces tendrás una respuesta política a escalas radicales, desde el odio, el resentimiento y la agresión. Herramientas todas que no favorecen la posibilidad de “estabilizar” en alguna medida el proceso, y que se viva, cotidianamente, en el constante vértigo de las paranoias, las persecuciones y los excesos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El lugar de la imaginación&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La campaña está en su clímax y ya los candidatos han revelado sus secretas intenciones. Rosales ha dejado a un lado su mensaje inclusivo y ha manifestado su desprecio hacia los parásitos. Chávez intentó articular una campaña alrededor del mensaje del amor, matizando colores y tonos, y terminó pidiéndole a los trabajadores petroleros que sean rojitos, rojitos y más rojitos. Aún no salimos de esa ecuación básica que pone a unos en un extremo y a otros en otro, sin que se rocen y se intercambien algunos matices en pro de la convivencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los analistas esperan que el 3-D repita, más o menos, los mismos resultados del revocatorio: 60%/40% a favor del chavismo. Un país casi, casi, parejo, en el cual, una parte está siendo excluida del Estado y de sus esferas de influencia y decisión, y la otra le tiene pavor a revivir lo mismo que sufrió por décadas. Así estamos. Los humillados de ayer se han afirmado y hacen una política para el futuro. Los humillados de hoy aún buscan su verdadero lenguaje, su tono, su proyecto, para llegar, algún día, nuevamente al poder. ¿Se podrá crear una política que frene tanto desprecio y odio hacia los otros, que neutralice las tentaciones obscenas, los intentos de golpe, la violencia siempre a flor de piel? ¿Qué papel le seguimos dando al tema de la imaginación política? ¿Es posible que la composición y las ideas de estas trincheras  -Chavismo y Oposición- no varíen? No lo creo, y ése es el reto de este proceso.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-116274503626655405?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/116274503626655405/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=116274503626655405' title='43 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/116274503626655405'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/116274503626655405'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2006/11/los-lmites-de-la-poltica-venezolana-no.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>43</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-116109532836187139</id><published>2006-10-17T16:16:00.000+02:00</published><updated>2006-10-17T16:32:22.376+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;Fernando Coronil, historiador y antropólogo&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#000066;"&gt;&lt;strong&gt;“La izquierda todavía&lt;br /&gt;no tiene un proyecto coherente”&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000066;"&gt;&lt;strong&gt;El director de la cátedra de estudios latinoamericanos de la Universidad de Michigan afirma que la izquierda naufragará si no es capaz de construir un modelo económico alternativo. Considera problemático que se pregone la democracia participativa en Venezuela, y se terminen tomando decisiones personalistas alrededor de materias fundamentales como el petróleo o la orientación del socialismo del siglo XXI. Vaticina que el 2007 será un año de intensos conflictos populares&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Fernando Coronil suele venir de Michigan un par de veces al año para sumergirse, como un ágil buzo, en la realidad política y social del país, una materia que a pesar de lo opaca y compleja que se ha tornado con los años, lo obsesiona desde su juventud, cuando decidió hacerse historiador.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los años de análisis, estudio e investigación sostenida, que lo llevaron a especializarse también como antropólogo, le han valido un puesto peculiar dentro del mapa académico del Continente. A contracorriente de las tendencias dominantes de la investigación sociocultural y política en América Latina, que se desprendieron con ligereza del enfoque materialista a finales de los años 80, Fernando Coronil ha venido desarrollando una perspectiva ligada a la crítica de la economía política de la sociedad global.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Su manera de relacionar el papel que están jugando los recursos naturales, la mano de obra, el mercado y el Estado dentro de la lógica capitalista actual, ha sido materia de elogiosos comentarios académicos, y ha recibido menciones especiales de figuras como Antonio Negri y Michael Hardt. Autor de un libro que ha tenido notables consecuencias para la lectura de nuestro siglo XX, &lt;em&gt;El Estado mágico. Naturaleza, dinero y modernidad en Venezuela&lt;/em&gt;, Fernando Coronil viene desentrañando algunas claves para comprender el período que se inauguró en 1998 con la llegada de Chávez al poder. Estudioso del papel que ha jugado el petróleo como constructor del Estado y de la sociedad contemporánea, Coronil ha venido definiendo este proceso político y ha caracterizado el nuevo mito que se encarna en Hugo Chávez –el del justicialismo– como diametralmente diferente a los mitos que se construyeron en el siglo XX venezolano, y que estuvieron ligados al discurso del progreso y la modernización.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Director de la cátedra de estudios latinoamericanos de la Universidad de Michigan, Coronil conducirá este semestre un seminario sobre el candente tema de la izquierda en América Latina, una tendencia política que se pensó extinta durante los años 90, y que a principios del siglo XXI se ha convertido en un horizonte ineludible para pensar, debatir y discutir el futuro político del continente. A su seminario asistirán especialistas como el mexicano Enrique Dussel, el argentino Ernesto Laclau y el peruano Aníbal Quijano. Su tesis fundamental es que las tensiones y contradicciones son el sino de una izquierda que, si no consigue construir pronto un modelo económico alternativo al capitalismo global, naufragará irremediablemente, y generará una nueva decepción entre los sectores populares. “Ese es el gran dilema: la tensión entre el discurso político progresista, de equidad, justicia y lucha contra la pobreza, y una realidad económica que hace que sea difícil lograr esas aspiraciones. En este momento no existe un proyecto coherente, lo que hay es un reconocimiento de que el neoliberalismo fue una fuente de problemas nuevos para la sociedad en su conjunto”.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;–¿Qué significa la izquierda en América Latina?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;–Están pasando dos cosas simultáneamente. Hay una izquierda que está luchando por redefinir un panorama político y una visión de sociedad a futuro, y por otro lado hay una crisis del proyecto de la modernidad, y de sus principios rectores. Creo que hay en este momento una cantidad de respuestas políticas muy diversas, en la que existen muchos matices, difíciles de encasillar en una categoría única, o en una solución binaria al estilo de Jorge Castañeda o de Teodoro Petkoff. Creo que una manera es historizando a la izquierda. Ésta nunca ha sido una sola cosa, siempre ha sido heterogénea y cambiante, de acuerdo a las condiciones existentes. De cierta forma, la izquierda significa movimientos sociales particulares que encarnan un proyecto más universal, que enarbola principios más equitativos. Yo concibo a la izquierda como un proyecto siempre inconcluso, donde ciertos ideales de mayor democracia, en el sentido de participación política, ciudadana y económica, deben ser acompañados con una demanda de igualdad de derechos de género, de raza, de orientación sexual, de derecho a la vida y a la supervivencia. La izquierda es el signo de un proyecto que se reconoce como lo más plural y universal posible, y su contenido no puede ser definido a priori. Lo definen los distintos actores sociales en sus luchas específicas, en su tiempo y espacio dado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;–Después del fracaso de la experiencia socialista real, lo que quedó fue la globalización, donde desapareció cualquier posibilidad de crear una alternativa política al capitalismo. Ahora empiezan a esbozarse salidas, pero de manera precaria y poco clara. ¿Hacia dónde vamos?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;–Desde principios de los 90 se produjeron numerosos indicios de que la cosa no marchaba bien. No sólo con la proliferación de movimientos sociales, con sus protestas y demandas, sino también desde los propios centros de poder, donde había el reconocimiento de que no se estaban resolviendo los problemas de pobreza y de reproducción del capital. Hay un consenso de que se tenían que tomar medidas ante los problemas de creciente exclusión y marginación. Surgen respuestas políticas desde la izquierda, pero las respuestas económicas no están claras. Hay una tensión entre la aspiración de una forma política distinta, de una democracia más participativa, y la base material de esas luchas. No creo, sinceramente, que alguien tenga una idea de qué camino tomar en este momento. Lo que está pasando es que hay una frustración creciente en América Latina por las promesas incumplidas, de gobiernos que se han presentado como de tendencia socialista. El problema, y eso es importante subrayarlo, es que no sólo existe ineficiencia y corrupción, sino que esta falta de respuesta también es producto de la lógica misma del sistema económico imperante. Ese es uno de los problemas fundamentales de la izquierda de hoy.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;–Si la izquierda hasta ahora sólo ha sido una respuesta política, ¿qué la diferencia del populismo?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–Dicen que cuando San Martín se consigue con Bolívar en Guayaquil, le dice que está muy preocupado por el tipo de orden que se iba a establecer, y Bolívar le responde “no importa, del caos saldrá la libertad”. Yo creo que pensadores de la izquierda como el argentino Ernesto Laclau, por ejemplo, celebran un poco la opacidad de lo social como fuente de posibilidades políticas. Yo comparto un poco eso, pero lo político no es sólo retórica, es también prácticas institucionales que tienen un peso muy importante. Uno de los logros de este movimiento de izquierda latinoamericana es la toma de conciencia, por parte de muchos sectores, de sus derechos ciudadanos, de sus derechos políticos, incluso el sentimiento de obligación que tienen de participar en la vida pública. Eso es un logro muy significativo de estos tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;El socialismo no es la toma de palacio&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;–¿La política como discurso no termina construyendo realidades?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–En América Latina hay una exacerbación de la palabra, en parte por la dificultad de establecer vínculos institucionales fuertes, y de crear nexos concretos y profundos entre cierta retórica de izquierda y cierta práctica institucional y económica. El caso venezolano es muy evidente. La palabra se ha convertido en una gran hacedora de realidades. Este es el Estado más mágico que hemos tenido en la historia. Tenemos una fábrica de palabras, y Chávez lo personifica con brillantez, elocuencia y exceso, depende de como uno lo vea. Chávez es el gran mago, para unos es el que hace magia de verdad, y para otros es un personaje fraudulento. La realidad se ha vuelto, por este exceso mágico de palabras, en una nebulosa. La situación es muy compleja.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;–Pero si la situación es tan compleja, ¿cómo se le puede pedir a la clase media que tiene trabajo, propiedad y cierta estabilidad simbólica y material, que comprenda la incertidumbre?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–¿Y quién le pide eso?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;–La dinámica del debate político le está exigiendo a la clase media ver lo que hasta ahora no ha visto?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–Es un problema muy profundo que tiene que ver con la crisis de credibilidad que afecta a muchos sectores sociales, entre ellos al de la clase media. Es más preocupante lo que ocurre en los sectores populares. Así como la clase media siente esa incertidumbre, y la vive con temor y ansiedad, también los sectores populares que han depositado la confianza en el gobierno de Chávez padecen esta situación con ansiedad y con dificultad. Yo no sé hasta qué punto esta situación de incertidumbre se pueda mantener. Hay tensiones profundas, y eso puede desembocar en una nueva desesperanza. No tengo idea de cómo se va a resolver esto en el futuro. Me preocupa la manera en que se le pide más confianza a los sectores populares, cuando en realidad el proyecto no satisface las demandas que ha generado. Eso puede ser muy peligroso. Después de las elecciones, si Chávez gana, habrá un momento intenso de exigencias populares.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;–¿Y qué salida se pueden crear ante los descontentos de los sectores populares?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–Una posible respuesta, esperanzadora por demás, sería recogerlos, celebrarlos, incorporarlos, aprender de ellos. La otra sería reprimirlos, y eso sería muy nefasto para un sistema democrático. Dentro de esa disyuntiva, no sé cual salida se producirá en Venezuela después de las elecciones.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;–¿Cómo definiría el proyecto de Chávez?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–Es una pregunta difícil, no se trata de hablar de un Chevrolet o de un Ford. Llama la atención de cómo surge en Venezuela, en un contexto de democracia participativa y protagónica, la decisión de marchar al socialismo del siglo XXI. No ha sido producto de un debate, ha sido una decisión individual. A lo mejor hubo discusiones de base, pero la forma que adquiere, públicamente, es la de una decisión personal. Yo creo que este es un gobierno que está insertado en una economía capitalista, y que ha hecho una redefinición bastante compleja de la renta petrolera, que no ha tenido discusión suficiente como para precisar si es en verdad de vocación socialista. Temas tan importantes como la transformación de las empresas petroleras en empresas mixtas, en contratos de largo aliento, creo que deberían ser motivo de un debate público, para entender la conveniencia de esa forma de estructuración económica. Siento que sería necesario un debate, un diálogo más profundo, más calmo, para que la gente entienda lo que está pasando. Un gobierno de izquierda debería profundizar las prácticas de participación, discusión, dispersión y despersonalización del poder. Hay un signo de interrogación serio sobre esta forma de centralismo del Gobierno de Chávez.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;–¿Si la economía es la gran incógnita de la izquierda, qué se puede esperar?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–Pienso que el ideario de la izquierda podría articularse con una alternativa económica, si pensamos que los intentos de transformación social ocurren a distintos niveles, como decía Gramsci. Es decir, pueden existir guerras tangenciales, parciales, frontales. Se trata, inclusive, de analizar cómo el capitalismo fue en su momento una fuerza transformadora, democrática, revolucionaria. No se trata de rechazar toda forma de capital, sino de aspirar a que el capital sea más democrático, que sea más eficiente. Que se manejen las licitaciones, las empresas, los contratos de una forma más democrática y racional. Eso podría ser un punto de avance. Yo no veo el socialismo como una toma de palacio, al estilo Cuba, sino como un proceso complejo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;–¿Eso significaría desplazarse del mito del progreso al mito justicialista?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–Chávez ha planteado otro proyecto a partir de la justicia y de la confrontación entre sectores, y eso ha sido fundamental. El chavismo plantea un modelo justicialista, incluyente en cierta forma: “PDVSA ahora es de todos”. El proyecto tiende a hablar, retóricamente, de una unidad, pero en la práctica sigue siendo excluyente, y no con la clase media sino con los sectores populares. Aquí la banca está muy contenta con este Gobierno, y con ganancias exorbitantes dentro del contexto latinoamericano. La distribución de la renta petrolera, a través de los bancos, se ha convertido en un negocio fácil que atenta contra el proyecto de sembrar el petróleo en áreas productivas. Este proyecto político no excluye a sectores poderosos, y me da la impresión de que no integra suficientemente a los sectores populares. Existe además una tendencia a la exclusión, por factores ideológicos y políticos, que hacen que la participación popular esté signada por un apego, por una identificación con el Gobierno, y eso me parece muy problemático.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;–¿Qué hace un oponente para enfrentarse a Chávez?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–Es muy fácil criticar cuando uno no está metido en la pelea, pero pienso que el caso venezolano es el de la ineptitud y la arrogancia de la oposición. El golpe cívico-militar de abril, el golpe petrolero, la reacción ante el referéndum son tres ejemplos clave que demuestran cierta actitud de desprecio por el país como totalidad. Cada una de esas experiencias parece que dejó enseñanzas, pero no sé si esas enseñanzas han cristalizado en un mensaje colectivo. Mucha gente, a nivel personal, ha reconocido errores. Estamos viendo la candidatura única de Manuel Rosales, que es un logro. En Venezuela es importante que haya una oposición seria y responsable, y que participe con un discurso político sustancial, no sólo retórico. Quizá es pedir bastante, pero me parece importantísimo que se debatan ideas y proyectos políticos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;–Más allá de los casos concretos, cree que el siglo XXI será socialista?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–El socialismo es necesario como visión política, económica y social, para contrarrestar los males del capitalismo. Son como hermanos gemelos, el socialismo surge junto al capitalismo como una crítica al modelo, y el capitalismo es menos malo de lo que es, en parte por el temor y la respuesta que puedan dar los sectores excluidos y sufrientes ante su lógica de injusticia. El capitalismo es una fuerza revolucionaria que crea sus propias estructuras de poder, sus niveles de jerarquía y sus desigualdades profundas, y precisamente son esos sectores afectados por estas desigualdades los que luchan para reformarlo o cambiarlo. Dentro de ese proceso global, que nunca puede ser enteramente local, el futuro del mundo tendrá que ver con formas de reorganización de la propiedad a nivel mundial, macadas de alguna manera por el signo del socialismo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;–¿Entonces cree que sí habrá socialismo del siglo XXI?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–Lo veo como un proyecto político marcado por un deseo de reconocimiento de la necesidad de que la democracia no sea simplemente formal y política, sino también sea económica, donde se disminuya o se elimine la exclusión social que genera el proceso de concentración económica, que es muy característico del capitalismo. Socialismo es reconocer la pluralidad de las capacidades humanas y de las sociedades. Ese es un ideal saludable, y no puede eliminarse mientras haya problemas de exclusión, de injusticia y de pobreza. Y como esos problemas son consustanciales con la propia lógica del desarrollo capitalista, éstos propician la crítica y el propio ideal del socialismo. Lo ideal sería que ya no se mantenga la dicotomía capitalismo-socialismo, sino busquemos formas que integren, transformen y modifiquen al capitalismo mismo, para que no sea tan mordiente y tan agresivo. Un punto fundamental para esa búsqueda sería el problema de la naturaleza, de la base material en la que está relacionado todo el planeta y la humanidad. No se trata ya de si eres o no capitalista, lumpen o marginado. Es necesario crear un sistema productivo social, donde los humanos no destruyamos el hábitat donde vivimos. El capitalismo, en ese sentido, ha sido un sistema muy devastador.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-116109532836187139?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/116109532836187139/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=116109532836187139' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/116109532836187139'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/116109532836187139'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2006/10/fernando-coronil-historiador-y.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-116060323998659982</id><published>2006-10-11T23:30:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T00:00:17.946+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#660000;"&gt;La hora de mi novela&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#660000;"&gt;El jurado de la II Bienal Adriano González León me ha dado,unánimemente, el premio por mi novela &lt;em&gt;La última vez&lt;/em&gt;. Más que emocionado, apenas pude garrapatear estas líneas y decirlas en un evento cálido, con gente a la que respeto un montón y con la presencia del siempre maestro de los maestros, Adriano González León. Un honor, pues, viniendo el veredicto de gente como Luis Barrera Linares, Ana Teresa Torres, María del Pilar Puig y de los escritores extranjeros Luis López Nieves y Juan Cruz, quienes destacaron, entre otras cosas, que la novela trasciende el contexto local.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Hace casi dos años empecé a escribir una historia cercana, una historia que me ata a nuestros revoltosos años 90. Nunca pensé que me dedicaría con tanta pasión a construir y desarrollar estos personajes, a ubicarlos en un paisaje, el de Caracas, que he compartido con muchos de ustedes en otras claves expresivas como la crónica o el ensayo. El tema de la escritura, para los que la padecen, es complicado y requiere de una paciencia y una disciplina que yo ni siquiera sabía que poseía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;La última vez&lt;/em&gt; cuenta mi Caracas: la de la desintegración, la rabia y la paranoia. ¿Una novela política? Sí, y asumo las consecuencias de ello. Pero antes que todo, esta novela es la historia de una fuga y de una derrota. Una historia que fue escrita y reescrita muchas veces en forma de cuento, buscando quizá las resonancias de aquella nouvelle de Hawthorne, &lt;em&gt;Wakefield&lt;/em&gt;, que cuenta la desaparición repentina de un hombre que empieza a vivir una existencia solitaria, anónima, justo a una cuadra de donde vivía. Nadie lo reconoce ya, porque sencillamente lo han dado por muerto. Pues &lt;em&gt;La última vez &lt;/em&gt;nació en medio de estas claves, buscando las formas del cuento y terminó creciendo a medida que un paisaje, una instantánea, la de nuestra Caracas vertiginosa y portátil, insistía en aparecer, en mezclarse, en fundirse con estos mecanismos de fuga y desaparición, al punto que terminó derrotándonos a todos, personajes y autor por igual, e imponiendo su ruda y despiadada lógica.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Los caminos de la escritura, como les digo, son insondables. En el 2002, cuando me fui de Venezuela buscando aire y nuevos insumos para la navegación de nuestra tremenda complejidad política y social, empecé a desarrollar ese síndrome que está descrito de manera insuperable en uno de los poemas de nuestro Eugenio Montejo, &lt;em&gt;En el Norte&lt;/em&gt;, donde se habla de la paradójica disociación en la que estamos envueltos cuando nos desplazamos del Lugar. De manera que en Montejo la lluvia y los caminos del Támesis hacia el Mar del Norte terminan anunciando a “&lt;em&gt;mi país de ultramar&lt;/em&gt;, donde &lt;em&gt;se cruza el arco del sol y se baten azules las palmas&lt;/em&gt;”... De la misma manera, mi vida en Barcelona, España, activó unos sentimientos muy particulares, insospechados para quien huía del vértigo y del caos caraqueño. En ese parque temático de las culturas, en el que se ha venido convirtiendo esa ciudad mediterránea (una utopía de la no violencia, de la armonía y de la tolerancia, aunque sólo sea una fachada turística-comercial), empezó a aparecer insistentemente, no la idea del arco del sol y de las azules palmas, sino la ciudad que muere todos los días, que se desdibuja, que se destruye, que arruina todas las hipótesis y las coartadas, dejando a los hombres a la deriva, atendiendo claves ambiguas, y perdiéndose en todos sus infiernos. Fue esa Caracas, su ausencia, la que terminó convirtiéndose en mi único equipaje.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Esta novela es un homenaje a esas voces que se mezclan en la ciudad, que aparecen y desaparecen en cada esquina y que cuentan, al menos de manera pasajera y efímera, de qué materia esta hecha Caracas. Y como dice Ricardo Piglia “la realidad, es sabido, tiene una lógica esquiva; una lógica que parece, a ratos, imposible de narrar”. Y es precisamente desde esta dificultad de narrar la lógica esquiva de nuestra realidad, que les agradezco infinitamente a este jurado, a este premio que lleva el nombre del gran maestro de nuestra narrativa urbana, Adriano González León, haber valorado estas fugas y derrotas, estas instantáneas y estas voces sueltas de la capital apocalíptica. Esa capital que es todo un objeto sublime, que nos parece monstruoso, y que sin embargo no podemos dejar de vivir sin él. Por eso he vuelto, por eso estoy aquí. Muchas gracias.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-116060323998659982?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/116060323998659982/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=116060323998659982' title='31 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/116060323998659982'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/116060323998659982'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2006/10/la-hora-de-mi-novelael-jurado-de-la-ii.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>31</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-111989369395101361</id><published>2006-10-10T16:13:00.000+02:00</published><updated>2006-10-10T22:37:15.736+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;La hora de mi novela&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Como lo oyen. Hace casi dos años empecé a escribir una historia cercana, una historia que me ata a los revoltosos años 90. Nunca pensé que me gustaría tanto, que me metería con tanta pasión a construir y desarrollar personajes, a ubicarlos en un paisaje, el de Caracas, que he compartido con muchos de ustedes (27-F, 4-F, 27-N...) El tema de la escritura, para los que lo han padecido, es complicado y requiere de una paciencia y una disciplina que yo, hasta ahora, ni siquiera sabía que poseía. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Les adelanto algunos datos para que los tengan en cuenta, y para que después no digan que les cayó esta historia de sorpresa. La novela se llama &lt;em&gt;La última vez&lt;/em&gt;, y cuenta mi Caracas: la de la desintegración, la rabia y la paranoia. ¿Una novela política? Sí, y asumo las consecuencias. Pero antes que todo, la novela es la historia de una fuga y de una derrota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Primicia&lt;/strong&gt;: me han llamado de la Bienal de Novela Adriano González León. Mañana dan el veredicto en su segunda edición, y me cuentan que soy uno de los finalistas, no sé aún si ganador. Estoy muy feliz y agradecido. &lt;span style="color:#000000;"&gt;Amanecerá y veremos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-111989369395101361?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/111989369395101361/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=111989369395101361' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/111989369395101361'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/111989369395101361'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2006/10/la-hora-de-mi-novela-como-lo-oyen.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-115981733164450814</id><published>2006-10-02T21:12:00.000+02:00</published><updated>2006-10-05T17:10:59.026+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#336666;"&gt;La campaña: multiplícalo por tres&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#336666;"&gt;y ponle asientos de cuero&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#336666;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#333333;"&gt;La campaña presidencial llega a su máxima temperatura. Mes decisivo, si los hay, para saber hasta donde puede llegar Rosales y cuánto puede perder Chávez. Campaña atípica por demás, por su relativa brevedad, por su asimetría, por su falta de electricidad social y, sobretodo, porque se ha ido desarrollando con tonos y contenidos que desde hace mucho no percibíamos. En los años recientes de conflictividad agria, de disputas de vida o muerte, las campañas electorales se hicieron desde la perspectiva de la supervivencia de unos o de otros, se tornaron éticas y principistas: o estabas o no estabas. O eras aliado o eras enemigo. Finalmente han llegado otros matices y otras complejidades en el arduo ritual venezolano de construir y mantener las mayorías.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#333333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#333333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#333333;"&gt;En estos meses las cosas han dado un vuelco sustancial con respecto a los años anteriores. Los contenidos y promesas de los candidatos se han centrado en uno de los aspectos más inquietantes de este momento histórico: la extraña y paradójica mezcla –o cortocircuito– de una promesa socialista en medio de altos precios petroleros y de grandes ingresos estatales. Una paradoja que combina en la calle el desarrollo de movimientos populares y el alto consumo de whisky 18 años; la ideologización de sectores y comunidades históricamente excluidas y la irrupción de vehículos importados, de lujo, por todas las vías del este de la ciudad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#663333;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;Si se mira bien, una mezcla diabólica, y a velocidades distintas, de un proyecto político a largo plazo (la construcción de una sociedad igualitaria) con la aparición a corto plazo de una riqueza fácil y saudita, profundamente diferenciadora. Ya lo decía Fernando Coronil: estamos en un momento donde se fusionan el fenómeno de la irrupción de los pobres en la vida pública, de su gran visibilización (similar a la época de 1945), con la de la riqueza petrolera, que lleva a la actitud de facilismo y de derroche (tipo los años 70, del gobierno de CAP).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;Esta campaña electoral se ubica en ese territorio específico en el que interactúan tres fuerzas asimétricas en plena expansión: la de los movimientos y plataformas sociales y comunitarias (guiadas por el principio de participación y de acción política), la del Estado (como monstruo burocrático que intenta redistribuir socialmente la renta, a través de acciones ejecutivas verticales) y la del mercado (que gira alrededor de los beneficios de la banca, de la importación y del comercio). En medio de esas fuerzas en expansión, la campaña se centra –y ese es un mérito de Rosales– en la ilusión de que hemos vuelto a ser un país rico, que hay que repartir lo que hay –que hay de sobra– y que la abundancia tiene que permearnos a todos de manera más radical.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;Más allá de la demagogia y del populismo, la estrategia no deja de estar bien pensada, ajustada a estos tiempos complejos y potencialmente políticos (y eso es decir mucho para una oposición que se puso sifrina, exclusivista, totalitaria). Mientras el gobierno intenta dar un paso adelante, desarrollando el mito que sirva para construir una comunidad política estable para el futuro (el socialismo del siglo XXI), la oposición apela a los instintos y arquetipos que nos han marcado históricamente, y que han puesto en crisis, precisamente, proyectos inclusivos como el de la modernización y el progreso. El mito de la abundancia, “del cuánto hay pa´eso” y del “con los adecos y copeyanos se vive mejor porque dejan robar”, muestra una dimensión idiosincrásica muy fuerte. Más fuerte de lo que se creía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;La confrontación de visiones reaparece a niveles muy distintos. Es decir, la dinámica de esta campaña se traduce entre el Ser y el Deber Ser, entre el Superyó y el Ello freudiano, entre el Instinto y la Razón… El chavismo pone el Deber y la oposición pone el Instinto. La tarjeta Mi Negra, la condonación de las deudas de las cooperativas fraudulentas y cambiar dos mil dólares por un arma son estrategias opositoras que apelan al Ser, al Ello, al Instinto. El partido único, la reelección indefinida y las siete líneas estratégicas propuestas por Chávez para un largísimo período de liderazgo que iría del 2007 al 2021, obligan a apelar a una conciencia del Deber y establecer unos principios acordes con el modelo del socialismo del siglo XXI. A una idea de Razón (mente, ideas, principios).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;¿Pero este es el límite del debate? ¿Una moralización sencilla de las dos opciones, que se presta a relacionar a Chávez con el Bien y a Rosales con el Mal? Desde los aportes del psicoanálisis sabemos que todo paso que se da para fortalecer la dimensión racional, moral y ética de un individuo o de una comunidad, desemboca en un síntoma, en la explosión de un contenido reprimido. Quien ha visto la conducta de los personeros de la Iglesia lo sabe de sobra: tanto celibato, tanta castidad profesada, termina desembocando en situaciones aberrantes, en anomalías que echan por tierra todas las premisas morales y éticas practicadas con estoicismo (tipo acontecimiento en el hotel Bruno, por ejemplo).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;Quiero decir que de los síntomas no se salva nadie, cotidianamente, y lejos de ser una cosa que le pasa sólo a los chavistas, el síntoma le ocurre a todos los seres humanos. No es propiedad exclusiva de la izquierda, que yo sepa. Pero mientras Chávez se pone maximalista, y demanda Deber y Compromiso, en su retórica surge el propio síntoma. En la inauguración de unas viviendas en San Diego, Valencia, el pasado sábado, Chávez dijo, palabras más, palabras menos, que el presupuesto del año que viene será de 100 billones de bolívares, “todos son para ustedes, para los más necesitados”. Esa cifra tiene una importancia fundamental: nunca en la historia el país había tenido un presupuesto tan abultado. Es decir, aunque Chávez no nombra a Rosales, lo repite como su verdadero síntoma: no hay política sin construcción de una dimensión utópica excesiva, placentera, que en Venezuela pasa por cierta forma de concebir al Estado como gran repartidor, como una entidad dadivosa, y al Presidente como quien se encarga de dar y multiplicar por tres todos los recursos. Después de arduas luchas y sacrificios, de principios y de ideologías, es hora de ofrecer el paraíso a los pobres y excluidos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;Por el lado de Rosales, en tanto, mientras más se pone gozoso y apela al ideal de que la riqueza nos las tenemos que "rumbear" todos por igual, produce todo un síntoma que se expresa en el discurso de cierta clase media que se ha sentido golpeada por la manera como el Estado ha repartido en estos años la abundancia. A Rosales lo acusan de populista, de repetir la historia anterior, de hablar sin saber de los dineros del Estado. A pesar de que los medios marcan la pauta política opositora, aún hay gente que no siente identificación rotunda con Rosales, porque lo percibe adeco y demagogo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;De cualquier forma, mientras a Chávez le demandan Goce inmediato, a Rosales le demandan Razón. Esta es la manera de comprender los dilemas y las formas como se manifiestan las dos visiones políticas que existen en el país. Mientras Chávez esté en el poder, puede hablar de dinero a su antojo –al fin y al cabo lo administra– mientras que Rosales, si quiere, promete el cielo, a Dios y al Infierno por igual, aunque se parezca todo eso al pasado adeco. El problema de fondo, lo que conecta el goce de unos y las razones de otros, es que da la sensación de que para lo que se habla y se promete en Venezuela, aún hay mucho dinero del Estado que se sigue repartiendo de manera desigual, que se sigue decantando socialmente a la manera vertical, como ha sido siempre…&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;A la oposición le fue muy mal en estos años recientes de conflictividad, cuando apeló a la Razón (se creía culta, preparada, virtuosa) y terminó actuando sinrazón. ¿Le pasará eso al chavismo en algún momento, con tantas razones de por medio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;********&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras todo esto se desarrolla, el concesionario que me vende un carro me ha dicho que ahora cuesta 3 palos más, porque ahora el modelo sale de la fábrica con asientos de cuero. Hay real en la calle, mucho real. Y al consumidor le toca pagar por ello. Así estamos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-115981733164450814?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/115981733164450814/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=115981733164450814' title='16 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/115981733164450814'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/115981733164450814'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2006/10/la-campaa-multiplcalo-por-tresy-ponle.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-115886232064235250</id><published>2006-09-21T19:59:00.000+02:00</published><updated>2006-09-21T20:12:00.843+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;Más allá del 3–D,&lt;br /&gt;el pueblo lo que quiere es gobernar&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000066;"&gt;&lt;strong&gt;Aunque este texto se investigó y se escribió para la revista Exxito antes de que comenzara formalmente la campaña electoral, tiene una vigencia muy particular. Aquí se encuentran enunciadas las principales disyuntivas que tienen los movimientos sociales con respecto a la lógica electoral. En barrios y comunidades ha prosperado una politización que aún no consigue una clara representación en el Estado y sus instituciones. Esta dinámica política, aunque no favorece a la oposición, sigue abierta a diversas transacciones, muchas de ellas, incluso, se están llevando a cabo a espaldas de los grandes medios de comunicación y de los discursos oficiales. Puede que la verdadera revolución aún no haya llegado, que es lo mismo que decir que el proceso sigue más abierto que nunca. Habría que empezar por reconocer que el chavismo tiene muchas fuentes y filiaciones, y que la del zapatismo es una de las más consistentes (aunque una de las más negadas públicamente). De allí se desprende toda una teoría y praxis política que apunta a la autonomía del poder popular...&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Después de pasar meses difundiendo de manera indiscriminada su eslogan de campaña, el día de la proclamación formal de la candidatura presidencial ante el CNE, el pasado 12 de agosto, Hugo Chávez tuvo que matizar lo que siempre pareció una exageración: “Veo difícil que les metamos los 10 millones de votos por el buche, nadie crea que ganamos la batalla. Hasta el último voto hace falta”. El ataque de realismo del mandatario se produjo, nada más y nada menos, que en el mitin de apertura de su campaña en la Plaza Caracas, ante una multitud de camisas rojas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Aunque el comando electoral, integrado por 25 partidos y presidido por Francisco Ameliach, tiene como meta la consecución de esos 10 millones de votos para el 3 de diciembre, todo hace pensar que las palabras del Presidente muestran las costuras de una estrategia que, desde los medios oficiales, no ha podido movilizar y entusiasmar a la población electoral. Felix Seijas, presidente del Instituto Venezolano de Análisis de Datos, considera que el solgan “10 millones por el buche” es totalmente legítimo, y ha funcionado para despertar a la gente, para darle esperanza y confianza. “Sin embargo, todos sabemos que es una meta imposible. Yo creo que Chávez estuvo en lo correcto cuando matizó la promesa electoral, porque ésta encierra un peligro: es una meta tan cuesta arriba, que puede conducir al triunfalismo. Hay muchas experiencias de ese tipo. El triunfalismo puede ser mortal para un candidato, porque hace que su apoyo se reduzca en 6 o 7 puntos, llegado el caso”.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La aspiración de obtener 63% del total del electorado no responde a las tendencias propias que ha mostrado el chavismo, ni siquiera en tiempos de vida o muerte, como fue el caso del referéndum revocatorio de 2004, cuando se obtuvieron poco más de 6 millones de votos. Si se toma en cuenta, adicionalmente, la lentitud con que la oposición definió su candidato y su estrategia de campaña, el panorama electoral luce cargado de apatía, justo en la fase rem del sueño, cuando faltan 120 días para los comicios.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Seijas considera que hay cierta indiferencia o indecisión en poco más del 50% del universo electoral. “En Venezuela hay tres tendencias políticas claramente definidas. El bloque del cambio, que agrupa al chavismo, el bloque de la oposición y el de los independientes. En los últimos meses la tendencia del bloque de los independientes ha crecido. Y cuando eso ocurre, hay que pensar que algo en los polos no está funcionando bien. En este momento hay una migración hacia el segmento de los independientes, que está creciendo a expensas tanto del chavismo como de la oposición”.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Qué está ocurriendo? ¿Por qué la campaña no logra prender en la gente y entusiasmar a los electores? ¿Cuánto de empoderamiento hay en las comunidades como para ejercer un voto conciente a favor de Chávez? ¿La migración hacia el bloque de independientes habla de una falla en el ejercicio de Gobierno?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Para el miembro del comando de campaña de Chávez por el PPT, Gustavo Hernández, la apatía o la indiferencia que se expresa en las encuestas no es algo que se le pueda atribuir al Gobierno. “Uno de los grandes logros del Presidente es que ha vencido la apatía, y la sociedad venezolana participa activamente en la vida política del país. Ya no es un asunto de los cogollos y de los partidos, es un asunto de la sociedad venezolana. En ese sentido, es probable conseguir los 10 millones de votos. No es una meta fácil, pero la revolución tampoco es una cosa fácil”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cuál gestión?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que Hernández considera una victoria de Chávez contra la apatía, no resume precisamente el desaliento que viven algunos sectores sociales y dirigentes comunales, que son el blanco del desfase que hay entre participación política y gestión gubernamental. En el núcleo endógeno Fabricio Ojeda se reúnen los miembros de los comités de salud de toda la cordillera de Gramoven. Allí, Yuraima Quintero, del sector Alejandro Oropeza Castillo, sostiene que este no es el mejor momento para iniciar una campaña electoral, mucho menos para luchar por la conquista de 10 millones de votos: “A nosotros nos cuesta muchísimo hacer una asamblea. Nos está costando organizar los consejos comunales. La gente no cree”. Quintero denuncia que el sector tiene 3 meses con las tuberías de aguas negras rotas, y nadie, desde la Junta Parroquial hasta el Ministerio de Infraestructura, ha atendido la emergencia de la comunidad. “Si no hay respuesta o solución, si la gente no ve que se pueden arreglar las cosas, entonces cómo hacemos para ganarnos esos votos. Este año es electoral, y nosotros tenemos problemas graves, como el deslizamiento de casas, y ni el ministerio de Vivienda y Hábitat nos ha respondido. Cuando vayamos a sacar a las patrullas electorales, cuando tengamos que hablar por esos 10 millones, qué va a decir la gente: que le pedimos el voto, pero nadie los atiende”.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;María Márquez, del sector La Cubana, interviene en el diálogo y afirma con énfasis que para ella “la revolución significa trabajar para la gente, para los más pobres, no para el bolsillo de cada quien. Nosotros estamos con Chávez, y trabajamos mucho por este proyecto, pero tenemos que ver hechos”. El miembro del comité de salud del sector Manantial, José Carvajal, dice con desaliento que tuvo que retirarse un tiempo de las reuniones que se hacían en el Núcleo Endógeno, porque “siempre hablábamos de lo mismo, y nunca se ha conseguido nada. Prácticamente nos hemos convertido en enemigos de nuestras propias comunidades. Nosotros nos hemos montado sobre los hombros este proceso, en cambio los políticos que trabajan con Chávez lo hacen por el 15 y último. Ellos están jugando a una división. Estos disfraces nos están haciendo ver ante nuestra gente como demagogos, como que no cumplimos. Para la campaña yo no voy a convocar a asambleas en el barrio, trabajaremos en los callejones, en las escaleras, dando información sobre el proceso a la gente, una por una”.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Angélica Morón, del sector Tamanaquito, afirma estar de acuerdo con la propuesta que hizo el diputado del MVR, Carlos Escarrá, de relegitimar los poderes después del 3 de diciembre, porque esa es la manera de sacar a los que no han entendido que el proceso es de la gente. “Si legitimamos al Presidente en diciembre, tenemos que ir a cortar rabo y cabeza a los que no han cumplido con su trabajo. A nosotros nos hubiera gustado que el Presidente se separa del cargo durante la campaña, para que viniera a los barrios y entendiera qué es lo que pasa aquí”. José Carvajal propone, incluso, que después de las elecciones Chávez organice un gran encuentro con las comunidades, en el que puedan plantear directamente las necesidades y proponer soluciones. De lo contrario, considera, cierto malestar se va a expandir en los barrios. Al escuchar esta advertencia,  Yuraima Quintero agrega decepcionada: “En mi sector la oposición se ha puesto pila, y está creciendo alrededor de Roberto Smith. Esa es la gran rabia que tengo, porque a mí no me atienden en el Gobierno, no me dan respuesta. La gente en mi barrio nos denuncia porque no logramos nada”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La otra campaña&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Gustavo Hernández, quien también es diputado al Parlatino, aclara enfáticamente que las quejas que se le hacen al Gobierno no son contra Chávez. “Es cierto que han ocurrido muchas protestas, pero en ninguna se ha cuestionado el liderazgo del Presidente. Lo importante es que este liderazgo trasciende las protestas localizadas. Todos esos rechazos se hacen en nombre de mejorar el proceso, no de dar un salto atrás. La oposición sería el regreso al pasado”.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Para el trabajador comunitario Edgar Pérez, mejor conocido en La Vega como el Gordo Edgar, lo que se pone en duda no es el compromiso de la gente con su líder, sino con un Estado que no refleja la inclusión ni la participación de la gente. La campaña, desde su perspectiva, debe trascender el objetivo electoral, y encarar la compleja tarea de profundizar la revolución. “No podemos quedarnos con el mero hecho de ratificar al Presidente. Algunos pensamos que el Estado no hace revoluciones, ni el Gobierno tampoco. Pueden ayudar, pero la revolución la hacen los pueblos. Nosotros hablamos de un gobierno de la gente, desde la base. Hay una demanda histórica del movimiento popular por tomar las riendas del país. En el último gobierno de Caldera, la sociedad civil del este de la ciudad planteaba que quería elegir. Nosotros, en las comunidades de base, planteamos que queremos gobernar. El líder puede ayudarnos mucho, pero la decisión fuerte está en nuestras manos”.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Veterano de las luchas sociales en La Vega, el Gordo Edgar también es vocero del colectivo Comunidades al Mando, y anuncia que el movimiento Por Todas Nuestras Luchas, al que igualmente pertenece, prepara otra campaña paralela a la de los partidos del Gobierno, que profundice el nivel de conciencia y el papel que deben ejercer las comunidades dentro del proceso: “Aquí nada no los van a dar, hay que conquistarlo con nuestra movilización, con nuestras luchas. Estamos haciendo otra campaña, donde tratamos de articular la denuncia de los campesinos, que han sido asesinados por la cuestión de la tierra; la situación de los indígenas en la Sierra de Perijá, donde hay comunidades movilizadas para que se detenga la explotación del carbón; y la lucha contra la impunidad y la corrupción. Tenemos preparada una gran movilización para noviembre, con motivo del cierre de campaña, que haga visible nuestras propuestas para después del 3 de diciembre. Los cambios no pueden ser bruscos. La revolución tiene que ser un proceso continuo. La revolución no es el gran hecho, porque eso ya lo vivió la humanidad y fue muy traumático. La revolución debe ser un proceso cultural, un ejercicio cotidiano infinito”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La batalla que vendrá&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El gordo Edgar afirma que los partidos políticos del proceso no tienen nada que ver con las comunidades. Esas organizaciones, más bien, reflejan la forma en que se viene conformando el gobierno de Chávez. Aunque la retórica política gire en torno a la democracia participativa, aún existe un abismo entre los movimientos sociales, el Estado y sus distintas formas de representación. Para Libio Rangel, miembro de un movimiento llamado Calendario Productivo Sociocultural, cuyo objetivo es propulsar el cultivo y desarrollo de semillas precolombinas con criterios endógenos en más de 500 comunidades, esta campaña electoral, a diferencia de las anteriores, plantea un verdadero reto para los movimientos sociales.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Rangel observa que tanto los Círculos Bolivarianos como las Unidades de Batalla Electoral fueron manipulados en el pasado por el MVR, con el fin de neutralizar las demandas de las comunidades. La diferencia es que ahora el ciclo electoral coincide con una red del poder popular que se ha fortalecido no sólo políticamente, sino como organizaciones legales, a través de la ley de Consejos Comunales: “Tenemos el reto de ver si este nuevo empoderamiento, que se ha dado con los consejos, trasciende la cita electoral. Hay una gran pelea entre un Estado que es necesario mantener para el juego internacional –aquel que representa a la democracia representativa– y el compromiso del pueblo, de la organización, de la conducción de las bases, como máxima instancia de poder. El líder trata de impulsar, pero los intermediarios quieren controlar, no dejan desarrollar autónomamente el poder popular. Hay una pugna que no va a ser fácil resolver. Las elecciones, hasta el 3–D,  han servido para que la maquinaria partidista, en un viso de oportunismo, hegemonice la organización popular. Y el gobierno después termina neutralizando, acallando y pulverizando los movimientos sociales. Antes pudo más la maquinaria y las estructuras del Estado, que las fuerzas del poder popular. Ahora podría ser distinto”.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A pesar de que la propuesta de Carlos Escarrá goza de amplia aceptación en los movimientos sociales, para Libio Rangel el anuncio o la promesa de relegitimar los poderes públicos en 2007, no es más que una manera de seguir perpetuando el ciclo electoral. “Esta propuesta significa seguir en campaña. El Estado, como sabemos, no se autodepura. Quien lo depura es el pueblo, así que no existe eso de que por vocación los políticos se van a retirar de sus tareas. Para nosotros, lo importante es el empoderamiento de la gente y la contraloría social. A la postre, eso va a plantear una pelea con el Estado, que no sabemos a dónde va a llegar”.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El presidente Chávez pidió públicamente que el comando de campaña fuera integrado no sólo por los partidos del proceso, sino también por los movimientos sociales, mostrando su habilidad para integrar el clamor y el malestar del voluntariado de base. Aunque existe la disposición de apoyar activamente la búsqueda de los 10 millones de votos, está claro que entre las cúpulas de los partidos políticos y los dirigentes comunitarios existe un abismo insondable. Quizá, como dice Libio Rangel, el movimiento popular está en una fase en la que si vuelve a ser desdibujado por el ciclo electoral, “se perderá la posibilidad de cambiar, profundamente, a la sociedad venezolana”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-115886232064235250?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/115886232064235250/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=115886232064235250' title='115 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/115886232064235250'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/115886232064235250'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2006/09/ms-all-del-3d-el-pueblo-lo-que-quiere.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>115</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-115775316370226887</id><published>2006-09-09T00:02:00.000+02:00</published><updated>2006-09-09T00:06:03.716+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#003333;"&gt;&lt;strong&gt;Una carrera de ciegos &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#003333;"&gt;&lt;strong&gt;para vencer la abstención&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Después de muchos desmadres, desplantes y demás especies desmovilizadoras que aplicó la oposición como “política”, parece que finalmente se ha caído en gracia y se intentan recuperar los votos y las calles perdidas desde aquél 15 de agosto de 2004, cuando se evitó de todas las maneras –por pudor, por pena ajena, por estrategia a mediano plazo–  presentarse ante la sociedad como una minoría, sólida minoría por demás (40%). Hay que advertir que por más desazón que nos haya producido esta política de la “no-representación”, los efectos que ha generado para el ciclo electoral de este año le incumben no sólo al antichavismo, que se ha motivado alrededor de la candidatura de Manuel Rosales, sino sobretodo al chavismo duro, que hoy lucha en dos frentes por igual: aumentar o sostener su caudal de simpatizantes, y estimular con ello la participación electoral a todos los niveles, ante un significativo porcentaje de abstención que aparece en las encuestas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Otra lectura podría sacarse si invertimos la perspectiva: el efecto de haber dejado solo al chavismo en los poderes públicos y en los distintos foros políticos del país, ha abierto un panorama inesperado para las elecciones de diciembre. Después de vivir una polarización de vida o muerte, y una feroz dialéctica amigo-enemigo, el hecho de que el chavismo cargue con todas las promesas de gobierno y con todos los errores inherentes a sus formas y estilos de gestión, y por ello no tenga contrapesos de ningún tipo, ha hecho que cierta pesadumbre o indiferencia se asiente entre la gente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Hay que agregar, sí, que en tiempos donde la política se ha hecho una sofisticada forma de espectáculo, los contrapesos opositores están en los medios de comunicación. Aún así, hay una evidencia imprevista: la calle se ha enfriado, se ha desapasionado, se ha pragmatizado, ha perdido algo del voluntarismo heroico que la marcó en los días de marchas y contramarchas, de movilizaciones y apretujones masivos. Una de las virtudes de la democracia participativa se asocia, precisamente, con la actividad, con la movilización, con el empoderamiento. Puede que asistamos a un momento del país donde hay chavismo y antichavismo pasivo, que no se molesta en ocupar espacios y territorios, en marcar visiblemente una identidad política. La apatía parece el signo de esta campaña.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Esto ha hecho que ambos bandos compartan hoy un objetivo: revivir la emoción, el entusiasmo, la esperanza, la ira, el desenfado, la confrontación… Esas emociones que son necesarias para desarrollar una contienda electoral. El fantasma que asedia al 3-D no es el fraude o la trampa, sino la abstención, y la verdad es que siento que, llegado este momento, nadie sabe cómo rescatar lo que se ha perdido. Por un lado, el chavismo apela al histrionismo excesivo de Juan Barreto (con insultos y teatralizaciones de circo romano que sirven de plataforma para la expropiación de campos de golf), y que llevan por objeto movilizar el espíritu de clase que tanto ha servido al proyecto político bolivariano en años anteriores. Por el otro, Rosales intenta apelar a una vieja fórmula del populismo que había sido poco explorada contra Chávez: en tiempos de riqueza saudita, bien vale la pena repartir la renta, así sea al estilo del más rancio populismo salvaje: la tarjeta de débito “mi negra”. Por un lado, se quiere revivir la confrontación y el antagonismo como legítima lógica de la lucha de clases en democracia, y por el otro se intenta revivir el populismo como doctrina mimética que sirve para todo, y para todos los descontentos de clase.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Sin embargo, en esa búsqueda de penetrar el muro opaco de la abstención, el chavismo intenta neutralizar las teatralizaciones del conflicto de clases que hace y propone Barreto. Pareciera que una parte importante de la maquinaria oficialista entiende que el lema de Rosales es el justo, casi el ideal para sus lineamientos de campaña: “un gobierno para 26 millones de venezolanos”. A pesar del verbo impredecible de Chávez, la maquinaria  intenta reconciliar lo que es irreconciliable, y plantea una campaña inclusiva, sin ensayar las grandes polarizaciones del pasado. Algunos estudios y cálculos deben estar anunciando el desgaste de la diatriba y de la confrontación como estrategias de campaña. En este sentido, la tesis de partida de la campaña de Rosales parece correcta, si se toma en cuenta la cayapa que le aplicaron a Barreto dentro del MVR.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;A Rosales, que empieza sus recorridos de calle, por barriadas en las que la oposición hace años que no se movía, le toca el papel del líder valiente que desafía consensos y busca deshacer relaciones políticas constituidas. Para los que se sensibilizan ante las agresiones con piedras y botellas que ocurrieron en Catia, hay que recordarles que la batalla es peleando, tal como lo hizo La Causa R en Guayana, cuando comenzó bregando cuerpo a cuerpo su espacio en el sindicato de Sutiss, por allá en los años 80, y terminó abriéndole un agujero enorme a todo el Pacto de Punto Fijo, a principios de los 90. La delicadeza no es una virtud en un país con dos mentalidades y proyectos políticos irreductibles. Así que es posible que veamos, aunque nunca como en los años anteriores, brotes de conflicto callejero en los meses que quedan de campaña.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;De manera que la campaña ha comenzado sólo con una certeza: derrotar la abstención. Y pareciera que nadie está del todo seguro en cómo, efectivamente, vencerla. Las intuiciones apuntan a apelar a los sentimientos de unidad nacional, pro encima de las exclusiones y los conflictos de clase. Veremos que ocurre este mes, el mes decisivo según las encuestadoras, para saber si Rosales es capaz de remontar los números…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-115775316370226887?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/115775316370226887/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=115775316370226887' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/115775316370226887'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/115775316370226887'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2006/09/una-carrera-de-ciegos-para-vencer-la.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-115504767161292447</id><published>2006-08-08T16:20:00.000+02:00</published><updated>2006-08-08T16:37:16.983+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;Carlos Tapia, el vocero oficial de Ollanta Humala&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#663300;"&gt;&lt;strong&gt;“Somos una fuerza incompatible &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#663300;"&gt;&lt;strong&gt;con la democracia formal”&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;Esta es una entrevista que forma parte del dossier sobre el Perú que escribí para la revista Exxito, que sale esta semana a la venta. Es un abrebocas en caliente, sumamente interesante para pensar las complejidades regionales. Fíjense que Tulio Hernández, en uno de sus artículos dominicales de julio, citó a Carlos Tapia como un teodorista confeso, pues le había dicho en Lima que si fuera venezolano votaría por el Catire. Sin embargo, en esta entrevista vemos que Tapia tiene un discurso mucho más a la izquierda que Petkoff, quien ya está de retirada por cierto. Este ejemplo habla del tema de las izquierdas como un mar de diferencias y de especificidades. Y cuando Tapia coloca el acento en "cambiar las estructuras del poder", creo que diferencia de manera sustantiva una forma de acción política de la "del cambio responsable o progresivo", que termina por no cambiar nada, como ya se sabe...&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;En la pantalla del computador que tiene en su oficina, ubicada en el sector Pueblo Libre, Carlos Tapia deja reposar un memorando que acaba de escribir a la dirección central del partido Unión por el Perú. Sobre la superficie del monitor brillan las primeras líneas que el vocero oficial ha elaborado sobre el impacto de la derrota electoral en la figura del máximo líder Ollanta Humala. A pesar de haber obtenido casi 6 millones 300 mil votos en los comicios del 4 de junio, el cuadro político, a veinte días de los comicios, es de una elocuente adversidad. El segundo candidato a la vicepresidencia de la coalición humalista, Carlos Torres Caro, anunció hace unos días su separación definitiva del movimiento, y ha denunciado a todo gañote que Ollanta Humala pretende ahora encabezar un proyecto de izquierda radical, con miras ha desestabilizar en los próximos meses la gestión del naciente gobierno de Alan García. El propio partido Unión por el Perú, fundado por Javier Pérez de Cuellar, decidió después de los resultados mantenerse a una sana distancia del líder militar, con una coalición si se quiere precaria, que hace presagiar futuras deserciones de dirigentes para las elecciones regionales –el segundo gran examen que tendrá la opción nacionalista– del próximo 16 de noviembre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para un movimiento aluvional como el que encabezó Ollanta Humala, que creció en dimensiones gigantescas en tan sólo 9 meses de camapaña, y que estuvo a sólo 600 mil votos de la victoria, estas fracturas internas parecen casi inevitables. La pauta de los primeros días de resaca ha estado marcada por la división, la confusión y la polémica entre las diversas corrientes de la coalición, una gran falla tectónica-ideológica compuesta por distintos imaginarios, como el de los ex militares, el de los nacionalistas, los populistas y los dirigentes antiguos de la izquierda, agrupados fundamentalmente en dos partidos, el Unión por el Perú (UPP) y el Partido Nacionalista (PN).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carlos Tapia, uno de las figuras de la izquierda peruana, fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionaria en los años 60 y miembro de una estirpe que ha venido cambiando de piel y método a medida que las coyunturas políticas transforman al Perú (eso significa haber pasado de la tesis armada a la opción electoral), analiza en su memorando lo que considera es el efecto tsunami de una derrota marcada por la polarización y por los peligros que la opción humalista representa para los intereses mediáticos, políticos y empresariales que se han consolidado en el Perú. Casi en tono telegráfico, el vocero oficial del partido describe una situación de falta de oxígeno, la cual amerita una veloz retirada del escenario nacional: “Se cerró el ciclo de las elecciones generales. A pesar de que perdimos ajustadamente, estamos cediendo el espacio aceleradamente. Nos faltan reflejos. La campaña mediática no se detiene. El liderazgo de Ollanta es el objetivo de nuestros adversarios. Ollanta se encuentra disperso, sobreexpuesto y maltratado. Debe salir de Lima”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;El afecto y el líder&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;–¿Qué ha hecho posible la aparición de un fenómeno electoral como el de Ollanta Humala, que polariza y divide políticamente a la población?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–En nuestro país siempre ha habido una fractura social. Desde hace 500 años. La República ha sido históricamente muy formal, que si los derechos ciudadanos, que si la igualdad y la justicia, pero al interior del país siempre ha habido otro mundo. Hasta 1979, en el Perú no votaban los analfabetos. Ese año se aprueba una nueva Constitución y los campesinos se convierten en una fuerza fundamental de maniobra para los distintos liderazgos políticos. Pero justo comienza Sendero Luminoso a actuar, y logra imponerse en esas zonas campesinas por medio del terror. La izquierda democrática era muy fuerte entonces, bajo la nomenclatura de Izquierda Unida. Y puedo decirte que IU llegó a ser más importante, electoralmente, que la izquierda de Salvador Allende en Chile. Tuvimos 48 diputados en esa época, y fuimos la segunda fuerza del país, después del Apra. Con Sendero Luminoso ese proceso de la izquierda democrática, lamentablemente, se frustró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;–¿Esa izquierda creció bajo la tesis de ganar elecciones?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;–No, fue una izquierda que surgió en los años 60 bajo la tesis de la lucha armada, pero con Sendero Luminoso todo el mundo se replegó. Este proceso lo dinamitó Sendero Luminoso. Fue una pelea muy difícil para la izquierda. Entre 1989 y 1990, cuando se enfrentaron Fujimori y Vargas Llosa, esas masas campesinas, por los efectos del terror y de la violencia, ya no creían en los partidos políticos. Es por eso que votan masivamente por el candidato outsider, Alberto Fujimori. Después se desengañan y en 2001 votan por Alejandro Toledo. Se desengañan de Toledo, y conforme al tiempo y al proceso, van tomando conciencia de su situación de sector explotado. Eso es lo verdaderamente nuevo: la masa de excluidos del interior del país toma conciencia. Y buscan representarse en alguien que pueda ser de su confianza. Alguien que se les parezca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;–¿Despertar afecto es fundamental para un proyecto de izquierda?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–Es fundamental para cualquier opción, sea de izquierda o de derecha. La política es construcción de voluntades. Esa voluntad, para mí, se construye con dos factores. Uno es el convencimiento y el otro es el afecto. En el Perú, la política tradicional no buscaba convencer, sino buscaba seducir. Alan García seduce, pero no convence. En cambio, la política transformadora se basa en el convencimiento y en el afecto. Eso es lo que ha conseguido Ollanta. Por eso le tienen tanto temor. El que se adhiere a esto gana fuerza y poder transformador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#660000;"&gt;Cambiar la estructura del poder&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;–Ollanta nunca se autodefinió de izquierda. Siempre dijo que era un nacionalista. ¿Después de la derrota, el proyecto político está cambiando?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–Después de la derrota surgió la idea de hacer un frente nacionalista popular. Era una tesis correcta, que intentaba agrupar a todas las izquierdas, pero no se le dio el suficiente peso.¿Qué es lo que se está construyendo espontáneamente en las provincias del Perú? Organizaciones sociales, partidos políticos regionales, cualquier cosa que pueda aglutinar la crítica social y las movilizaciones. El contenido práctico de esas organizaciones es el de un gran frente nacionalista popular. Vamos a ocuparnos de la gran transformación del Perú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;–¿Y en qué consiste esa gran transformación?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–Nosotros sostenemos que hay que cambiar la estructura del poder en el Perú, y que hay que construir otro poder, porque éste, así como está configurado, lo que hace es que la mitad de la población viva con menos de dos dólares al día, que 25% viva con menos de un dólar al día, y que el horizonte social sea totalmente decepcionante. Tenemos un PIB de 70 millardos de dólares, pero el Estado sólo se queda con 13, 6% de eso. Con esa estructura, cada vez que algún sector trabajador pide aumento, o se necesitan más recursos para la educación y la salud, el Estado responde que no hay dinero. Nosotros decimos que sí hay plata. ¿Dónde está? Está en cuatro sitios. Primero: revisión de contratos, porque todas las grandes empresas trasnacionales se han prestado para una gigantesca corrupción. Segundo: eliminar las exoneraciones de algunas empresas. Tercero: crear un impuesto a la sobreganancia. Y cuarto: ampliar las áreas tributarias. Eso en términos prácticos significa quitarle a los que más tienen 3% del PIB por año. Eso significa recaudar unos 2,3 millardos de dólares para invertirlos principalmente en salud y educación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;–¿La lucha pasa entonces por una nueva redistribución de la renta?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–Y pasa por un cambio en la Constitución. El enfrentamiento es directo al bolsillo de las grandes empresas y de las trasnacionales. No es un enfrentamiento armado, no vamos a dinamitar a las empresas. Para los grandes capitales, Ollanta es incompatible con esta democracia. Así nos lo dicen desde los medios de comunicación. Y es verdad. Somos incompatibles con esta democracia formal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#660000;"&gt;El factor Chávez&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;–Debe existir un poco de frustración e impotencia después de haber obtenido 6 millones de votos y no haber podido ganar las elecciones&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–Pudimos haber ganado. Si hubiéramos tenido cuatro días más de campaña, otra sería la historia. Faltó tiempo, y además cometimos errores. Las derrotas se explican no por lo que hace el enemigo, sino por los errores que uno comete. El primer error es que no pudimos inscribirnos en el Jurado Nacional de Elecciones con un partido propio. Ollanta fue a las elecciones con un partido político prestado, el Unión por el Perú. Esa es una debilidad muy grande. Por eso la campaña, al interior del país, no fue única y coherente. Cuando se creció electoralmente, el entorno de Ollanta, tanto interna como externamente, se volvió muy difícil. No era fácil desarrollar una campaña cuando el padre de Ollanta, Isaac, declara a los medios que él ha preparado a su hijo para ganar las elecciones, pero si no las gana dará un golpe de estado. Incluso la mamá dijo que iba a fusilar a los homosexuales. Todo eso ocurrió en la primera vuelta. Y en la segunda, lo de Chávez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;–¿Cree que un viejo zorro cazó a otro zorro?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–Fue terrible. Cuando faltaban 10 días para la campaña, yo tuve que mandar a Chávez para el carajo, porque nos resultaba imposible hacer campaña contra todo el mundo en el Perú, y también contra el presidente de Venezuela. Fue un error no haber podido plantear una posición más clara con respecto a Chávez. Yo no lo conozco, pero esta polémica con García se extendió mucho tiempo. Los últimos mítines de Alan García se hicieron bajo la consigna “Chávez o el Perú”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;–¿Por qué asustaba tanto Chávez?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–Por sus intervenciones. Cuando Chávez advierte que si ganaba García rompía relaciones con el Perú, produjo un efecto muy fuerte en la opinión peruana. La gente lo percibió como una amenaza a la soberanía. Sin embargo, hay que decir que esa polémica mediática ocultaba injerencias en el proceso electoral de otro tipo, por ejemplo las de Alejandro Toledo, que pedía que votaran por la democracia y en contra del autoritarismo. ¿Cuándo se ha visto que un Presidente diga eso? No hay duda: Chávez fue mediáticamente utilizado para una campaña en contra de Ollanta Humala, incluso con apoyo de los aparatos del Estado. Esa es la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Poder local, poder real&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;–¿Ahora qué piensan hacer? ¿Asambleísmo de calle a la manera boliviana?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–Este es un caso diferente al caso boliviano. En el caso de Evo Morales, hay una base de apoyo que es mucho más indigenista, un movimiento social más organizado. Ese no es el caso del Perú. Han terminado las elecciones presidenciales. Comienza otra fase, un período político que se extenderá hasta las elecciones regionales del próximo 19 de noviembre. La idea es construir mayorías sociales en las zonas donde hemos ganado. Somos realistas, no es cierto que los 6 millones 300 mil votos que hemos obtenido son de Ollanta exclusivamente, y que van a servir para organizar un gran movimiento de masas. Falta mucho camino. En las elecciones regionales el gran peso lo tienen los candidatos locales. Tenemos que acercarnos más a la realidad concreta, y organizar a la gente para convertirla en una mayoría social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;–¿Y con respecto a los temas de la agenda nacional?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;–Todo nuestro plan táctico para los próximos años está en función de cómo ganamos gobiernos regionales. Tenemos que producir la gran transformación del Perú, construyendo gobiernos regionales que sean legitimados durante toda la gestión. El pueblo debe ser el articulador del gobierno. Tenemos un concepto distinto de lo que debe ser la democracia local. Es un gran reto. Decirlo es fácil, hacerlo no. Eso pasa por una oposición democrática. Seremos una oposición a la estructura del poder, que es la base del gobierno de Alan García. Tenemos que asumir una táctica defensiva porque nos quieren desaparecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;–¿Eso significa no caer en provocaciones?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;–Claro, el nacionalismo democrático es muy diferente al nacionalismo que busca otras vías para llegar al poder. En el país siempre ha habido una democracia permisiva a la protesta popular. Seguramente va a haber algo de violencia. Es inevitable el conflicto y la protesta, pero lo haremos democráticamente. En mi país, la manera de resolver las desigualdades que produce el mercado es con la política. Eso de que el mercado resuelve los problemas sociales es mentira. Los poderosos utilizan al Estado para que funcione desigualmente a favor de ellos. Y los de abajo han aprendido a influir en el Estado. Entonces bloquean carreteras, se protesta en las calles. Los de abajo aprendieron a pelear y reclamar lo que quieren. Así funciona la relación Mercado, Estado, Democracia, Pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;–¿Si obtuvieron mayoría en 15 distritos, cuántos piensan obtener después de las elecciones regionales?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;–Mucho menos de lo que hemos obtenido. Probablemente obtengamos la quinta parte en noviembre. Te repito: es otra dinámica. Los independientes ganaron el 53% de las alcaldías y gobernaciones en 2001. Si obtenemos cinco gobiernos regionales en el sur del país, tendremos unos 500 municipios bajo nuestro control. Es una fuerza muy importante. Eso hará difícil para el Apra gobernar sin llegar a acuerdos.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-115504767161292447?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/115504767161292447/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=115504767161292447' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/115504767161292447'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/115504767161292447'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2006/08/carlos-tapia-el-vocero-oficial-de.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-115349416593336666</id><published>2006-07-21T16:32:00.000+02:00</published><updated>2006-07-21T17:06:26.863+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#003300;"&gt;El último round &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#003300;"&gt;de una amistad conflictiva&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#003300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#003300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#663300;"&gt;&lt;strong&gt;Estas son las líneas que sirvieron de presentación del libro &lt;em&gt;De un lado y del otro&lt;/em&gt;, que recoge los 32 asaltos que se tiraron José Roberto Duque y Alonso Moleiro en el suplemento &lt;em&gt;En Caracas&lt;/em&gt;. El libro tiene la particularidad de que es el único que se ha editado en Venezuela que recoge al mismo tiempo, y a veces de manera amarga, la polarización política que hemos tenido en los últimos años. Reproduzco todo lo que dije ayer en la Librería Macondo, ante un gentío&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#663300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#003300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Para iniciar el comentario de lo que ha sido este largo combate que se dio en las páginas del semanario &lt;em&gt;En Caracas&lt;/em&gt;, durante casi 6 meses y 32 entregas, me voy a permitir decir algunas cosas ante todos ustedes, que me parecen importantes de este esfuerzo editorial, y de este testimonio episódico de dos periodistas, de dos buenos periodistas, que además pertenecen a una misma generación, que también es la mía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Como buen aficionado al boxeo y a otras gimnasias de combate que se inauguraron en el marco de nuestra conflictividad política, entre 2002 y 2004, las páginas que se recogen aquí, me parece, son el &lt;em&gt;inside&lt;/em&gt; de una amistad conflictiva, de un azaroso amorochamiento, como lo llama Alonso Moleiro en las primeras páginas de presentación, que no debe ser subestimado por nadie, mucho menos por los protagonistas de este cartel.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Quiero proponerles hacer una lectura de este libro a partir de la idea de que, efectivamente, Moleiro y Duque comparten el mismo útero y nadan en la misma placenta. Me explico: en un país que ha ido revelando, en cada coyuntura, sus profundos abismos y sus implacables sorderas, sus monólogos infinitos, sus vocerías altisonantes y sus discursos aniquiladores, el hecho de que dos periodistas de una misma generación –y que se ubican políticamente a oceánica distancia– se hayan sentado, en una esquina y en la otra, a dirimir diferencias, a resguardar territorios, a expandir espacios, a redefinir posiciones y a ganar en definitiva algún combate (que para eso es el boxeo, hombre, y también la política), es la mejor muestra de una rotunda verdad de esta época, nuestra época: algo en este país cambió. Más decisivamente: &lt;em&gt;algo en este país nos cambió&lt;/em&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;¿Qué es lo que nos ha cambiado? ¿Qué es en definitiva lo que ha cambiado? Prefiero pensar que somos una generación que desde muy temprano fue alérgica a todo lo que sonara a política. “Traumatizados” por el fracaso del comunismo, a principio de los 90, entregados a las nuevas promesas de un mundo global, multicultural y sin conflicto, somos una generación en la que caló hondo aquella máxima del “&lt;em&gt;no te enrolles, vale&lt;/em&gt;”, o del “&lt;em&gt;uy, qué denso te has puesto&lt;/em&gt;”, o del más contundente “&lt;em&gt;relájate, mi pana, fúmate una vainita&lt;/em&gt;”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Ideologías aparte, somos una generación de virtuosos diseñadores, comunicadores, publicistas, diyeis, cronistas de la urbe, creadores de tendencias, hacedores del retrato hedonista, conspicuos consumidores de músicas y literaturas del mundo y, sobretodo, amantes de la velocidad. Hemos pensado el mundo como una gran banda ancha, en la que esta ciudad inmunda y maldita, esta ciudad huérfana y anárquica, malandra e infinitamente peligrosa, nos molesta terriblemente, y obstruye todos nuestros deseos. Ya Paul Virilio lo había dicho en esa década de los 90, que es la nuestra, y no lo entendimos en su justa dimensión: &lt;em&gt;la velocidad destruye la política, que es precisamente el arte de poner en diálogo y en el hacer común lo que no parece unido por nada, lo que está roto, lo que no pega ni con cola.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La pregunta se ha hecho indispensable en estos tiempos: ¿No es esa la manera en que se construyen las mayorías, entendiendo las múltiples temporalidades y los distintos territorios que coexisten en la sociedad? ¿No es acaso la política el desarrollo de un tiempo muy diferente al de los periódicos y al de los ritmos que imponen la radio y la televisión?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Quiero pensar que, en el caso de Moleiro y Duque, hay algo que los mantiene y los mantendrá ligados en el tiempo. Y ese algo tiene que ver con, genealogías aparte, el ejercicio de una lectura y de una crítica francas y honestas del país y su proceso, de los días ardientes y candentes que nos ha tocado vivir. En los albores del siglo XXI, y para rubricar la máxima de los chinos milenarios, “nos ha tocado vivir tempos interesantes”, esto pasa por una manera de enfrentarse, de confrontarse y de entenderse con la política, con la eterna necesidad de construir espacios comunes con los otros. De alborotar principios, de adecuar percepciones, de modificar los lugares y de crear espacios simbólicos diferentes ¿Cuál es entonces esa política que se dibuja en los propósitos y despropósitos de estas páginas? Pues la más básica: la del ejercicio de crear lugares comunes, de definir identidades y clasificar adversarios, de construir territorios y demarcar lo que no encaja con nosotros. ¿Acaso el sentimiento político no se expresa de manera directa y espontánea, a través del gesto (&lt;em&gt;jabs y uppers&lt;/em&gt; incluídos), del grito, de la consigna, del manifiesto, del panfleto?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;En este proceso que nos ha tocado vivir, que trasciende a Chávez e incluye definitivamente a la oposición, porque si no, sería cualquier cosa menos proceso, nuestra generación apenas empieza a comprender las complejidades sociales, la necesidad de hacer uso de otras herramientas analíticas, de desplazar las referencias y de romper, categóricamente, con un pasado inerte y cínico, que es además poderoso en vínculos y relaciones. Quiero pensar que en ese pasado ni Moleiro ni Duque se quieren retratar. Y también quiero pensar que estas páginas escritas &lt;em&gt;De un lado y del otro &lt;/em&gt;fueron pioneras en la manera de mirar, adecuadamente, el país que surgió después del referéndum revocatorio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Estos años han sido, y se percibe flotando en las páginas de estos panfletos periodísticos (por llamar de alguna manera este testimonio hecho en clima de &lt;em&gt;guerra cuerpo a cuerpo&lt;/em&gt;), una compulsiva movilización de idearios, fórmulas, imaginarios y retóricas que responden precisamente a una razón política: definir el espacio común y establecer una diferencia con los otros. Los ardides utilizados por estos adversarios presentan escalas que van desde el barrio hasta la urbanización, desde la comunidad hasta lo público, desde la ciudad hasta el país, desde lo individual hasta lo colectivo, desde lo territorial hasta lo abstracto, desde lo ideal hasta la mundano. Me pregunto: ¿Todos estos planos no requieren cierto cortocircuito, cierto desajuste real como para que puedan funcionar con cierta eficacia en el campo político, de manera que todo termine formando parte de una misma familia: barrio, ciudad, país, mundo, territorio, abstracción, idealidad?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;¿No se trata, entonces, de un libro político por excelencia? Enfáticamente, sí. Este ejercicio &lt;em&gt;del estar-juntos&lt;/em&gt;, en el caso de Moleiro y Duque, habla del gesto sincero y frontal de alimentarse del contrario, de atacar donde duele y de hacer retroceder al contrincante. Incluso, habla de la necesidad imperiosa de que otro, radicalmente distinto, te entienda, te reconozca, te respete de alguna manera. Que sepa de ti. Es que en tiempos de polarización política se desencadena una obsesión por la figura del adversario –así sea una sombra– que te obliga a pensar si detrás de tanta trinchera, efectivamente, alguien está esperándote, escuchándote, midiéndote.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En alguna medida este libro es un compendio de lo que todos hemos sentido en estos tiempos: ganas de afirmarnos, ganas de criticar, ganas de derrumbar y de destruir, deseos de elaborar y erigir. Rabia, fanatismo, emoción, desazón, miedo… En fin, un vocabulario en pleno movimiento, un flujo que describe también al país del eterno campamento, a la ciudad esquiva e inaprensible, que se arma y desarma en cada coyuntura.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Existe otra curiosidad en este trabajo que confirma una forma de la política de estos tiempos, que ya no podremos evadir. Uno de los protagonistas del Mayo Francés, Alain Badiou, sostiene que lo verdaderamente original de aquella revuelta fue la invención de un nuevo trayecto político en la historia del siglo XX: el que iba de la universidad a la fábrica. Es decir, el trayecto que va del saber a las masas, o de los estudiantes al proletariado. Badiou sostiene que a pesar del fracaso, eso obligó a redimensionar las luchas sociales y agregó nuevas maneras de diálogo y praxis política. Este libro confirma un hecho por todos conocido: el nuevo trayecto de la política es el que va de los medios de comunicación a los consumidores, de los periodistas a las masas, de los comunicadores a los trabajadores. Sin que lo asumamos del todo, esta nueva dimensión de la política ha servido para organizar y estructurar a las nuevas militancias que han crecido en la ciudad, y en el país en general.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;A ustedes, potenciales lectores, les queda la tarea de hacer un descubrimiento: la escritura es una victoria dolorosa y fugitiva a la vez. Después de sustituir el mero antagonismo político que se respira en este libro, queda por realizar el análisis, la comparación y la objeción. Esto también, creo, es una tarea general para el país entero, y para los años por venir: en algún momento se deberá sustituir el antagonismo simple que nos ha marcado, y pasar al análisis y la comparación de nuestros argumentos. De nuestras diferencias. Los invito pues a hacer la tarea, y aceptar que entre un lado y el otro siempre habrá un amorochamiento, del cual ya no podremos escapar. Quizá, más que nunca, nos toque asumir que sólo podemos mantener amistades conflictivas, el rasgo que nos queda para repensar la verdadera democracia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Muchas gracias&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-115349416593336666?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/115349416593336666/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=115349416593336666' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/115349416593336666'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/115349416593336666'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2006/07/el-ltimo-round-de-una-amistad.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-115342248686946380</id><published>2006-07-20T21:02:00.000+02:00</published><updated>2006-07-20T21:54:51.786+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#990000;"&gt;De nuevo por aquí&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Coño, tengo tantas cosas que decirles, que prefiero ir por partes. Estuve en Lima, conociendo los intríngulis de la derrota humalista, tengo algunas entrevistas sueltas que montaré en los próximos días de aquí y de allá, que dicen mucho en la que ando por estos días, definitivamente más periodísticos que opináticos. Pero por ahora, los invitó al último round de la batalla Duque-Moleiro, que se escenificará a partir de las 7 pm en la librería Macondo, en Chacaíto. Presentaré el combate, que aspiro no sea el último... Dado que muchos de esos golpes y forcejeos se iniciaron en aquel experimento llamado wwww.dialogoengris.org, y que de alguna manera significó el primer intento por que los periodistas salieran del closet a defender y definir lo que piensan del país. Los espero por ahí y mañana los invitó, además, a que lean las líneas que escribí para esa presentación...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-115342248686946380?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/115342248686946380/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=115342248686946380' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/115342248686946380'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/115342248686946380'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2006/07/de-nuevo-por-aqucoo-tengo-tantas-cosas.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-114989498318981927</id><published>2006-06-10T01:04:00.000+02:00</published><updated>2006-06-10T01:16:23.206+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#663333;"&gt;Una sola izquierda en Latinoamérica&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#333300;"&gt;Nunca me ha gustado la idea de dividir las izquierdas en Latinoamérica, tal como se ha venido haciendo desde diversos lugares del continente. Gente como el salvadoreño Joaquín Villalobos o el dominicano Wilfredo Lozano han hablado de dos y hasta de tres izquierdas en acción. El propio Teodoro, en un libro que se convirtió en plataforma de su proyecto electoral, se hizo eco de estos deslindes y trató de abrirse un espacio (hasta ahora de manera vana, hay que decirlo) dentro de lo que ha venido definiéndose como “la izquierda moderna”, la “izquierda moderada”, la “izquierda que come con cubiertos”, “la izquierda que lleva flux y corbata” o la "izquierda del que grita que no haiga peo".&lt;br /&gt;Creo que estas divisiones han sido apresuradas (el chavismo también ha usado el recurso) y creo que se han realizado bajo operaciones de cálculo político que no responden a la complejidad que vive el continente. Estos deslindes reflejan, más bien, los límites teóricos y analíticos que se tienen para comprender las múltiples formas que ha adoptado la nueva izquierda continental (una unidad precaria sostenida en muchas diferencias). En principio, considero que hay al menos cuatro tendencias no excluyentes (repito: no excluyentes) a la hora de afrontar el tema de la gestión política en Latinoamérica. Usted se encargará de poner las dosis de cada una de estas tendencias en los gobiernos de Lula y Chávez, de Kichner y Evo Morales:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.-) El reconocimiento del valor que tiene la retórica –incluso incendiaria– en la construcción de una comunidad política. Eso hace que los límites de algunas experiencias y proyectos se confundan con el populismo, dado que se trata de explorar y explotar habilidades discursivas y efectistas que contribuyan a la configuración de mayorías populares sólidas. Populismo e izquierdismo son categorías que deben ser revisadas a la luz de los nuevos fenómenos políticos, caracterizados por la hibridación, el barroquismo y la heterodoxia ideológica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.-) El reconocimiento de que todo proceso de inclusión comienza por la palabra. Es decir, todo proceso de inclusión es ante todo un fuerte y denso conflicto cultural y simbólico, que desacomoda a las clases medias y a las clases altas, es decir a las que gozan del poder de inclusión simbólica. El síndrome se repite en todos lados: miedo y asco por los indígenas, por los sin tierras, por los piqueteros, por las hordas chavistas. En todos lados el mismo enemigo: la barbarie que ha llegado al poder a robarnos la tranquilidad, el confort y el pacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.-) El reconocimiento de que debe revalorizarse un proyecto nacional (en contraste con las políticas de integración y de privatización tipo ALCA), que gire alrededor de un incremento considerable de la inversión social y del establecimiento de nuevas relaciones internacionales basadas en la cooperación y la complementación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4.-) Toda transformación institucional no sólo está en función de la inclusión, como dijo el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza. Es también el esfuerzo por reducir las desigualdades, que son las más grandes en todo el mundo. Para cualquier proyecto político de izquierda en Latinoamérica, lo importante no es que la sociedad crezca a la vez, porque eso sería aceptar que los ricos siempre serán más ricos. Todo esfuerzo por la justicia social debe eliminar las distancias entre unos y otros, en función de los otros. Insulza no lo pudo decir mejor en la entrevista que le hicieron en el diario El País esta semana: “hay que diferenciar entre pobreza y desigualdad. La pobreza es atacable y en breves plazos se pueden obtener logros muy grandes. La desigualdad es un poco más complicada, porque para reducir la brecha, la única alternativa es que los que están abajo crezcan mucho más rápidamente que los que están arriba. Un crecimiento de todos por igual aumenta la brecha, ni siquiera la mantiene constante. Creo que América Latina está encaminada a eso [al crecimiento] y se va a notar en la pobreza, pero no inmediatamente en la desigualdad. La preocupación, con las cifras de la CEPAL, y considerando las metas del milenio, es que los países más desarrollados de América Latina van camino de cumplirlas, pero los más atrasados son los más pobres. Por lo tanto, existe la posibilidad también de una cierta brecha en la propia América”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;&lt;span style="color:#333300;"&gt;*****************&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;&lt;span style="color:#333300;"&gt;Una prueba de las complejidades políticas que se viven en el continente son estas declaraciones que dio hoy en el diario El País el ministro de Relaciones Institucionales de Brasil, Tarso Genro, y que nos recuerdan, más allá de los modales y de las exquisiteces de cada quien, que existen en el continente tareas y objetivos comunes firmes, que escapan a las caracterizaciones interesadas que han hecho los expertos y políticos sobre la izquierda latinoamericana:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Al margen de que Brasil tiene muchos problemas internos que solucionar, Genro cree que el país, por su poder económico, su extensión territorial y su peso político, debe tener una actitud de liderazgo en América del Sur. "Brasil no puede ser paternalista. Debemos hablar con Hugo Chávez [presidente de Venezuela] con la misma naturalidad con la que hablamos con Bush [presidente de EE UU]. En Europa hay una visión paternalista de América Latina, les preocupa que Chávez o Evo Morales [presidente de Bolivia] puedan distorsionar el proceso democrático, pero no se detienen a analizar esos procesos y a qué necesidades responden", explica el ministro.&lt;br /&gt;"Morales, por ejemplo, dirige un país que vive del gas y si no cuida ese recurso, no tiene país. Venezuela tiene petróleo, y si no lo utiliza para promover su plan de desarrollo, no tiene ninguna oportunidad. Más allá de la retórica de los gobernantes, hay que comprender sus necesidades objetivas y no dramatizarlas como hacen algunos sectores de la democracia europea. Se habla mucho de populismo, pero lo que se ve son manifestaciones específicas de un deseo de proyecto nacional", añade.&lt;br /&gt;"Lo que tenemos que intentar es adecuar a todos los movimientos a una realidad: no hay soberanía sin cooperación y reciprocidad. Los países menos desarrollados se manifiestan con un poco más de retórica, algo que los países desarrollados deben comprender, porque si no lo entienden contribuirán a desestabilizar estos jóvenes procesos de constitución de un proyecto nacional. Lula no puede ser un gendarme de América Latina para indicar a la región cómo debe comportarse según la visión de EE UU. La cooperación se logra mediante el liderazgo, no por la fuerza", concluye Genro.&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-114989498318981927?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/114989498318981927/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=114989498318981927' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/114989498318981927'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/114989498318981927'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2006/06/una-sola-izquierda-en.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-114955298631813683</id><published>2006-06-06T02:11:00.000+02:00</published><updated>2006-06-06T02:37:26.563+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#cc0000;"&gt;&lt;strong&gt;El tiempo de los monstruos&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#660000;"&gt;Veo las noticias del triunfo anunciado de Alan García en Perú y me pregunto hasta qué punto esto no es el signo que le faltaba a Suramérica para completar un mapa complejo y contradictorio, atravesado por buenas y malas intenciones, por diferencias insalvables y hasta por antagonismos lacerantes. Nadie dijo que sería fácil transformar la política latinoamericana en el siglo XXI, y los que pensaron que con la llegada de Chávez vendría un deslave “neoliberal”, pues se equivocaron: aquí lo que viene es más conflicto ideológico, y faltará mucha conciencia política, mucha confrontación y mucha mano izquierda (también del uso de la derecha) para avanzar en una integración que ponga el énfasis en otros términos menos dominantes que el mercado: cooperación, solidaridad, complementación. Queda por ver si García, hábil como ninguno de los viejos políticos latinoamericanos, no se convierte a su vez en un factor a imitar por la derecha de otros países que, como Venezuela, aún miran con asco a las muchedumbres y a los pobres excluidos de siempre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#660000;"&gt;II&lt;br /&gt;Las elecciones del Perú dan muestra de ciertas habilidades y recursos que posee la vieja política para evitar el “escándalo del cambio”. Durante la primera fase de campaña, tanto Flores como García y Humala se entrabaron en una ruda contienda en la que los motivos  fueron siempre similares, pero introducidos con tonos y acentos diferentes: la pobreza y la inclusión. A estas alturas, nadie puede decir que son pioneros de nada. Pero tampoco han llegado desinformados a esta encrucijada. Para las elecciones del Perú se puso en marcha un gran laboratorio político que sintetiza las tensiones y las dialécticas que han ocurrido en otros países latinoamericanos. Ante la feroz exclusión, ante las abultadas diferencias sociales y ante los reclamos de las distintas identidades culturales, no basta con reivindicar la defensa a ultranza de la clase media acomodada, y de sus irreductibles derechos. Hay que restregarse en la calle con los otros y dejar que las mayorías constituyan movimientos políticos, más allá de las demandas domésticas de unos vecinos de Altamira o El Cafetal. El gran paso que se dio en el Perú, en todo caso, está relacionado con todo eso: nadie le puso asco al sentimiento popular, y se avivaron por igual las luchas nacionalistas, las reivindicaciones sociales y el reconocimiento de las identidades.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#660000;"&gt;III&lt;br /&gt;¿Qué ha salido de allí? Un viejo zorro como García, capaz de enarbolar la bandera de una izquierda moderada, como dice, vinculada a Bachelet y a Lula. Aquí hay dos alternativas contradictorias —y no desechables— para los tiempos por venir: o García termina haciendo un gran show de reconciliación con Chávez, dada su gran capacidad mimética (histórica por demás), o termina fortaleciendo un eje con Uribe dentro del entorno andino, en resistencia a las políticas alternativas que está generando el Mercosur. Con estos monstruos populistas nunca se sabe. Para que todo siga igual, son capaces de bailar un tango con Fidel, tomarse un martini seco con Uibe o fumarse un porro en la selva con el Subcomandante Cero ¿Les suena conocido? Humala, por ahora, ha quedado descocido y maltrecho a pesar de sus buenos números. Será la prueba definitiva para medir si este clan milico-familiar tiene tanto arraigo popular como parece, y tanta voluntad como para sobrevivir a una derrota tan significativa. A Humala, lógicamente, le faltó tiempo para convencer al Perú de que su opción no era un salto al vacío. Ese tiempo que le faltó es lo que yo llamo hacer política con “P” mayúscula.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#660000;"&gt;IV&lt;br /&gt;A propósito del fenómeno García, uno se pregunta una y otra vez por qué ha costado tanto en Venezuela amalgamar, en tiempos post-referéndum, una opción electoral que tenga tantas aristas como las que maneja García. Quizá Teodoro es la respuesta más cercana que uno encuentra a la estrategia que puso en marcha Alan García en el Perú (ni de derecha, pero tampoco tanto de izquierda, ni proyanqui pero tampoco procubano), pero le ha faltado mucha calle (García la patea desde el 2000, por lo menos) y mucho apoyo mediático como para conseguir esos resultados. Teodoro recorre y recorre el país, por ahora, pero no despierta ni la más mínima pasión de los grandes medios de comunicación (ni él, ni ninguno). Con ello, se sigue teniendo la percepción de que no vale la pena ir a unas elecciones entubadas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#660000;"&gt;V&lt;br /&gt;Perú es una respuesta y también una salida a tomar en cuenta. La politización extrema que vive ese país es el mejor signo de que no hay posibilidad de avanzar sin tomar en cuenta a las mayorías (y también a sus minorías). Esta es la mejor definición que se ha hecho últimamente del populismo, desde el punto de vista retórico (Ernesto Laclau): es el arma que sirve para constituir lazos sociales en tiempos de crisis institucional, económica y política. El populismo es lo que sirve para agrupar lo fragmentado, para reunir lo que parece irremediablemente suelto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#cc6600;"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;IV&lt;br /&gt;La verdadera respuesta a Chávez la ha dado el monstruo populista del Perú, Alan García. El que quiera aprender la lección, tendrá que meterse un puñal sobre la manera como se diseñan y construyen estos monstruos (de izquierda y de derecha) que ahora lideran rotundamente el continente. ¿Más que escoger al menos malo, como vende la prensa internacional, no se trató en el Perú, más bien, de una reactivación soberbia de los ardides de la política, de la movilización libidinal de las masas y de una exacerbación de los mecanismos de identificación y de pertenencia? Eso, en pocas palabras, es la política. Una herramienta para construir mayorías, allí donde antes había minorías. Una herramienta con la cual cambiar lo que no sirve, lo que discrimina, divide y excluye. Para bien o para mal, es el tiempo de los monstruos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-114955298631813683?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/114955298631813683/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=114955298631813683' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/114955298631813683'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/114955298631813683'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2006/06/el-tiempo-de-los-monstruosveo-las.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-114735682194429848</id><published>2006-05-11T16:03:00.000+02:00</published><updated>2006-05-13T16:22:23.663+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330033;"&gt;&lt;strong&gt;Los nuevos espacios de poder en Venezuela&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#330033;"&gt;La transfiguración de la comunicación&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#336666;"&gt;Esta es una versión “condensada” de un artículo que preparé para la Revista Comunicación sobre un tema que se ha hecho crónico en los últimos tiempos: la relación entre Estado y Comunicación, entre gobierno y medios, entre el poder central y los poderes privados. En sintonía con los textos anteriores, en los que celebro las nuevas formas de explorar la comunicación social (internet y experiencias comunitarias), este trabajo quiere combatir los maniqueísmos de siempre. Este texto también intenta ser una aproximación “in door” al nuevo espectro comunicacional que ha crecido en el país&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;En 1967 –hace casi 40 años– apareció en la calles de París un texto que buscaba radiografiar, de manera crítica, el comportamiento de la sociedad industrial, sus complejas tendencias y veloces mutaciones. El autor de este texto, Guy Debord, pasó a la historia del pensamiento contemporáneo no sólo porque en ese libro dibujó, con profunda lucidez, el comportamiento de la sociedad de mercado que se expandió, con opulencia, después de la II Guerra Mundial, sino más decisivamente porque sintetizó alrededor de una sola categoría teórica —la sociedad del espectáculo— la infinita variedad de reacomodos simbólicos que estaban ocurriendo con la consolidación de los medios audiovisuales, sobretodo de la televisión.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330033;"&gt;Este libro, titulado felizmente &lt;em&gt;La sociedad del espectáculo&lt;/em&gt;, con los años se volvió un verdadero objeto de culto para la izquierda, e igualmente fue fuente de apasionadas lecturas para ciertos liberales de ojos abiertos y oídos desprejuiciados (cuando efectivamente los había en este mundo). El pensador francés fue el artífice intelectual de las grandes protestas del Mayo Francés, y líder de un movimiento político y artístico —el situacionismo— que pasó a la historia por una concepción radical de la vida y de la estética inherente a ella. Los situacionistas practicaban intervenciones urbanas, descentradas y periféricas, que tenían un tono descaradamente anarquista y subversivo. &lt;em&gt;El arte tenía que convertirse en vida&lt;/em&gt;, y cada ser en una máquina estética y comunicacional, capaz de desafiar el orden espectacular dominante.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Debord fue uno de los pocos visionarios que pudo entrever no sólo el rotundo fracaso estalinista ante el crecimiento sostenido de la sociedad del espectáculo global (donde el ejercicio en red y el manejo de constelaciones mediáticas privadas, aparentemente no políticas, vencerían con facilidad a los aparatos verticales y centralizados de los comunistas), sino que también supo predecir que con la Caída del Muro de Berlín, el mundo unificaría las dos prácticas espectaculares dominantes, y los medios de comunicación fusionarían roles que antes estaban claramente separados: el mercado y la política, el espectáculo y el control, la red y la verticalidad, las prácticas blandas con las medidas policiales...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330033;"&gt;Debord fue un hombre de muy pocos libros y de teorías sostenidas por décadas. Escribió en 1988 sus &lt;em&gt;Comentarios sobre la sociedad del espectáculo&lt;/em&gt;, donde agrega una nueva condición al espectro de la sociedad global: &lt;em&gt;la lógica del espectáculo integrado&lt;/em&gt;, en la que a falta de un Estado fuerte, los medios de comunicación se transforman en portentosas maquinarias políticas y espectaculares, en grandes fábricas de dominio y movilización. En la era del espectáculo integrado no resulta fácil distinguir los objetivos políticos y comerciales de los medios, ni tampoco deslindar su capacidad para promover el consumo y para dispensar una visión ideológica.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;En la era del &lt;em&gt;espectáculo integrado&lt;/em&gt; es difícil aislar las funciones únicas de un medio de comunicación (informar), y resulta imposible controlar las dinámicas mismas que adquiere una información cuando se irradia por diversos medios y tejidos audiovisuales. Es imposible controlar o centralizar las dinámicas de discusión pública. La matriz se construye, nos dice Debord, como una red de emisores sin centro visible, sin responsables precisos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;En definitiva, en la era del espectáculo integrado lo que importa es analizar la manera como ciertos temas, sucesos y acontecimientos se transforman en una agenda coherente de predicados políticos, y logra imponerse socialmente como un apremio, como una situación impostergable, como una urgencia que demanda nuestra acción y movilización inmediatas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;Estado débil, medios e instituciones&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El filósofo italiano Giorgio Agamben ha hecho hincapié en la potencia que muestran los medios de comunicación para expropiar la capacidad social de la crítica, el diálogo y la discusión: titulares, testimonios, vocerías, avances noticiosos operan en avalancha con el ánimo fundamental de robarle la iniciativa al espectador, de suprimir la posibilidad del intercambio social de visiones, del ejercicio de la crítica y del distanciamiento. Vivimos enchufados directamente a hechos construidos, a relatos que se superponen, a versiones que se multiplican y hacen abrumadora nuestra experiencia cotidiana. La gran expropiación mediática, según Agamben, tiene que ver con el lenguaje de la ciudadanía: “Lo que impide la comunicación es la comunicabilidad misma; los hombres están separados por lo que los une. Los periodistas y mediócratas son el nuevo clero de esta alienación de la naturaleza lingüística del hombre”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;Lo que pone en crisis la lógica del espectáculo integrado es la construcción política de las instituciones sociales. Siempre será muy débil e insuficiente la respuesta de las instituciones ante las urgencias y demandas que desencadena la dinámica instantánea de los medios de comunicación. La lógica del espectáculo produce verdaderas crisis de Estado. Recuérdese que las instituciones, incluso en países menos burocráticos y menos críticos como el nuestro (en Suiza y en Noruega, por ejemplo), requieren de lógicas en buena medida centralizadas, de autoridades definidas y de metodologías precisas para ejercer sus funciones&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Esas formas de ejercer la gestión pública chocan descaradamente con las formas del espectáculo integrado, siempre más ágil, más rápido, más instantáneo para construir y destruir temáticas y agendas sociales específicas. No sin razón, los grandes conflictos políticos de la globalización parten de un cuestionamiento feroz a la lógica mediática, que tiene de su parte virtudes tan poderosas como la velocidad y la simultaneidad (y el uso político que a ellas se le puede asociar).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;Lo que se encuentra como sustrato a estos nuevos conflictos de la globalización es que las verdaderas máquinas interpeladoras del poder (a la manera de Althusser) ya no son los Aparatos Ideológicos del Estado, sino los Aparatos Ideológicos de los Medios de Comunicación. La dualidad entre Estado y Comunicación se hace cada vez más precaria e imposible de sostener, abriendo el espacio social para múltiples y contradictorias redes de poder, donde abundan los agujeros y las prácticas espectaculares integradas. Aquí, a la manera de Foucault, el poder debe analizarse no por lo que se localiza, por lo que se intercambia o por lo que se obtiene: &lt;em&gt;el poder simplemente se ejerce, y sólo existe en el acto mismo de su ejercicio en red.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;Caso Venezuela: miedos y politización&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El miedo tiene una función política central en la sociedad del caos, de las complejidades y de los derrumbes institucionales, y como dice Zygmaunt Bauman: hoy se capitaliza esta función en la búsqueda de una sociedad individualista y sitiada, que quiere vivir al margen de los acosos y de los conflictos callejeros, de las desigualdades y de las catástrofes cotidianas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330033;"&gt;La gran mutación cultural que ha producido la disolución del Estado es sumamente radical. Después de la II Guerra Mundial, novelas como &lt;em&gt;Gran Hermano &lt;/em&gt;(1949), de George Orwell, funcionaron como potentes metáforas del totalitarismo y sirvieron de lúcida radiografía del Estado cíclope, que todo lo vigila a través de cámaras y de una amplia red de confidentes y espías. Hoy, si se quiere, &lt;em&gt;el miedo a ser vigilado&lt;/em&gt; por la Autoridad ha cambiado por &lt;em&gt;la necesidad de vigilar&lt;/em&gt;, es decir, de espiar a los otros, de convertirse, cada quien, en el que dicta la Ley. El individuo sitiado, que desde su trinchera-casa observa y vigila a través de cámaras, de circuitos cerrados de seguridad y de canales de televisión por cable lo que acontece en el mundo exterior, es hoy una de las conductas más firmes de la sociedad sin Estado, de la sociedad caótica, de la sociedad en manos de la lógica del espectáculo integrado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;El miedo, tan instalado en nuestras vidas desde hace por lo menos 20 años, cumple hoy una de las funciones políticas más claras en los medios de comunicación social: cumple el rol de gran aglutinador social en medio de la fragmentación y del flujo de multitudes solitarias. No es nueva esta función, recuérdese que así fue potenciado el uso de los medios de comunicación audiovisuales —radio y cine— por los movimientos fascistas de los años 40. El miedo tiene un correlato demoledor: el enemigo. Y en la sociedad caótica, hay enemigos por todos lados.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330033;"&gt;Hay que ser enfáticos: la politización en sociedades como la nuestra, no es la culpable de que aparezcan nuevas manifestaciones del miedo, y por ende otros enemigos potenciales. El miedo es una sustancia, un magma que se amalgamó con la disolución del Estado, ocurrida a lo largo de los años 90. La politización vino a organizar, subjetivamente, la dialéctica feroz que circulaba espontáneamente por las calles del país. Esa dialéctica habla de aliados y enemigos, de ciudadanos seguros y extraños peligrosos, de cultos y bárbaros.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;El poder de hoy, lo sabemos, se ejerce de manera distinta a la clásica visión del Estado cíclope. El poder es un flujo, una red de actos descentrados. Por ello hay que revisar seriamente los análisis maniqueos que insisten en oponer la tesis del Estado todopoderoso, que quiere asfixiar los espacios de comunicación plural, y una respetabilísima institucionalidad mediática, en manos del sector privado. Consenso y hegemonía son operaciones simbólicas que antes estaban en manos exclusivas del Estado y de sus instituciones políticas, y hoy esas categorías son de uso casi exclusivo de la lógica mediática integrada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330033;"&gt;La lucha entre Estado y Medios, que se lleva a cabo en Venezuela, y que busca controlar y dividir espacios sociales, mantener el afecto de las masas y de los consumidores, es una lucha que debe recordarnos, como un síntoma de nuestra crisis, que en la sociedad del caos y de las instituciones disueltas, el poder circula sin ninguna responsabilidad social, nadie asume por él las consecuencias de sus actos. De manera que el intento por reestablecer la idea de un Estado fuerte, que busca controlar el espectro comunicacional, aunque parece una estrategia limitada y de pronóstico reservado, es la que ha abierto, efectivamente, el campo para luchas mediáticas que, en alguna medida, producen otras apropiaciones y otros paisajes sociosimbólicos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;El panorama mediático venezolano de hoy está marcado por varias estrategias y varios guiones que dan signos de una sociedad plural, confrontada por sus diferencias y con prácticas espectaculares e institucionales muy divergentes, cuestión que complejiza los análisis y los diagnósticos. Puede decirse que existe una gran confrontación entre &lt;em&gt;lógicas integradas&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;lógicas concentradas&lt;/em&gt;, unas llevadas a cabo por los medios privados de comunicación y las otras por el Gobierno, que chocan constantemente en propósitos y objetivos políticos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330033;"&gt;Unas —&lt;em&gt;las integradas&lt;/em&gt;— hacen uso de todos los poderes posibles (políticos y espectaculares), y las otras —&lt;em&gt;las&lt;/em&gt; &lt;em&gt;concentradas&lt;/em&gt;— intentan controlar, fiscalizar e intimidar lo que en la práctica es imposible de limitar. Con las lógicas espectaculares funciona lo mismo que con el capitalismo (es el capitalismo duro y puro de hoy): cada obstáculo, cada intento de regulación y de control sirve como valiosa catapulta para crecer y para expandirse.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Sin embargo, lo que parece haber hecho frenar la expansión del “tradicional” poder mediático venezolano no es el Estado y sus leyes mordazas, es la politización progresiva y sostenida del espectador, es decir, su subjetivación, la manera de asumir lo que ve y cómo lo ve. En este sentido, ha aparecido en estos años un poder del usuario que se manifiesta en acto, que reclama, que denuncia, que lee y aprecia otros materiales. Que protesta y se moviliza...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;El salto del espectador al productor&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330033;"&gt;Signo positivo, sin duda. Asistimos, por la propia dinámica de la politización de los últimos años, a un nuevo paisaje mediático que incluye, al menos, dos constelaciones con inmenso poder de difusión (aunque aún, hay que decirlo, bastante desiguales). Tanto los medios opositores (Globovisión, RCTV, Venevisión) como los medios comprometidos con el Gobierno (VTV, Vale, ANTV) representan hoy dos universos, dos dinámicas que operan de manera independiente, canalizan afectos y acaparan temáticas en determinados sectores sociales. Esto mismo sucede en la radio, en la prensa y en los portales informativos de Internet.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Cada constelación mediática realiza su propia construcción de los hechos y colorea con sus intenciones las posibles reacciones colectivas antes los sucesos que ocurren diariamente. Hemos llegado al punto de que un solo tema de interés público recibe, al menos, dos apropiaciones fundamentalmente diferentes, como fue el caso de los asesinatos de los hermanos Faddoul. Esta es la tensión propia de nuestros días, que obliga al diseño de grandes operaciones mediáticas y a portentosos ejercicios de imaginación comunicacional. En este contexto, el control apenas sirve como herramienta de presión política.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330033;"&gt;¿Que papel debe jugar el ciudadano en este panorama de objetivos cruzados y de propósitos encubiertos? Realizar siempre una exhaustiva revisión y análisis de los datos y de los testimonios presentados. Prohibido entregarse a las agendas instantáneas y a los efectos televisivos. Más que nunca, si esto es aún posible, crear formas de distanciamiento, de discusión y diálogo frente a lo que aparece como inminente, y que nos insta a tomar posición inmediatamente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;El consejo más retador de Debord y de los situacionistas radica en que cada quien debe llegar a convertirse en una gran máquina comunicacional, capaz de ejercer por sí misma su propia lógica espectacular. Hay que pasar del rol del espectador pasivo al del productor mediático. Hay que pasar del individuo aislado al ciudadano interconectado en redes, gracias a empatías y solidaridades. Y como bien dicen en sus manifiestos los italianos del movimiento &lt;em&gt;Telestreet&lt;/em&gt;, una red de televisoras comunitarias que creció a la sombra de la hegemonía de Berlusconi: “La televisión siempre es una mierda. Así que antes de verla, es preferible hacerla”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330033;"&gt;¿Eso no es acaso lo que se viene gestando con los medios comunitarios? ¿No estamos, embrionariamente, asistiendo a la aparición de una nueva pluralidad comunicacional, al establecimiento de otros focos y otras redes de poder, esta vez independientes al Estado y a la esfera dominante de los medios de comunicación? ¿No estamos a las puertas de otras relaciones, de otras construcciones espectaculares de la realidad, que consolidarán nuevas tribus sociales? Lo menos que podemos hacer en estos tiempos es apostar por ello. Y seguir la conseja de Debord.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-114735682194429848?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/114735682194429848/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=114735682194429848' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/114735682194429848'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/114735682194429848'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2006/05/los-nuevos-espacios-de-poder-en.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-114667142472226316</id><published>2006-05-03T17:34:00.000+02:00</published><updated>2006-05-04T15:44:55.720+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#006600;"&gt;Tres reflexiones más sobre el periodismo y su crisis&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#006600;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#006600;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#006600;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#cc6600;"&gt;&lt;strong&gt;Hoy es el Día Mundial de la Libertad de Expresión. Muchos creen que ese concepto, en términos mediáticos, no existe. Otros piensan que ciertas estrategias de Estado vienen operando para cerrar espacios y amedrentar a los que practican el oficio de informar. Yo creo que ambas críticas, sin embargo, hablan de una crisis más honda: la de una profesión que se encuentra bastante limitada para comprender y registrar los complejos cambios sociopolíticos del mundo actual. La única manera de salvar al periodismo de su letargo, de su sesgo y de sus privilegios es sometiéndolo a una crítica radical. Terapia que pasa, por cierto, por saludar las nuevas expresiones sociales, los nuevos medios comunitarios y las nuevas maneras de juntarse en Internet&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;I&lt;br /&gt;La encuesta que le respondí a Zinnia Martínez ha generado, entre colegas y amigos, más de una discusión. Algunos me han cuestionado por haber hecho una oda a la desaparición —por efecto de la socialización— de las herramientas y técnicas periodísticas. Yo, por el contrario, creo que la profunda crisis de este oficio hay que asumirla con todas las tildes que vengan al caso, si queremos sacar de ella alguna perspectiva novedosa para el periodismo por venir. El hecho de que este oficio malquerido tenga infinitas limitaciones para comprender la complejidad de estos días, que las instituciones que tradicionalmente lo amparaban y auspiciaban estén severamente cuestionadas —los medios— y que los roles de la democracia representativa estén francamente en retirada, no significa que el periodismo como ejercicio y tradición desaparecerá de la faz de la tierra. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Recuérdese que la crisis de los 50, en torno a la “mirada” del antropólogo y del etnólogo no conllevó la desaparición de estas disciplinas. Lo que trajo fue una progresiva fusión y enriquecimiento de técnicas, de miradas y de tradiciones. De subjetividades. La lección fundamental de la crisis sobre “el papel del observador”, que se vivió en aquella década, y que se parece en alguna medida a nuestra crisis del periodismo, es que tanto antropólogos como etnólogos aprendieron de la humildad, aprendieron a absorber las críticas y a comprender, sobretodo, que ellos no eran en ningún caso observadores privilegiados de nada, que su sólo título no los autorizaba a ninguna función social fundamental. Debemos aprender de la humildad y de otro concepto asociado, íntimamente, a la singularidad de cada quien, a su vocación y compromiso consigo mismo, como lo es la honestidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;II&lt;br /&gt;Honestidad no para decir lo que se ve, no para escribir lo que uno tiene ante los ojos. Cualquiera sabe que lo que se tiene ante los ojos es visto siempre de alguna manera. Algo se mira y algo se deja de mirar. Es decir, cuando un periodista asume que no es el único actor privilegiado para contar la realidad, entiende que tiene limitaciones para ver los acontecimientos, y que eso es lo que favorece las otras miradas, la pluralidad propia del mundo de la información. El sólo hecho de ser testigo de algo no te da crédito indefinido para contar el relato único de lo real. El realismo ingenuo ya no es sostenible. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Los periodistas tenemos visiones ideológicas, como el resto de los humanos, y eso significa tener un determinado campo de visión, un filtro específico que configura relatos, discursos, impresiones y noticias. ¿Cómo entra la honestidad en todo esto? Coño, en el ejercicio de ir contra uno mismo. La receta la ofreció hace unas décadas el psicoanálisis. Lacan, por ejemplo, produjo un cuerpo de observaciones y teorías, haciendo hincapié en que la única manera de acercarse a lo humano era, muchas veces, andando contra uno mismo, contra los prejuicios, contra las resistencias y contra los dogmatismos. Eso lleva a un rigor muy especial, a una manera de cotejar, de observar y de descentrarse que es muy particular. Quizá podamos iniciar el rescate del periodismo aceptando el hecho de que el periodista no es ningún privilegiado de nada, sino es ante todo un hombre que camina contra sí mismo, que se pone muchos obstáculos y toma muchas precauciones para poder contar lo que ve y, sobre todo, cómo lo ve.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#336666;"&gt;III&lt;br /&gt;Mi generación, que es la de la Caída del Muro de Berlín, se formó en el ambiente del periodismo único, es decir, las instituciones mediáticas eran una sola y el oficio no estaba atravesado por los antagonismos propios de las luchas ideológicas. Les recuerdo que nuestra experiencia sólo ha representado 15 años dentro de una larga tradición, la del periodismo, que desde su nacimiento, en el siglo XIX, estuvo marcada, sobredeterminada por las luchas ideológicas, por los cuestionamientos y las polarizaciones políticas. La anomalía, en términos históricos, la representamos nosotros, que pensamos que había reglas únicas y universales para la práctica del oficio. Hay que admitirlo: crecimos en esta profesión a la par de la visión ideológica de la globalización y de la universalización de los Derechos Humanos, como valores irreductibles, aquí y en Pekín. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#336666;"&gt;Esta visión única en la que nos formamos se puede resumir de la siguiente manera: el periodismo cumple la función social de informar al ciudadano para que tenga más y mejores argumentos para su toma de decisiones... Pues esa visión es la que está, radicalmente, en crisis y, por ahora, no volverá nunca más. La democracia no es una sola y el campo social tampoco está unificado. Asistimos, sin darnos cuenta, a la reaparición de un ejercicio periodístico marcado por la asunción de cierto compromiso ideológico y político. No se asusten, eso significa, al menos, aceptar una limitación, aceptar que tú testimonio de la realidad, tú manera de construir la información tiene limitaciones y que éstas se inscriben en un cierto campo simbólico e ideológico. Eso sería admitir una fortaleza y una debilidad a la vez. Lo que hace irreductible a este oficio es el compromiso político de proyectar, socialmente, unas preocupaciones, unas advertencias y unas posiciones. Pero no son las únicas ni son para todos...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#336666;"&gt;Es hora de que aceptemos que el aluvión de medios comunitarios, de expresioneas colectivas, de nuevas maneras de decir y juntarse en Internet son síntomas e indicios de que algo anda mal, muy mal, dentro del periodismo. Y que la mejor manera de garantizar pluralidad en tiempos de hegemonía y consenso mediático es abriendo el dique para que cada quien diga lo que piensa, lo que ve y lo que le preocupa. Asumir cierta subjetividad, cierta limitación, cierto compromiso político e ideológico ayudará, creo, a fundar las bases para el periodismo que desde ya se anuncia y que, sin duda, está por venir...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-114667142472226316?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/114667142472226316/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=114667142472226316' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/114667142472226316'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/114667142472226316'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2006/05/tres-reflexiones-ms-sobre-el.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-114617621846711596</id><published>2006-04-28T00:11:00.000+02:00</published><updated>2006-04-28T00:16:58.540+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#660000;"&gt;El lenguaje del periodismo ya no nos pertenece&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#666600;"&gt;&lt;strong&gt;La amiga Zinnia Martínez nos invitó a responder algunas preguntas sobre el periodismo y la blogósfera. A mí me gustó la oportunidad para escribir algunas ideas que me dan vuelta desde hace un tiempo sobre este oficio, sobre  la masificación de su ejercicio y sobre la crítica inevitable que tiene que producir este proceso. Espero que estas ideas sirvan para discutir otras más, que están en el centro del debate sobre el periodismo de hoy....&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;1.-¿Cómo crees que se ha ido incorporando el periodismo a la blogósfera venezolana?&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El periodismo, más que uno oficio definido, devino en lenguaje. Un cierto lenguaje que se construye a través de hechos, referencias, citas, descripciones, impresiones, juicios, opiniones. Este lenguaje, como se sabe, ya no es monopolio de unos licenciados y de unas universidades. La era comunicacional lo que ha hecho es ampliar los dominios de esas herramientas y "socializar" en buena medida lo que antes parecía exclusivo de especialistas. En este sentido, creo que en Venezuela la llegada de los periodistas a la blogósfera no viene por el lado universitario ni por el lado asalariado... Viene más bien por una necesidad personal de decir, que es la misma necesidad de decir que tiene la gente común y corriente. Por lo que me cuesta hoy distinguir taxativamente quién hace periodismo y quién no en la Red. Lo que hay es un gran paisaje de impresiones, de opiniones, de descripciones, de regodeos, de meditaciones...sin definiciones ni catalogaciones precisas. En fin, hay en la Red un clima, el de estos tiempos, en el que se habla, se habla y se habla de cualquier cosa, de lo que sea, con tal de que tenga un mínimo de vínculo con la realidad...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#333300;"&gt;&lt;strong&gt;2.-¿Que aporta la blogósfera (venezolana) al periodismo (también venezolano)?&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Aporta sinceridad, aporta voces que no están constreñidas al uso exclusivo del espacio periodístico, aporta cierta experimentación estilística y cierta meditación que ya no aparece en los medios de comunicación. Aporta libertad, esencialmente, para decir lo que no se puede decir, y asumir públicamente lo que no se puede asumir desde un lugar y un espacio periodístico dado. Aporta desenfado y subjetividad, dos variantes que habían sido taponeadas en nombre de una supuesta objetividad, que hoy es insostenible dentro del debate humanístico general, y del pensamiento en particular. La crisis del periodismo actual es similar a la que vivió la antropología y la etnología en los años 50, cuando la gente empezó a pregutarse si esos grandes exploradores de realidades, y esos grandes testigos de los hechos culturales, no estaban, más bien, proyectando en sus escritos los propios prejuicios ideológicos que tenían. Aquella crisis produjo un enorme desencanto con el papel del "observador"... Ahora revive este debate pero en el campo del periodismo. Bienvenidos al siglo XXI.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;3.¿Crees que pueda ejercerse el periodismo en la blogósfera sin ser periodista?&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Habría que invertir la pregunta: ¿crees que es posible que los medios de comunicación puedan llegar a se manejados por gente común y corriente, como la que escribe y circula por la blogósfera? ¿No crees que es posible que el oficio del periodismo se convierta en un oficio de dominio público, en el cual la distinción mínimamente elitesca de la profesión ya no tenga ningún sentido? En ese contexto, da igual que el periodista use o no la blogósfera. Si no la usa, otros la usarán por él. Como de hecho ocurre. El periodista ya no tiene el monopolio exclusivo de su lenguaje, y otros lo saben utilizar mejor...en muchos casos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#333300;"&gt;&lt;strong&gt;4.¿Están los periodistas venezolanos preparados para asumir las rutinas y conversaciones que genera la blogósfera?&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La blogósfera, aún, es un espacio libertario, no del todo codificado. De manera que no se trata de preparación, sino de vocación subjetiva por el diálogo, la interacción y la horizontalidad. Está visto que el periodista de medios impresos aún tiene ciertos escrúpulos a la hora de querer distinguirse del resto de los mortales. Pero la tendencia mundial es a la igualación de las voces... Para eso no hay ninguna preparación, ni receta específica. Sólo apertura y ganas de vivir los cambios. Hay que experimentar con ese "yo" que tenemos adentro y que nos incita a escribir, a decir, a opinar, a describir, a analizar, a confrontarse, a registrar... Como te dije arriba, otros ya lo hacen y mucho mejor que un periodista. Hay que decirlo: nadie extraña a un periodista en la Red. Es como preguntarse quién extraña a un antropólogo, a un sociólogo, a un jardinero, o a un ingeniero en la Red. Lo que uno busca en la blogósfera son impresiones, efectos de discurso, opiniones, relatos y discusiones que le incumban, independientemente de quién las genera.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;5. ¿Qué crees que sucedería si los diarios nacionales (en línea) incorporan blogs a sus portales?&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;No lo sé, exactamente. Valdría la pena saber hasta dónde un periodista, en una situación de beligerancia y politización, estaría dispuesto a discutir con los blogósferos las posiciones de un diario, las líneas editoriales y la manera como se organizan y discuten las pautas periodísticas. Quizá estas experiencias podrían llegar a darnos una firme expresión de lo que ocurre puertas adentro de un diario, y abrirnos un campo para la reflexión. Sobretodo porque en los últimos años se ha hecho casi indiscernible saber cuál es la posición del medio y cuál la del periodista con relación a lucha que debe mantenerse por la libertad de expresión, y cuál es la naturaleza misma del ejercicio del periodismo en estos tiempos. Pero para eso se necesita mucha valentía y ganas de debatir temas que, para muchos, no deben andar debatiéndose, deben ser una especie de Ley divina porque sí.&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-114617621846711596?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/114617621846711596/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=114617621846711596' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/114617621846711596'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/114617621846711596'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2006/04/el-lenguaje-del-periodismo-ya-no-nos.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-114529630244772135</id><published>2006-04-17T19:34:00.000+02:00</published><updated>2006-04-20T23:27:46.363+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#990000;"&gt;La izquierda del siglo XXI tiene quien la piense&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#cc6600;"&gt;Estos textos son el bonus track de un trabajo que realicé para la revista Éxito XXI, que circula este mes, en el que busqué describir y detallar algunos nombres y algunas teorías que circulan mundialmente contra el capital y la democracia representativa. Como en Venezuela nadie quiere confrontarse, los temas gruesos siguen estando allí como sombras, y a la postre la gente termina comprando versiones expresas y maniqueas que se lanzan, precisamente, para que nadie discuta lo que en realidad hay que discutir. Déjense de eso, ni Cuba ni Stalin son el modelo de la comunidad que está apareciendo en esta nueva centuria. Y para que no anden hablando de los "eternos" primitivos: en sectores populares ligados al proceso, algunas de estas figuras ideológicas son objeto de intensa discusión y análisis colectivo&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;En la entrevista que sirve de presentación a uno de los libros de Antonio Negri, uno de los ideólogos fundamentales que iluminan hoy la teoría y la acción de diversos movimientos antiglobalizadores en todo el mundo, su interlocutor, Daniel Zolo, confiesa que tuvo resistencias a entablar un diálogo con un pensador que recicla a Marx y lo recoloca en el centro de una propuesta posmoderna sobre las luchas contra el capital y la sociedad del mercado global.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Zolo expresa, con toda franqueza, que le da un poco de caspa, a estas alturas del partido, revisitar la obra del gran teórico de las revoluciones sociales, sobretodo porque en lo personal considera que esa discusión se saldó hace unos treinta años, cuando las evidencias concretas y reales del socialismo lo colocaron ante un abismo que, política y éticamente, era imposible de aceptar: “Hoy me siento poco inclinado a dar crédito a reinterpretaciones o refundaciones de la filosofía marxista, por críticas e innovadoras que se presenten. Tu comunismo, pese a la riqueza de sus motivaciones, me parece anclado todavía en el código de la ortodoxia marxista”.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Quizá este sea el signo más elocuente de los actuales debates que se sostienen contra la globalización, la expansión del capital financiero y los efectos que producen la desregulación y la apertura de mercados. Ante el descrédito progresivo del rol central que el Estado debía cumplir en la estructuración de lo social y en la organización de lo político, ante los enormes agujeros institucionales, ante el cóctel de sucesos anómicos y demandas violentas que ocurren casi cotidianamente (fundamentalismos religiosos y étnicos, disturbios sociales y odios urbanos, nacionalismos y luchas por los derechos civiles), tanto en los países ricos como en los pobres, es difícil aportar una visión integral sobre las complejidades infinitas del mapa global. Por supuesto, las diferencias que explicita &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Zolo con respecto al programa de Negri indican lo cuesta arriba que resulta hoy ordenar o agrupar una serie de conflictos y de actores sociales alrededor de un proyecto político específico, y más aún si este proyecto tiene como objetivo crear un nuevo modelo de comunidad, a espaldas del capitalismo existente.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Lo que parece una tendencia firme de esta izquierda divergente y remozada del siglo XXI es que ha resucitado lo que por años Fedric Jameson, un marxista norteamericano ligado a la filosofía y el análisis de la cultura, había denunciado como el fin de la imaginación política. Lo que se encuentra en estado de retorno, con Negri a la cabeza, es la necesidad de imaginar o de concebir otros órdenes de convivencia, distintos a los que gravitan en torno a la democracia representativa y el mercado. Esto quiere decir, en el lenguaje duro y puro de esta izquierda del siglo XXI, salirse de la órbita del pensamiento liberal, que hizo de “los felices años 90” su último festín.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En medio del fervor militante, de las urgencias políticas y de las iras sociales, del protagonismo de los nuevos movimientos populares y de los sentimientos telúricos y comunitarios que se han despertado con la dinámica global, la primera tentación radica precisamente en despreciar lo teórico y concentrarse en el experimento y en la práctica revolucionaria. Para el filósofo francés Alain Badiou, uno de los discípulos más ilustres que quedan en Francia de la escuela de Althusser, existe una máxima de su maestro que hoy calza al dedillo para el debate sobre la comunidad que viene, llámese ésta socialista o como se le quiera nombrar: “Los grandes fracasos históricos proletarios se deben en su origen a desviaciones teóricas”. Uno de los énfasis del debate es que no hay alternativa ni opción socialista que valga la pena, si ésta no es pensada teóricamente. Sobretodo a la luz de la propia y trágica experiencia del socialismo del siglo XX.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los dilemas y desafíos teóricos que enfrentan estos pensadores son tan gigantescos que, a pesar de las evidencias, aún cuesta entonar con fe ciega aquella canción de la trova cubana llamada “La era está pariendo un corazón”. La mesa está servida, y antes de que usted siga despreciando eso que por estas tierras se llama “socialismo del siglo XXI”, sería bueno que se tome el tema en serio, y se aboque a debatirlo. No vaya a ser que siga repitiendo como un loro que existe una izquierda democrática y otra paquidérmica: el socialismo, sin duda, es uno solo, aquel que se coloca del lado de los excluidos, de los pobres y de los que no tienen ningún poder de participación, y mucho menos de representación política y económica.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;Antonio Negri: el perpetuo poder constituyente&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Raíces:&lt;/strong&gt; Es el más célebre de las figuras que se ubican “a la izquierda de la izquierda”, tal como lo clasifica el filósofo francés Etienne Balibar. Con una larga trayectoria militante en las filas obreristas italianas, condenado a prisión por el presunto asesinato de Aldo Moro a finales de los años 70, se puede decir que Negri es hijo de la izquierda europea occidental que surgió del más arduo enfrentamiento con las doctrinas y los catecismos soviéticos, a finales de los años 60. Ha hecho en los últimos años, junto a Michael Hardt, una valiosa y peculiar síntesis del marxismo con la tradición filosófica de Spinoza, Deleuze, Foucault y los pensadores postcoloniales. Sus libros imprescindibles, &lt;em&gt;Imperio &lt;/em&gt;(2002) y &lt;em&gt;Multitud &lt;/em&gt;(2004), se han convertido en verdaderos manuales teóricos de algunos grupos antiglobalizadores, sobre todo desde las movilizaciones anticapitalistas de Seattle, en 1999. Buena parte de las plataformas políticas europeas que lo apoyaban, tomaron distancia de sus planteamientos, cuando Negri decidió apoyar el proyecto de Constitución europea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tesis política&lt;/strong&gt;: Desde sus primeros libros en la década de los 90 sobre el poder constituyente, Negri ha venido perfilando un proyecto político que quiere intervenir de manera decisiva en el nuevo orden mundial de la globalización, a partir de dos ejes de trabajo: uno, la conformación de una multitud abierta y móvil (plural e interclasista), que renuncia a los mecanismos tradicionales de representación política (partidos, jerarquías, autoridades), y, dos: la transformación de esa multitud en un poder constituyente capaz de transformar el orden existente. Negri considera que la multitud de hoy se articula gracias a los numerosos agujeros que deja la globalización, y también por la incapacidad institucional que muestran los estados-nación para mediar en los conflictos y contener las demandas colectivas. Su visión del contrapoder (resistencia, insurgencia y poder constituyente) es una valiosa guía para ensayar la creación de bloques autónomos de poder en el orden mundial. Un contrapeso a las lógicas del capital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Resonancias:&lt;/strong&gt; Si algunos de estos planteamientos coinciden con aspectos del proceso político venezolano que se inició en 1998, no es pura coincidencia. Fue la estrella invitada del pasado Foro Social Mundial, y este mes regresa para seguir conversar con el presidente Chávez sobre la dirección y proyección del proceso político.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#993300;"&gt;&lt;strong&gt;Ernesto Laclau: la articulación hegemónica del pueblo&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Raíces:&lt;/strong&gt; Es considerado el auténtico sucesor posmoderno de la teoría de la hegemonía de Gramsci. Aunque es argentino, Ernesto Laclau se formó académicamente en Oxford y reside en Inglaterra desde 1969. La obra de Laclau ha sido analizada como un síntoma de la evolución que ha tenido la izquierda, desde su más profunda crisis, a finales de los años 70, hasta su renacimiento inesperado, en los albores del siglo XXI. Sus primeros libros poseen una retórica muy cercana a la de su maestro, Louis Althusser. A principios de los años 80 da un vuelco radical a sus planteamientos, cambia las referencias y escribe libros que resultan hoy visionarios. Militó en la izquierda sureña de Jorge Abelardo Ramos, y tras los años de academia constituyó una dupla teórica con la francesa Chantal Mouffe, con la que ha desarrollado una tesis política denominada “la democracia radical”. Títulos imprescindibles de los grupos de izquierda variopinta son &lt;em&gt;Hegemonía y estrategia socialista &lt;/em&gt;(1986), &lt;em&gt;Nuevas reflexiones sobre nuestro tiempo &lt;/em&gt;(1991) y &lt;em&gt;La razón populista &lt;/em&gt;(2005).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tesis política:&lt;/strong&gt; Laclau tuvo que desmarcarse de numerosas herencias de la izquierda. Esto lo llevó a ser acusado de revisionista y traidor al espíritu originario del marxismo. Sin embargo, los años de trabajo sostenido parecen darle la razón. Concibe el campo social y político como un espacio abierto a relaciones discursivas insospechadas, marcadas por afectos y energías libidinales. Es decir, el campo social no está condicionado por la necesidad, por la lucha de clases ni exclusivamente por la defensa del individualismo. Su planteamiento central gira en torno a la posibilidad de establecer identidades políticas en sociedades complejas y con imaginarios diversos, que logran constituirse en fuerza hegemónica capaz de transformar el orden social. Le otorga una importancia fundamental a la retórica y a los liderazgos en la configuración de ciertos movimientos sociales. Se distancia radicalmente de Negri, de su tesis de la “revolución total”, y a su vez de las versiones “light” de la izquierda puramente reformista. Considera que se pueden hacer grandes transformaciones sociales gracias a la intervención política de las mayorías en democracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Resonancias:&lt;/strong&gt; Se le acusa de hacer concesiones excesivas al sistema de la democracia representativa. Su última tesis sobre el populismo debe ser debatida, porque considera que el populismo es un valioso instrumento para construir lo político, allí donde existen realidades institucionales opacas y demandas igualitarias infinitas. Desde este punto de vista, el populismo (sus discursos generales e inconsistentes), resulta muy eficaz para motorizar cambios sociales sustanciales, en sociedades marcadas por las diferencias y las pluralidades irreductibles. Si le suena familiar el hecho de que ciertos imaginarios, palabras y afectos logren prenden asombrosamente en las masas, y ordenar con ello lo que antes parecía fragmentado y desunido, entonces Laclau está más cerca de lo que parece de la evolución del proceso político venezolano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;Jacques Ranciere: cuando los sin nadie asumen el poder del todo&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Raíces:&lt;/strong&gt; Viejo compañero de viajes de Louis Althusser, protagonista con muchos otros de los sucesos del Mayo francés, en 1968, es uno de los emblemas de esa generación que inventó un nuevo trayecto en la historia de las luchas sociales: el camino novedoso de la universidad a la fábrica. Jacques Ranciere se ha concentrado en los años 90 en analizar y resaltar, a diferencia de Negri, la categoría de “pueblo” como unidad política capaz de transformar el régimen institucional. Aunque hoy ha logrado, por su indudable erudición y lucidez, ampliar su radio de trabajo filosófico al campo del arte y del cine, Ranciere acaba de publicar un libro sumamente polémico, &lt;em&gt;El odio a la democracia&lt;/em&gt;, al calor mismo del estallido social vivido el año pasado en los suburbios franceses. Su nombre suele asociarse con el de otros dos ilustres de su generación, que mantienen intacto el ímpetu emancipador: Etienne Balibar y Alain Badiou. Su libro clave se llama &lt;em&gt;El desacuerdo. Política y filosofía &lt;/em&gt;(1996).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tesis:&lt;/strong&gt; En el contexto de los grandes desplazamientos del marxismo, Ranciere retomó las referencias clásicas de la política en Platón y Aristóteles, para reintroducir la noción de “lucha de clases” como argumento central del desacuerdo democrático. Ranciere afirma que la filosofía política, desde Platón hasta Hobbes, desde Aristóteles hasta Hannh Arendt, puede verse como esfuerzos del pensamiento para neutralizar el escándalo propio del conflicto político, es decir, para domesticar su naturaleza antagónica, caótica y anómica. Todos los intentos de la filosofía política, al fin y al cabo fallidos, radican en tratar de poner un orden y una armonía en lo social, donde por definición hay desacuerdos y antagonismos irreductibles. Desde el desarreglo estructural que vive el sistema democrático (las cuentas aritméticas y geométricas nunca cuadran perfectamente, es decir, no hay solución coherente entre los que poseen la propiedad económica, los que tienen el saber y los que sólo heredan la libertad como única virtud), Ranciere sostiene que la humanidad, en algunos períodos, vive grandes procesos políticos que se caracterizan por el uso de esa libertad por parte del &lt;em&gt;demos&lt;/em&gt;, del pueblo. Así, la política no puede ser concebida como consenso, sino como radical desacuerdo de los que “no cuentan para nadie”, de los que en un momento emancipatorio dado, se asumen como la totalidad de la sociedad en nombre de la libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Resonancias:&lt;/strong&gt; En el largo y sostenido conflicto democrático y hegemónico que se ha desatado en Venezuela desde 1989, lo que se ha hecho visible es que los roles y las funciones que se habían distribuido socialmente con el Pacto de Punto Fijo, entraron en radical confrontación y litigio. Los dueños de la propiedad, los poseedores del saber y los vastos sectores excluidos –Ranciere le llamaría pueblo- son conglomerados que aritméticamente no guardan ningún equilibrio. No valen igual, a pesar de que la democracia los iguala. La tesis de Ranciere permite mirar con otros ojos el proceso donde las mayorías sociales, históricamente excluidas, llegan al poder en Latinoamérica por la vía electoral, y a través del desacuerdo democrático intentan cambiar el orden. Estos procesos también hacen visible las limitaciones propias de la filosofía política.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#663366;"&gt;Alain Badiou: fidelidad al acontecimiento y organización del proyecto&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Raíces:&lt;/strong&gt; Fue un de los más fervientes discípulos de Althusser en los años 60, y de buena parte de la generación contracultural francesa, en la que hay que incluir a figuras como Foucault y Lacan. Desde los años 80 se convirtió en rival teórico de filósofos de gran éxito en las academias occidentales, especialmente norteamericanas, como Derrida y Deleuze. Abandonó el partido comunista francés en los años 70. Aún hoy, en determinados contextos, se le suele escuchar una defensa animosa al espíritu original de la Revolución Cultural China. Es considerado en Francia como una figura intelectual de primera línea, ligada al espíritu del jacobismo, y por ende, un constructor de voluntades y fidelidades militantes férreas, tópico que lo ha tenido ocupado desde mediados de los años 80, cuando empezó a perfilar un programa teórico que es considerado, en este momento, el más sólido de la filosofía francesa. Sus libros más leídos son &lt;em&gt;La ética &lt;/em&gt;(2003), &lt;em&gt;Condiciones &lt;/em&gt;(2003) y &lt;em&gt;San Pablo, la fundación del universalismo &lt;/em&gt;(1999)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tesis política:&lt;/strong&gt; Badiou considera que el siglo XX estuvo signado por las utopías que se fraguaron en los laboratorios ideológicos del siglo XIX, entre ellos el marxismo. Eso tuvo grandes consecuencias en una centuria que se resume por el sueño infatigable del hombre, organizado en masas, de construir lo que no existe, lo que no está en la realidad (el comunismo, el progreso), y de destruir lo que ya hay. De este modo, el hombre se enfrentó a los grandes abismos de la aniquilación (el holocausto, el gulag) y, en nombre de un ideal, se manifestó dispuesto a matar a los otros. Badiou caracteriza esa voluntad como “la pasión por lo real”, y entiende que esa voluntad de masas se articuló alrededor del partido político, como institución capaz de conquistar y transformar el Estado. Hoy Badiou piensa radicalmente distinto, y entiende que el verdadero objetivo del siglo XXI debe ser no manifestar su fidelidad a la utopía, sino a los acontecimientos concretos que, aparentemente marginales, poseen un grado de verdad en la configuración de lo social y de lo comunitario. Es un pensador del acontecimiento, y de la fidelidad que debe asociarse a él, organizada ésta a través de movimientos colectivos que escapen al horizonte del poder, es decir, al Estado. Badiou piensa que la comunidad no puede consolarse con el acceso al poder. Más bien debe trascender la lógica del Estado. Badiou ha hecho un aporte considerable al sentimiento militante, al intentar superar el horizonte leninista del partido y de la organización de la revolución, a partir de la lección del apóstol Pablo, quien cambió todas las coordenadas religiosas judías y del orden social romano de entonces, a partir de una prédica imposible –“Jesús ha resucitado”- y a un gran acto de inclusión colectiva. Badiou es considerado el pionero de una nueva teología política ligada a San Pablo y su universalismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Resonancias:&lt;/strong&gt; El valor que puede tener Badiou en el contexto nacional radica en que el proceso político no tiene que ofrecer promesas trascendentes. Por el contrario, debe asegurar la fidelidad y el compromiso del liderazgo y del movimiento político con la comunidad, con el fin de garantizar su desarrollo. La lección es que no hay que buscar nada fuera de la realidad. Todo está en ella, el reto es explorar sus grandes potenciales emancipatorios, que se encuentran solapados y domesticados por el poder de las ideologías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;Slavoj Zizek: la fe derrumba sistemas y crea nuevos espacios&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Raíces:&lt;/strong&gt; Tiene una ventaja ante sus contendores occidentales: se formó detrás de la Cortina de Hierro y posee, en su pensamiento y en su práctica, la experiencia viva del comunismo del Este. Fue marginado durante el régimen de la Yugoslavia de Tito, y condenado a trabajar silenciosamente en un departamento de investigaciones sociales. Estuvo a punto de ser el primer presidente de la república Eslovena, en 1990, en representación de un movimiento que no pedía la vuelta a la democracia representativa y al mercado, sino que buscaba más y mejor socialismo. Con los años, se ha vuelto un gran síntoma de esta era que comenzó en los 90. De ser protagonista de los cambios en el sistema comunista, Slavoj Zizek se convirtió a la vuelta de 10 años en uno de los más asiduos críticos del sistema global. Su postura, políticamente incorrecta, lo ha llevado a reactivar el núcleo duro del leninismo, y ciertos aspectos organizativos del estalinismo. Goza de gran simpatía en muchos costados del mundo, y sus libros, que son difíciles y complejos, se venden tanto o más que los de Antonio Negri. Textos políticos fundamentales: &lt;em&gt;El frágil absoluto &lt;/em&gt;(2002), &lt;em&gt;¿Quién dijo totalitarismo? &lt;/em&gt;(2003), &lt;em&gt;Repetir Lenin &lt;/em&gt;(2004) y &lt;em&gt;La revolución blanda &lt;/em&gt;(2005)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tesis política:&lt;/strong&gt; Zizek encarna los complejos desplazamientos teóricos que ha tenido que hacer la izquierda actual para revalorizarse públicamente. Amante del cine hollywoodense, experto en música clásica, feroz crítico de los valores y de la cultura global, Zizek ha hecho una síntesis novedosa entre el psicoanálisis, el marxismo crítico y la dialéctica hegeliana, para perfilar un proyecto radicalmente anticapitalista, que busca mover los cimientos simbólicos de la lógica del capital. Es un convencido de que cuando la fe y la creencia son capaces de retirarse de un sistema dado, es posible convocar a la transformación. A diferencia de todos sus pares, cree firmemente que la economía política marxista no puede ser desechada, porque te ofrece el horizonte preciso de las luchas populares dentro del capitalismo. En su libro &lt;em&gt;Retorno a Lenin &lt;/em&gt;reivindica, contra Negri, Badiou, Laclau y Ranciere, la idea del partido como gran movilizador de las colectividades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Resonancias:&lt;/strong&gt; En diversas intervenciones, Zizek ha criticado el proceso político liderado por Chávez, porque lo considera populismo al mejor estilo de Perón. Sin embargo, hace la salvedad de que en contextos donde la democracia ha fracasado, se producen demandas radicales que terminan tomando forma alrededor de figuras mesiánicas. Zizek se ha abocado al estudio del mesianismo y a la inclinación del hombre al sentimiento teológico. Esto le sirve para reivindicar el uso de la creencia en determinados procesos políticos. Es uno de los pioneros en la construcción del pensamiento post-secular de hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#666600;"&gt;Etienne Balibar: los frentes múltiples de la transformación social&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Raíces:&lt;/strong&gt; Si alguien representa en carne propia los giros que ha dado la izquierda occidental en los últimos 50 años, ese es Etienne Balibar, la mano derecha de Lois Althusser, quien no sólo fue testigo presencial del auge y la caída del pensador más lúcido que ha tenido la izquierda francesa, sino que además escribió libros con Althusser que son clásicos obligados dentro de cualquier centro de estudios sociales (Para leer el capital). Sin embargo, a la luz de hoy existen varios Balibar, y dependiendo de quién y en que contextos se lo cita, podrá saberse si se es de la izquierda borbónica o de la izquierda democrática. El Balibar de los años 70, experto en marxismo y leninismo, gran teórico del Estado y de sus aparatos ideológicos, es normalmente el que citan figuras como Marta Harnecker. El de los años 80 y 90, dedicado a analizar y movilizar a colectivos alrededor de las luchas dentro del marco democrático, es citado por pensadores latinoamericanos como Néstor García Canclini. Marxista clásico y marxista renovado, Balibar es hoy una de esas figuras que nadie puede calificar de traidora dentro de la izquierda. Libros imprescindibles: &lt;em&gt;Sobre Marx &lt;/em&gt;(1993), &lt;em&gt;Raza nación y clase &lt;/em&gt;(1991), &lt;em&gt;Derecho de ciudad &lt;/em&gt;(1997) y &lt;em&gt;Violencias, identidades y civilidad &lt;/em&gt;(2005).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tesis política:&lt;/strong&gt; Balibar ha abierto varios frentes teóricos en los últimos años a partir de la Caída del Muro de Berlín y de la integración de Europa. Tópicos como la desobediencia civil, la lucha por los derechos de los inmigrantes y los posicionamientos territoriales de los excluidos en la ciudad, son banderas de trabajo que lo han convertido en una referencia obligada en Francia para los debates sobre ciudadanía e inclusión. Balibar ha detectado que la globalización ha activado tres procesos de resistencia y contrapoder, que están generando grandes efectos en la ciudadanía y en la comunidad que vendrá en el siglo XXI. Uno de ellos está relacionado con las luchas emanipatorias en nombre de la libertad y la igualdad, que son términos incondicionales e infinitos (dan pie a luchas marcadas por la autonomía de lo político). El otro está relacionado con las luchas transformadoras, que se generan por efectos concretos de la globalización (precariedad del trabajo, migración de capitales, deterioro de la seguridad social, desempleo). Y, por último, Balibar detecta que la abstracción y volatilidad del mercado de capitales ha generado una especie de violencia ultraobjetiva muy sofisticada, en la cual se producen numerosas exclusiones que no son fáciles de identificar políticamente. Son violencias sistémicas que generan, a su vez, respuestas subjetivas violentas, desmedidas y crueles en las ciudades de hoy (“idealización del odio” contra los otros). Muy preocupado por esas violencias sociales, Balibar insiste en una cultura de la civilidad, un espacio de debate político donde los actores sociales puedan, en conflicto y antagonismo, liberar sus odios y reinscribir sus demandas en un lenguaje público aceptado por todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Resonancias:&lt;/strong&gt; Hay quienes están convencidos de que el profundo proceso de inclusión social es el causante de los numerosos conflictos políticos en Venezuela. Se piensa que una clase social excluida y marginada ha tomado con furia el control del espacio mediático y urbano, en desmedro de los otros sectores sociales. Balibar piensa que estos procesos no deben detenerse, porque en algún momento rendirán sus frutos y se podrá establecer un nuevo lenguaje común en la ciudad y en el país, donde las fricciones y los conflictos puedan operar sin violencias ni amenazas. Ese proceso de inclusión abre el campo para nuevas relaciones y mediaciones políticas en democracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-114529630244772135?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/114529630244772135/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=114529630244772135' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/114529630244772135'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/114529630244772135'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2006/04/la-izquierda-del-siglo-xxi-tiene-quien.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-114421346857847691</id><published>2006-04-05T06:58:00.000+02:00</published><updated>2006-04-05T14:54:48.940+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#cc0000;"&gt;Diversas aproximaciones&lt;br /&gt;a nuestra zona de conflicto&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff9900;"&gt;&lt;strong&gt;Tengo casi 60 días viviendo en la Venezuela post-golpe, post-paro y post-referéndum. Tengo 60 días viviendo en el país de las misiones y de los portentosos programas sociales. Tengo casi dos meses viviendo en un país de riquezas petroleras y lujos casi sauditas. 60 días que han servido para percibir la tensión entre la construcción del socialismo del siglo XXI y la acumulación desbordada de dinero. El país me dio su bienvenida: muchos contrastes y, por ende, insospechadas posibilidades de hacer política&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;I&lt;br /&gt;Es relativamente sencillo que esta ciudad devore tus iniciativas, te haga sucumbir a su caos sin pronóstico y te haga rendirte a sus atascos y catástrofes. Es también muy sencillo que tus proyectos se te escapen por las alcantarillas y los agujeros, que se desmoronen o cambien de signo ante tantos obstáculos y rutas bloqueadas. Es muy fácil que la voluntad vaya doblegándose ante tantas fuerzas de choque y tantas resistencias. Lo sabemos: Caracas es un gigantesco agujero negro que se traga, sin contemplaciones, iniciativas, proyectos y voluntades. Es una ciudad ideal para los débiles (para el pensamiento débil, dirán los posmodernos). Si tanto le cuesta a uno, en lo personal, construir un orden, por más modesto y minimalista que parezca, ¿cómo no hablar de las tremendas dificultades que hoy implica construir lo político y lo comunitario en una ciudad rebosante de contrastes, abismos y exclusiones?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;Hay algunos que han hecho del caos su orden más particular. Suj rutina más segura. Lo más sencillo será siempre adaptarse a las lógicas implacables y arbitrarias. De esta manera, la gente termina estableciendo lazos mínimos, organizando paraísos artificiales en los escasos rincones de “paz” que ofrece la ciudad, divisando jardines donde sólo hay troneras y peligros. Derrotados por tanta adversidad cotidiana, a éstos seres los domina una pulsión pragmática. ¿Qué significa ser un pragmático en el caos de hoy? Alguien que deja de pensar en totalidades, que está convencido de que el mundo es más mínimo de lo que se cree, y que espera que las cosas se resuelvan tal como vayan viniendo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;III&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Un pragmático se espanta cuando se tropieza con un voluntarista. No soporta los fanatismos, y cree que cualquier intento por volver a totalizar lo que ya de hecho está quebrado en mil fragmentos, es una enfermedad infantil del izquierdismo, del mesianismo. Tarde o temprano, piensa, el voluntarismo degenera en dictadura. Un pragmático se parece al personaje de la película &lt;em&gt;Memento&lt;/em&gt;: si alguna memoria tiene de los hechos, es aquella que ha podido elaborar de manera inmediata. El voluntarista, por el contrario, parece &lt;em&gt;Funes el memorioso&lt;/em&gt;, vive para recordar todas las heridas y humillaciones ancestrales. Pragmatistas contra voluntaristas, he allí el centro fundamental de nuestro conflicto ideológico y político. &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;Hace tres años, los pragmáticos parecían tener argumentos irrefutables. El proyecto de Chávez parecía puro blablabla, pura retórica incendiaria, puras ganar de construir lo que jamás podía volver a construirse. De allí las etiquetas que se le endilgaron de loco, populista, fascista, demagogo... Hasta los círculos bolivarianos parecían una idea descabellada, fraguada en Miraflores con el sólo objeto de crear guardias pretorianas. Sin embargo, lo más interesante de este proceso radica, precisamente, en la tensión entre el pragmatismo y el voluntarismo. Tres años, y una profunda crisis política, han bastado para que esos dos universos ideológicos se consoliden y se hagan visibles. De un parto traumático de confrontaciones y odios, han nacido la izquierda y la derecha en la Venezuela del siglo XXI.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;Lo que resulta hoy una auténtica y portentosa novedad, a un pragmático puro, por supuesto, le parece un rotundo y soberano caos. Los pragmáticos sienten que vivimos en la anarquía más brutal (no sin cierta razón), y los voluntaristas puros sienten que aún están muy, pero muy lejos, de los objetivos gigantes que se han planteado. Rara ecuación la de estos días, en la cual coinciden dos rotundos inconformismos. Sin embargo, éstos no se prestan para ningún tipo de alianza política… Por ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;Quizá esta tensión política sea insalvable, y por más que hoy los ingresos petroleros tiendan a permear algunas diferencias, las cosas siguen su camino, y las resistencias a ellas también, por supuesto. Aquí hay que tener cuidado ante los falsos optimismos: el chavismo considera que el país vivirá una verdadera reconciliación después de las elecciones de 2007, cuando el proyecto de Chávez termine de consolidarse en las urnas. La oposición más democrática percibe que si se llega a diciembre con una confrontación de candidatos, y un CNE más o menos transparente, podría pensarse en un verdadero compromiso con garantías de gobernabilidad a mediano plazo, y en la confección de un plan más sólido para derrotar a Chávez en los años sucesivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI&lt;br /&gt;Es un signo muy significativo que tanto el chavismo duro como la oposición radical sientan que el verdadero socialismo del siglo XXI depende de decisiones duras, rápidas y expresas. Ambos sectores, en lenguajes diferentes, coinciden en que esto dependerá de medidas marciales y autoritarias (es decir, tomadas a rajatabla y unilateralmente), que colocarían el proceso más cerca de la tradición que instauró Cuba, y más lejos de lo que significa explorar las posibilidades reales del socialismo post-experiencia de Moscú. Fantasías de los radicales.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;VII&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, el grueso del chavismo, el que se consigue a diferentes niveles de la ciudad (tanto en el Estado como en los barrios y urbanizaciones) está conciente de que el proceso se gana palmo a palmo, como han venido demostrando los propios hechos desde abril de 2002. Y la oposición más curtida en la cultura política, entiende que este proceso ha abierto puertas y demandas, que existen agujeros institucionales muy hondos que pueden ser capitalizados. También existe una curiosa coincidencia entre los sectores gruesos de ambos bandos: el chavismo ha descubierto que el voluntarismo puro no sirve de nada en estos tiempos, si no se tiene una cierta dosis de pragmatismo; la oposición ha empezado a entender, finalmente, que sin un consistente voluntarismo, sin una convicción que se encuentre a prueba de cálculo, y sin un plan maximalista y totalizante, no es posible sustituir a Chávez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII&lt;br /&gt;La contradicción más fuerte, y la que garantizará quizá el proceso paulatino de cambios y progresos concretos, se produce entre la construcción política del socialismo del siglo XXI y el fuerte ingreso petrolero que nos hace, a veces, recordar la lujuria saudita de los años 70. Impulso igualitarista, por un lado, e impulso hacia la acumulación y la riqueza, por el otro. En términos económicos, asistimos a una gigantesca, y a veces caótica, operación estatal de inclusión (política y sobretodo económica), que busca reprogramar el capitalismo en aquellas zonas que fueron abandonadas hace mucho rato por el mercado y la inversión. Pero otra porción del dinero petrolero sigue entrando al sistema, se reproduce y se acumula en manos particulares, y esto hace pensar nuevamente en la Gran Venezuela de CAP I. Nuevas relaciones empresariales con el Estado, nuevas líneas de negocio, nuevas necesidades a partir de la reactivación del consumo, nueva corrupción… Venezuela, por un lado, parece una sede de la UNICEF, y por el otro, un país en desbordante prosperidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IX&lt;br /&gt;Hay que asumir las tensiones nuevas que la construcción política, el voluntarismo y la riqueza petrolera han introducido en el caos de la ciudad y en la lógica del sálvese quien pueda que imperaba antes de la era Chávez. En el camino, aunque no se quiera admitir, muchos han ganado en este proceso. No pocos amigos han mejorado sus condiciones económicas, y hoy se plantean nuevos retos y negocios. Hay, también, amigos que de cuerpo y alma se han entregado a la construcción de este proyecto político, y no se encuentran, todavía, nada satisfechos. Lo que ya no se puede tener es asco y miedo ante lo que nos sucede. Muchos países sufren hoy el drama de una severa fragmentación social y, a su vez, pasan por una reconfiguración de lo político a partir de las clásicas ideas de justicia e igualdad. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;X&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La ciudad me ha dado su desafiante bienvenida. Son tiempos de pensar la política con letras mayúsculas. Allá quien todavía siga pensando en condominios y en el prototipo del centro comercial… La pelea pasa por capitalizar las voluntades de los radicalmente desiguales, y pasa también por construir mayorías a partir del reconocimiento de un imaginario común. Y para eso, está claro, hay que hacer esfuerzos más allá del pragmatismo y del propio voluntarismo… Lo confirmo: el país sigue siendo un gran laboratorio político en el que no hay que desdeñar ninguna combinación, ninguna posibilidad. Si lo sabrá Chávez.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-114421346857847691?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/114421346857847691/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=114421346857847691' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/114421346857847691'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/114421346857847691'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2006/04/diversas-aproximaciones-nuestra-zona.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-114064843771475670</id><published>2006-02-22T23:42:00.000+01:00</published><updated>2006-04-05T07:36:11.356+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Retornado y a mucha honra&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="color:#666600;"&gt;&lt;span style="COLOR: rgb(255,153,102);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="color:#666600;"&gt;Para los que me han hecho llegar sus comentarios (que agradezo, por supuesto), intrigados por la prolongada ausencia mía de este blog, les paso a describir en la que ando desde hace algún tiermpo: después de tres años y medio en Barcelona, donde me dediqué a cursar un doctorado en Literatura Comparada con claras filiaciones filosóficas y políticas, he decidido poner fin a la distancia con mi ciudad apocalíptica y siempre querida, y he decidido retornar. Así de simple, hermanos y amigos. He decidido volver a Caracas sin planes previos, sin cuadraturas del círculo, sin cálculos específicos ni garantías a mediano, y mucho menos largo plazo&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Me vine para Venezuela porque, entre otras cosas, entendí que la distancia y la experiencia extranjera despertaron en mí un apego irrefrenable, una de esas cosas que sólo el psicoanálisis puede explicar con precisión, y que tiene que ver con esos apasionamientos enseguecedores e irracionales a los cuales uno no debe desatender, porque después esas traiciones se terminan pagando con todas las de la Ley.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="COLOR: rgb(255,153,102);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="color:#666600;"&gt;Movido por curiosidades enfermizas, por necesidades de empujar cosas e iniciativas en las que pueda relacionarme directamente y de manera "sincera", he decidido abandonar las Españas y busco ahora, por estos días, ajustar las lentes, dominar las impresiones, sopesar los relatos y las versiones&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Quiero aclararles enfáticamente que no pertenezco a ninguna estampida, que no me fui del país ni exiliado ni traumatizado. Que tampoco salí huyendo de nadie ni de nada, y tampoco me estaba enfriando en el Mediterráneo. Yo me fui a España en el 2002 buscando claves para comprender lo que ocurría en el país, me fui para tomar alguna distancia, deslocalizar mi posición y entrever algunas situaciones que se me estaban perdiendo dentro de las limitaciones periodísticas y las lógicas mediáticas. En el camino siento que gané muchas cosas, entre tantas la fabulosa experiencia de salirse de una matriz de opinión dada. Eso me permitió abrir el espacio y pensar con otras categorías y otro vocabulario el proceso complejo que está ocurriendo en Venezuela y en Latinoamérica en general.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#666600;"&gt;&lt;span style="COLOR: rgb(255,153,102);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="color:#333300;"&gt;En estos tiempos, uno no se devuelve a la tierra de origen sin un grado considerable de fe, sin una energía ciega capaz de hacerte sobreponer a las tensiones propias de los países periféricos, contrastantes y peligrosos. Es decir, en vez de colocar la fe en esa cosa llamada adaptación o integración al Primer Mundo (donde todo parece estar hecho) decidí ponerle fe al único lugar que en realidad siento mío, por más que el sentido de propiedad varíe con los desplazamientos, las distancias y las invasiones de los otros. Aquí les vendo una del filósofo francés recientemente fallecido, Jacques Derrida: "sólo hablamos una lengua, y resulta que esa lengua no es la nuestra". Es decir, retorno convencido de algo, y aún no sé de qué. Eso confirma una máxima que he venido desarrollando en este blog sobre la política: &lt;span style="COLOR: rgb(255,0,0)"&gt;la importancia fundamental de un acto estriba en que abre un espacio, genera un marco que después hay que llenar con discursos y contenidos. He abierto, pues, un nuevo frente, y ese frente se llama Caracas...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;No se confundan: este mensaje no es para poner condiciones sobre nada. No vine a hacerle un test de tolerancia ni a la revolución ni a la oposición. No tengo, a estas alturas de mi vida, vocación por ese personaje hegeliano del "alma bella", que trata de juzgar a los mortales desde su estratosférica posición. Vine para introducirme de lleno en la conflictividad nuestra, para contaminarme de opiniones y juicios, para seguir buscando respuestas y claves a las cosas que tienen sentido dentro de la turbulencia y los dogmatismos de estos tiempos, y sobretodo a despertar el debate en la medida de lo posible. Así que palante.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#666600;"&gt;Este blog sigue abierto, señores, y empieza a calentarse en pleno año electoral. Buscaremos, como siempre, problematizar las posiciones dominantes y ofrecer una óptica "indoor" de la Venezuela del siglo XXI. Pronto podré darles una primera lectura en caliente de nuestra zona de conflicto... Y por supuesto, también les seguiré hablando de esa Europa en transición, atravesada por conflictos subterráneos y frontales, que también con el tiempo se hizo un poco mía, y de la cual siempre me atrevo a hablar sin pudor...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-114064843771475670?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/114064843771475670/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=114064843771475670' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/114064843771475670'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/114064843771475670'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2006/02/retornado-y-mucha-honra-para-los-que_22.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-113388161619698885</id><published>2005-12-06T15:46:00.000+01:00</published><updated>2006-04-05T07:31:56.410+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;La espera mesiánica&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;La historia se repite por tercera vez en los últimos comicios, al punto de que empieza a resultar preocupante: una profunda y vasta indiferencia se apodera del electorado, que pareciera darle muy poca importancia a las instancias de representación política que están en juego en el país. Desde gobernaciones a juntas parroquiales, desde alcaldías a los puestos en el Parlamento, todas estas instancias han sufrido este año el fuerte desplante de un gran sector de la colectividad. ¿Todo esto es achacable a las erráticas y aún indescifrables actitudes que ha asumido la oposición desde que perdió el Referéndum?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No queda duda de que hay una tendencia mayoritaria en Venezuela a percibir que la única y gran batalla política es la de la elección presidencial, así que tanto unos como otros guardan sus energías para la lucha “final”, para la conquista o reconquista de Miraflores. El país, más que nunca, está atrapado en un fuerte sentimiento mesiánico. Todo pareciera depender de un solo hombre. El chavismo de su líder, y la oposición creando condiciones para, como dice Rafael Poleo, dar el zarpazo final al poder presidencial. ¿Es que acaso no se comprende en conjunto el mecanismo democrático? ¿Es que nadie quiere entender que el Parlamento es un espacio de poder indispensable para ejercer la pluralidad y dar la batalla política de los próximos cinco años? La sombra del presidencialismo nos acompaña de una manera casi obsesiva, y creemos que si se gana Miraflores, todo lo demás está garantizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chavismo, por otro lado, parece no comprender masivamente lo que hay en juego en cada uno de estos rituales electorales, y no termina de dar una respuesta contundente en las urnas de su entusiasmo transformador y de su compromiso con las distintas instancias de representación política. Hay que decirlo: con todo y el desplante opositor, de la estrategia agua fiestas y todo lo demás, sigue pareciendo poco significativo que sólo 3 millones de votantes fueran a las urnas y que en Caracas, Zulia y Carabobo, la abstención general estuviera rondando el 80%. Eso significa, cuando menos, que algo no termina de funcionar entre el sentimiento chavista y su expresión electoral (¿los llamados de coacción hacia los empleados públicos de Iris Varela, no denotan que algo no fluye bien en realidad?). La débil respuesta electoral, con presiones o sin ellas, deja viva la discusión que la oposición impuso sobre la legitimidad y el Poder Electoral, y que sin duda marcará la agenda política de todo el 2006.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La “escasa” participación electoral también deja viva la discusión sobre la terrible estrategia de la oposición. 3 millones de votos no es un techo muy difícil de superar, después de las cifras que se manifestaron en el Referéndum 2004. Resulta entonces inconcebible haber descartado la batalla y haber dejado una profunda interrogante en puertas: ¿Si se hubiera participado, al menos no se tendría una representación opositora significativa y visible en el Parlamento? Lamentablemente, el suicidio electoral no permitió que apreciáramos la medición de fuerzas, y hacia allá apunta el verdadero objetivo opositor: ha ganado, por ahora, la incertidumbre, y con ello el fortalecimiento del fantasma mesiánico. La oposición espera, postrada, el milagro divino, espera la llegada del tan ansiado “mesías” que pueda vencer a Chávez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No debemos engañarnos. Los que siguen considerando que el país está soldado a una opción, y que no hay nada que buscar políticamente, se equivocan de manera brutal. La gigantesca abstención lo que indica es que hay una fuerza inerte, una fuerza “invisible” marcada por la desconfianza, que está esperando otras formas de interpelación y de encantamiento político. La batalla que en Venezuela se sigue postergando es por la movilización de esos sectores que se han retirado paulatinamente de la contienda electoral, o que no comprenden suficientemente la importancia de lo que está en juego en cada elección. Y esto es para todos los bandos. Venezuela sigue siendo un país con un gran potencial para la maniobra política en democracia, y eso hay que demostrarlo con nuevos liderazgos y organizaciones que trabajen en todos los frentes y en todos los niveles de la sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si para algo ha servido este ensayo tan inusual de elegir el Parlamento es, como dijimos, para corroborar lo profundamente mesiánico que nos hemos vuelto, cada uno esperando o defendiendo una única figura, tomando con absoluta indiferencia a todos los poderes que deben servir de interlocución social. Mantenemos esa actitud tan adversa de no tomar en cuenta que la única reconstrucción posible del Estado pasa por un verdadero fortalecimiento de las instancias de poder elegidas democráticamente. Lo demás es mesianismo, y aquí la diferencia sustancial entre unos y otros es que el chavismo consiguió desde hace años a su líder, y lo tiene en la cima del poder. La oposición simplemente sigue esperando, y esperando a que llegue el milagro. Miraflores es la meca, y todos miramos ciegamente hacia ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿No es hora de asumir todos –sin distinción de clases, razas, modales e instrucciones– que no hay política en Venezuela sin una dosis fundamental de mesianismo? Quizá hemos subestimado por demasiado tiempo la idea de que un hombre encarne un proceso, un proyecto y unos objetivos políticos. ¿Este panorama marcado por la abstención no obliga a repensar, seriamente, la relación siempre espinosa que existe entre el mesianismo y la política? ¿No se trata siempre de que aparezca el hombre que nos mueva a seguirlo? ¿Y que pueda mover a una gente ensimismada, encerrada en su casa, atrapada en paranoias y desconfianzas, para que salga a votar y a defender unos ideales colectivos? Sin embargo, el problema de fondo de la actitud mesiánica -su aporía, como dicen- es que termina justificando cualquier salida, cualquier atajo, cualquier solución, por más rocambolesca y supersticiosa que parezca. El 2006 quedará atrapado, seguramente, en las dos caras de la moneda mesiánica.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-113388161619698885?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/113388161619698885/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=113388161619698885' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/113388161619698885'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/113388161619698885'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2005/12/la-espera-mesinica-la-historia-se.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-113354416469184268</id><published>2005-12-02T18:12:00.000+01:00</published><updated>2006-04-05T07:32:20.390+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;El acertijo del aborto electoral&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000099;"&gt;El fenómeno que ha ocurrido en Venezuela, con el retiro inusitado de la oposición para las elecciones legislativas del domingo, no debe llamarnos ni a risa ni a engaño. Lo que parece un acto de impotencia política, lo que parece una muestra significativa del fracaso rotundo de los partidos para establecer lazos básicos y duraderos de identificación con su militancia, representa mucho más que el acomodo pragmático y oportunista a la solución 350, y al saboteo generalizado del sistema electoral. No nos llamemos a engaño: el retiro de estos patidillos de la contienda, no es sólo el signo más visible de su decadencia. Hay más mucho más en juego...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El aborto, por más raro que parezca, tiene que ser valorado como un acto político, porque no viola ninguna disposición legal ni constitucional. Aunque parezca rocambolesco, al mejor estilo de un &lt;em&gt;espaguetti–western&lt;/em&gt;, es posible en Venezuela ser minoría y desencadenar, con una pistola que lleva una sola bala, una crisis electoral mayúscula, en la que se intenta poner en duda la legitimidad de la mayoría. Este acto político radica en la valiosa intuición de que siendo menos, parezco mucho más, al sumar todas las voluntades abstencionistas espontáneas, y dejar en la soledad del domingo al gigante rojo. A pesar de que la oposición se está retirando por su propia voluntad, digamos que a efectos de la democracia formal siempre será muy feo que un Parlamento tenga 167 diputados de un solo partido. Vean la tremenda paradoja que es capaz de generar el propio y dúctil concepto de democracia formal: el acto de abstención me favorece, y hace que la participación política sea la que entre en crisis. Nuevo aporte del laboratorio político venezolano al mundo (no sólo vivimos de misses): la democracia es ante todo no participación, y su ganador potencial es el inmovilismo, las velas y la oración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ha llegado al momento cero de la política, en el que importan más los sentimientos espontáneos de la gente que la propia acción (eso que los analistas llaman la “ideología espontánea”). Se trata de mimetizarse, en el caso de los partidos opositores, con el sentimiento de la gente, frustrada y cansada de no conseguir nada por vía electoral. Ante el proyecto en marcha del socialismo del siglo XXI, la oposición responde retirándose de la batalla, no participando, quedándose en casa tomando whisky y tragando tequeños. Esta es la verdadera respuesta al socialismo del siglo XXI que ofrece la oposición: el partido no propone ni dispone, no organiza ni concentra. El partido es como el zapping, se mueve de intereses a medida que el usuario va cambiando de canales de televisión. Este es el grado más sofisticado al que han llegado estos partidos: se hacen transparentes y a la medida de mi espontáneo sentimiento de asco por la situación política que vivo. El efecto más letal de esto es que la gente termina por no identificar claramente quién fue efectivamente el responsable de los efectos que se van a desencadenar. Al fin y al cabo, uno de los argumentos de los partidillos es que se están haciendo eco del sentimiento reinante en la sociedad: nadie quiere votar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cisma que se ha producido divide nuevamente de manera radical a Venezuela: sociedad política versus sociedad abstencionista. Líderes que tienen que dar la cara por su gente, versus sociedad espontánea, perdida y frustrada en sus malestares, sin saber quiénes son los causantes verdaderos de sus fracasos y resacas. Socialismo del siglo XXI o misa perenne a lo Castillo Lara. Democracia participativa o ideología casera e intimista. Este paso dado por una minoría hará aumentar más el abismo existente entre Uno y el Otro. Uno adentro. Otro afuera. Uno representado. Otro sin representación (todo esto ex profeso y a voluntad, nunca se olvide).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Este acto de abortar las elecciones no es un acto político radical? Sí, hasta ahora sí lo es. Pero sólo será lo suficientemente radical sí la oposición asume todas las consecuencias que se desprenderán de este acto, es decir, la brecha que se generará con la conformación de una Asamblea unidimensional. De manera que el chantaje de que hay que suspender las elecciones e iniciar un nuevo diálogo electoral es inadmisible, dado que la oposición se comprometió en numerosos procedimientos de revisión y mantuvo acuerdos preliminares con el CNE, la OEA y la UE, y sin embargo terminó abandonando su palabra cuando más le convino ¿Desde esta perspectiva, qué garantía habría para el oficialismo de que el pastiche desencadenado no seguirá hasta que se empastelen también las presidenciales?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos dicen que no hay que echarle toda la culpa a estos &lt;em&gt;partidos-zapping&lt;/em&gt; de lo que ha sucedido. Algunos subrayan que esto es simplemente la suma de numerosos errores del Gobierno y de la propia oposición, en la búsqueda de un CNE limpio y con garantías para todos. Sin embargo, yo les recuerdo que tanta benevolencia deben aplicarla también el día en que salga la primera ley aprobada por 167 diputados al unísono. Recuerden con el mismo espíritu y la misma benevolencia, que esa Asamblea única y “totalitaria” fue producto de un cúmulo de errores compartidos, en los cuales participamos activamente todos los que nos abstuvimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mayor de los acertijos, sin embargo, está aún por responderse: ¿Usted todavía cree que este aborto no traza algún atajo? ¿No le parece que colocarse al margen de todo es la vía más expedita para justificar cualquier acto contra el Otro? Esté atento, y entienda que a partir de esta semana la lógica del conflicto en Venezuela entra en una fase de escalada: el verdadero objetivo no son las legislativas, sino las presidenciales de 2006.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo olvide.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-113354416469184268?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/113354416469184268/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=113354416469184268' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/113354416469184268'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/113354416469184268'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2005/12/el-acertijo-del-aborto-electoral-el.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-113343566595800591</id><published>2005-12-01T12:05:00.000+01:00</published><updated>2006-04-05T07:32:42.650+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;No delegue en Dios lo que usted debe resolver&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#660000;"&gt;El gran signo de interrogación que, como editorial, Teodoro publica ayer en Tal Cual explica lo inexplicable. Después de pasar meses en retóricas erráticas y compromisos mínimos, de andar de un lado para el otro sin sostener auténticamente nada (con el alien del 350 revolviéndose en sus entrañas), la Oposición siente como un gran éxito deslindarse en estos momentos de las elecciones legislativas, y dejar el campo abierto, internacionalmente, para que se diga que en Venezuela se vive un régimen autoritario, dado que el chavismo “se va a apropiar” de todo el Parlamento. Así sin más, sin matices, sin posturas principistas de ningún tipo: si este se sale, yo también, si el otro se retira, pues por qué yo no. Como si lo del domingo, más bien, sólo fuera una larga cola para sellar un cuadrito del 5 y 6. ¿Asamblea Nacional y representaciones plurales? ¿Para qué voy a pensar en clave de 7 años, si Chávez no llega ni a año nuevo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta nueva crisis, fabricada por los partidos sin representación, por los partidos sin fuerzas ni militancias estables, este nuevo salto a la antipolítica anuncia los peores augurios para las presidenciales de 2006. Aquí los que pensaban que Teodoro y compañía podían capitalizar una oposición democrática para las elecciones del año que viene, se acaban de dar un tremendo tortazo con estos factores que desde abril de 2002 han secuestrado la agenda política de la oposición y marcan, con sus diversos saltos al vacío, la dinámica de una opinión pública ligada, estrictamente, a la clase media.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué se trama? ¿Meternos en las iglesias mientras viene alguna entidad divina y nos resuelve el problema, nos limpia la basurita acumulada en Miraflores? ¿Será que mientras yo rezo, el Espíritu Santo hace el trabajo sucio? ¿Será que ese Espíritu Santo sólo habla inglés? Tamaña hipocresía, muy cristiana, por cierto, responde a una lógica descaradamente golpista y entreguista. Lamentablemente, no estamos al tanto, usted y yo, de cuáles son los planes concretos y cuáles las ganancias a cortísimo plazo que espera obtener, por ejemplo, Primero Justicia, con esta operación de abandono del terreno. Dado que muchos de estos partidos no son nada en realidad, son como los huevitos Kinder, pero sin el juguete de adentro, hay que pensar sobretodo en qué rentabilidad específica e inmediata les producirá este aborto. Como no han tenido ni siquiera la paciencia para querer representar a las minorías en el Parlamento para los próximos 7 años, ¿a qué juega hoy esta oposición?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo sé, pero tengan por seguro una cosa: aquí jamás encontrarán ni una sola palabra de adhesión a la guarimbita, al golpe, a la solución extranjera, al paro petrolero, a la desobediencia 350 y a todas esas hierbas antipolíticas... Aquí, lo digo clarito, no encontrarán eco al salto al vacío. Es hora de defender radicalmente unos principios y una actitudes. Es hora de defender el espacio democrático. No se vayan a rezar, amigos míos, el 4 de diciembre, no le dejen a Dios lo que es propio de los hombres, mantengan los ojos bien abiertos y, sobre todo, no se dejen meter nuevamente el &lt;em&gt;strike&lt;/em&gt; de los atajistas de oficio, a los que se les ve el bojote desde lejos, y cuando viene el peo de verdad, se esconden y desaparecen, dejando a todo el mundo al garete. Recuerde que ni Ramos Allup, ni Mendoza, ni Gabriel Puerta, ni Julio Borges recibieron un solo rasguño en todas las batallas sangrientas que ocurrieron entre abril de 2002 y agosto de 2004. No dejen que otros, suciamente, hagan el trabajo que usted debe hacer limpiamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;No acepte esta elección forzada de los "retirados": salga a votar, así sea nulo.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-113343566595800591?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/113343566595800591/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=113343566595800591' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/113343566595800591'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/113343566595800591'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2005/12/no-delegue-en-dios-lo-que-usted-debe.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-113327298228572423</id><published>2005-11-29T14:42:00.000+01:00</published><updated>2006-04-05T07:36:45.340+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;El gato y el abismo&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330033;"&gt;A cuatro días de las elecciones legislativas, el país repite el síndrome en el que está atrapado desde el 11 de abril del 2002. Una parte nada desestimable de la sociedad, un sector nunca del todo cuantificable pero que oscila entre 30% y 40% de la población electoral, no logra mantener firme ningún objetivo político, no logra cohesionarse alrededor de un proyecto o estrategia a mediano y largo plazo, y se fractura cíclicamente ante los llamados desesperados de los &lt;em&gt;border&lt;/em&gt; de siempre, es decir, de los que han hecho suyo, desde el 11-A y la huelga petrolera, el artículo 350 y la jerga abstencionista. De manera que por tercera vez en el último año tenemos el cuadro de una oposición cortocircuitada, con pasiones confusas y contradictorias, con muchos &lt;em&gt;aliens&lt;/em&gt; fagocitándole el cuerpo, que se debate entre la civilidad y el atajo violento, entre la salida democrática y la solución mesiánica. Incluso está dispuesta a ponerle velas y ocupar las iglesias a la espera de alguna intervención divina, de alguna solución trascendente, allende de nuestras fronteras ¿una solución gringa, quizá? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330033;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330033;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Las dos caras de la abstención&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;No tengo nada contra el abstencionismo. Me parece, más bien, que ser abstencionista es una postura política tan legítima como cualquier otra. Sin embargo, debo hacer una aclaratoria: la abstención es una posición política por excelencia que manifiesta, en primer lugar, un rechazo a un régimen determinado (la democracia puntofijista, la democracia social, la democracia del consenso...), y en segundo lugar, manifiesta también un rechazo rotundo a todos los factores que dentro de ese régimen político adversan al partido gobernante. De manera que el abstencionista hace uso de una negatividad radical: lo que se juega un abstencionista es abrir un espacio inédito, despejar un campo determinado para que la luz de una nueva política pegue ahí donde antes había oscuridad. Como es lógico, la radical negatividad, históricamente, ha sido un instrumento de las minorías, tanto en Venezuela como en otras democracias, y tiene el inmenso valor, cuando se asume activa y políticamente, de sostener una negatividad con respecto a todos los actores que participan en el sistema. Con el abstencionismo no se busca tumbar a un gobierno directamente, sino poner en crisis a todo un sistema de representación política, incluida a la oposición “institucional”, valga decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este sentido, hay que recordar que la posición abstencionista de Chávez entre 1995 y 1997 se hizo desde esta radical negatividad. Al punto de que algunos factores políticos del &lt;em&gt;establishment&lt;/em&gt;, ligados a cierta izquierda que se había históricamente democratizado, nunca le perdonó esta posición &lt;em&gt;border&lt;/em&gt;, y cuando llegó el giro electoral ya resultaba demasiado tarde como para apuntarse en el proyecto. El abstencionismo, repito, cuando se ejerce de manera activa, es una posición de radical negatividad contra todo el espectro político establecido.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330033;"&gt;La cara contraria del abstencionismo activo y negativo es, precisamente, la que manifiesta su absoluta indiferencia con todo el entorno de la política (indiferencia no es negatividad, ojo). Aunque esta porción abstencionista tiene una base histórica, y se le relaciona con la evasión y el cinismo, debe ser analizada y reivindicada, más bien, como el capital democrático irreductible de una sociedad determinada. Aunque no participa, aunque no ejerce ninguna función específica en la consolidación de nada, aunque los políticos se partan la frente contra el muro de su frialdad, esta abstención es el mejor índice para seguir pensando que la democracia es un asunto que no puede disolverse en el juego de las representaciones políticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegado el caso, siempre hay una porción de la sociedad que escapa a cualquier mensaje político. Este sector, que parece históricamente sólido (ha oscilado entre 30% y 50% en los últimos 20 años) es más ambiguo y dinámico de lo que parece. Incluso, hay quienes piensan, como yo, que este sector es la correa de transmisión que hace posible el juego democrático. De esta franja se desplazan algunos ciudadanos hacia la oposición y otros hacia el chavismo. Es, digamos, lo más cercano al centro, pero un centro “ausente” de la política. Sin esa franja gris e indeterminada, habría sido imposible que se produjeran los distintos trasvaces que han ocurrido en las fuerzas antagónicas desde 2001 hasta el día de hoy (el chavismo y la oposición han cambiado considerablemente de actores y de fuerzas en los últimos 5 años).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330033;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Los mutantes y la pulsión de muerte&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330033;"&gt;¿La posición de los 350 y de Súmate representan la versión activa/negativa de la abstención o la gris/centrista? Rotundamente: ninguna de las dos. Ni hacen uso de manera sostenida de un proyecto político que quiera despejar algo, que quiera abrir el campo para una reflexión y una politización distinta de la sociedad, ni tienen vocación por la evasión y la indiferencia (para eso hay que tener también alguna vocación). Esta gente representa, más bien, la extraña mutación que ha ocurrido con los que no han logrado reciclarse bajo la lógica democrática, con todo y los problemas que ha tenido esta lógica para desplegarse desde el 2002. Son un tumor maligno que nació con el golpe de abril y la huelga petrolera, y que no logra producir políticamente nada, dado que su preocupación fundamental es conquistar el poder encarnado en la figura del Presidente. Hay que tener claro que por más presidencialismo y por más petróleo que nazca de nuestras canteras estatales, el Poder, para decirlo con el Foucault de los años tardíos, es una malla complejísima, atravesada por vectores y factores que escapan a la simple identificación de una silla presidencial como único lugar de la dominación. Estos mutantes que no logran reinsertarse en la política son, en términos psicoanalíticos, una pura pulsión, el puro resto de una energía y de una movilización despiadada que se originó con el intenso proceso de confrontación política. Esa pulsión pura, esa pulsión de muerte, se comporta igual que el gato de &lt;em&gt;Tom y Jerry&lt;/em&gt;, que de tanto perseguir al ratón no se da cuenta de que se ha rebasado y continúa corriendo por el aire... Después de haber corrido un buen trecho sin suelo firme, el gato se percata de que está sobre el abismo, y allí es cuando se desploma y se da el tortazo de su vida...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 4 de diciembre no será más que una síntesis de esta metáfora pulsional: la corroboración de que el gato, desde hace bastante rato, camina por el aire sin ningún soporte, sin ninguna base... ¿Arrastrará nuevamente hasta el abismo a toda la oposición con él? &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330033;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330033;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330033;"&gt;La peor paradoja de la pulsión de muerte es que, a pesar del tortazo, el gato siempre reaparece en pantalla dispuesto a perseguir a su ratón. En ese sentido, creo que hay que acostumbrarse a vivir con el gato, pero si se quiere evitar que vuelva a arrastrarnos hasta el abismo, hay que sobreponerse enérgicamente a sus pulsiones y constantes carajazos... &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-113327298228572423?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/113327298228572423/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=113327298228572423' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/113327298228572423'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/113327298228572423'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2005/11/el-gato-y-el-abismo-cuatro-das-de-las.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-113260749551546374</id><published>2005-11-21T22:02:00.000+01:00</published><updated>2006-04-05T07:37:10.563+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;Comparaciones que resultan descabelladas&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330000;"&gt;Leo la entrevista de Marcel Granier que apareció ayer en &lt;strong&gt;El Universal&lt;/strong&gt;, y me pregunto ¿es ésta una posición individual o una posición “gremial”? Desde hace rato, después de la cortina mediática que se estableció férreamente entre noviembre de 2001 y agosto de 2004, el representante de las empresas 1BC pareciera ahora el único que queda de aquellos hombres que llegaron a agrupar a multitudes en una autopista de Caracas bajo el patético lema “con mis medios no te metas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Granier ahora aparece solitario en sus denuncias y en sus vaticinios apocalípticos. Si no fuera por lo atildado del traje, por lo arreglado del bigote y por los ademanes serenos de quien se toma una taza de té mientras pasa el trago amargo de la revolución bolivariana, cualquiera podría pensar que este hombre salió de la esquina de Bárcenas –en pleno vórtice del tumulto caraqueño– a luchar contra poderosos molinos de viento comunistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno, a estas alturas del partido (después del 11-A y del paro petrolero, salidas totalitarias suficientemente elocuentes), tiene que sospecharlo todo, y debe tomarse con mucha distancia cualquier teoría conspirativa de esas que se esgrimen con el objeto de movilizar a los más enardecidos, e histerizar a los más atemorizados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo sabemos: a pesar de los bigotes, Marcel Granier no es Don Quijote. Aunque la figura de Granier parece huérfana en estos tiempos, vale considerar que en el fondo de la escena, donde no pega la luz, se encuentran aquellos dueños de medios que negociaron con el Gobierno su supervivencia post-referéndum. Uno debe tener en cuenta en política que la figura y el fondo son parte del mismo escenario teatral, en el que cada personaje de esta obra cumple con un guión y un rol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Acaso no se puede decir lo mismo de Chávez con respecto al eje Caracas-Brasilia-Buenos Aires-Montevideo? ¿Chávez no es acaso el Granier de la movilización anti ALCA? Parece solitario, parece demasiado histriónico para la &lt;em&gt;realpolitik &lt;/em&gt;de hoy, parece demasiado soflamático como para encabezar un movimiento antinorteamericano. ¿Chávez no es el encargado en este drama –como Granier del suyo– de enardecer, de movilizar, de reconfigurar el espacio político latinoamericano, con el objeto de propiciar una integración política, a espaldas de Estados Unidos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando uno se pasea por la prensa latinoamericana, y por la venezolana en particular, se encuentra con que se hace un esfuerzo supremo por sostener una diferencia insalvable entre Kichner, Lula y Tabaré con respecto al Chávez de las rancheras y de la pugnacidad anti-cumbre. Pero la verdad dura y pura es que mientras el nuevo subsecretario de Estados Unidos para los asuntos latinoamericanos, Tom Shannon, acusa a Chávez de ser una amenaza para la democracia, de patrocinar el liderazgo de Evo Morales en Bolivia y de Daniel Ortega en Nicaragua, la canciller argentina desmiente categóricamente que la democracia en Venezuela corra peligro. Incluso, casi simultáneamente, el propio Evo Morales se reune con Lula y en plan de amigotes de toda la vida, se retrata en la foto, como presagio de una alianza duradera. ¿Está Chávez solo en la prédica contra Estados Unidos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La llegada de Kirchner a Puerto Ordaz no hace más que confirmar lo que se sabe desde hace tiempo entre corrillos continentales: dentro de la constelación latinoamericana post-neoliberal, a Chávez le ha tocado asumir (porque además le gusta y es lo que sabe hacer de sobra) el protagonismo popular, romper el celofán, alterar a los atildados y a los “cachorros”, mover las aguas, despejar el espacio... Abrir el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Está Granier solo en sus denuncias contra el régimen? A él también parece tocarle el trabajo duro y pesado de movilizar. Es el protagonista de una constelación específica que durante meses trabajó al unísono bajo el lema “Chávez vete ya”, y ahora, después de la rotunda derrota política, busca reagruparse alrededor de algunos mensajes suficientemente conocidos. Intenta cumplir bien su papel, el representante de las empresas 1BC. Se le siente en cada línea que recita las texturas de un monólogo bien engrasado, con todos los efectos especiales del aterrorizador. Valdría la pena que se vea en el espejo de Chávez, quien a la postre ha terminado abriendo un camino y un espacio para un proyecto político sudamericano. Para muchos, por cierto, esto era impensable, y tiene a más de uno confundido, desconcertado: ¿cuál es por fin la izquierda borbónica y cuál la democrática?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaremos atentos con Granier, aunque ya conocemos el resultado. Sin figuras que den la cara, que sostengan algo, que arriesguen la investidura y lo propio, que estén dispuestas a salir al frente del escenario y a no fugarse en las primeras de cambio, no es posible convencer a nadie. Sin hacerse una radical autocrítica, tampoco se puede cambiar nada. Chávez, por lo pronto, se ha anotado un éxito político innegable en Latinoamérica a punta de sostener una postura y de impulsar una iniciativa. ¿Tiene algo que sostener el dueño de un canal de televisión venezolano en el debate, por demás necesario y siempre postergado, sobre la libertad de expresión? ¿Tengo acaso que responderles esta pregunta?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-113260749551546374?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/113260749551546374/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=113260749551546374' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/113260749551546374'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/113260749551546374'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2005/11/comparaciones-que-resultan.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-113171906421931771</id><published>2005-11-11T15:22:00.000+01:00</published><updated>2006-04-05T07:37:32.420+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#003300;"&gt;Las cenizas de París y la memoria de nuestro conflicto&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;Lo que ocurre desde hace 15 días en París, y en varias ciudades de Francia y Europa, ratifica lo que muchos en la fantasía global se niegan a ver. En el país de la invención democrática, de la construcción de la ciudadanía y de los ideales políticos por excelencia (justicia y libertad), hay una verdadera batalla intestina, noche a noche, provocada por lo que podría llamarse, en términos de Caos, “el simple aleteo de una mariposa”. ¿Pero cómo es esto posible? ¿Francia no ha sido un país que durante décadas –después de la II Guerra Mundial– ha abanderado la “integración racial”, frente a una Europa descaradamente xenófoba?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;La muerte de dos inmigrantes adolescentes en una persecución policial, de esas que hemos vivido intensamente a través del cine, con la lúcida y visionaria “El odio”, de Matthieu Kasssovitz (La Haine, 1995), provoca una escalada de violencia tal, que a uno le recuerda los días pavorosos de la Caracas del 27-F. La diferencia radical con la explosión social que cambió el panorama político y social de nuestro país, es que Venezuela era parte de esa cosa tercermundista que empezaba a desmoronarse con las reformas económicas de finales de los años 80, y que en las puertas del neoliberalismo mostraba sus fracturas culturales y sociales más profundas. Era la historia de países periféricos que se comportaban, ante la llegada del nuevo proyecto de globalización, como un volcán en erupción (el libro de Alma Guillermoprieto, “Al pie del volcán te escribo”, tiene una vigencia increíble porque muestra con precisión la Latinoamérica que aparecía al pie del Consenso de Washington, turbulenta, desajustada, desigual, destruida...).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;Las explosiones y las revueltas sociales forman parte del estigma que arrastramos dentro del discurso europeo de la civilidad. Para ellos seguimos teniendo algo de “salvajes”, somos aún primitivos, desinstitucionalizados, llenos de caudillos populistas y políticas clientelares. ¿Cómo entender, entonces, que eso mismo esté sucediendo en la Francia de la revolución democrática, de la cuna del Iluminismo y de los derechos humanos? Es como el fin del mundo, ¿no les parece? Ya hay muchos que le achacan el caos a los árabes, aceptando la coartada tramposa y xenófoba de estos tiempos: los musulmanes son peores que nadie, son impresentables, violentos y dispuestos a destruir la civilización occidental. El ministro del interior francés, Nicolas Sarkozy, califica a la gente que protesta de “chusma” (y se asume como un verdadero repelente de insectos: “Gentuza, gamberros, los voy a limpiar a todos”) y también declara que expulsará del país a los inmigrantes que sean detenidos en los disturbios (hasta ahora, dicho sea de paso, hay sólo 120 inmigrantes entre los 1.800 detenidos, es decir, menos del 10%). Por supuesto, las organizaciones de derechos humanos han encendido las alarmas y han protestado categóricamente por los niveles de respuesta institucional que está dando el Estado francés ante sus propios conflictos internos, contraviniendo los derechos civiles y la legalidad más básica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI&lt;br /&gt;Una vez más hay que estar atentos a los discursos dominantes y a los mecanismos de defensa que muestra la Europa xenófoba. Lo que pasa en Francia es una cosa que se encuentra en el ambiente en cualquier parte de la Unión Europea. Una de las grandes lecciones que me he llevado de la España “diversa” es haber comprobado cómo lo que en Venezuela pasa por chusma (la pobreza extrema, los barrios, los malandros) son gente como usted y como yo. Aquí la exclusión es tan descarada y tan gruesa como la de nuestros países, la diferencia es que se practica de manera directa contra los inmigrantes. El inmigrante es el desecho del que no se pueden deshacer. Es esa porción impensada, ese problema nunca resuelto, esa cosa traumática que habla de potenciales de cambio, de potenciales de transformación que nadie, desde el estatus, quiere asumir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII&lt;br /&gt;Quiero pensar que en un futuro no muy lejano terminará cambiando radicalmente el mapa político de esta Unión Europea. Nada más en España hay 700.000 árabes y africanos, todos ellos sin derechos políticos. ¿Se imaginan cuando aparezca acá una verdadera política de apertura e inclusión, una verdadera “misión identidad”, y se le permita a cada uno de estos individuos votar y elegir a sus representantes? ¿Se pueden imaginar a esta Francia convulsionada, el día en que el 10% de su población pueda decidir políticamente su destino? Lo que más les asusta a los europeos no es que los inmigrantes puedan ser ricos o ganar dinero tanto como ellos, sino que puedan votar, decidir igual que ellos e imponer a sus propios candidatos. Lo que más le preocupa a un europeo no es que el chino o el paquistaní le venda el litro de leche en el abasto, sino que sea igual que él, políticamente, e incluso pueda llegar a imponer su lógica política. ¿No les parece familiar el problema: de repente pobres y anónimos quieren dirigir el país y cambiarle las coordenadas a las prioridades nacionales?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII&lt;br /&gt;Ante la barbarie y la explosión, el Estado francés promete ayudas sociales por el orden de los 25.000 millones de euros. Parecería que hay que romper los modales, quemar carros todas las noches, incendiar escuelas y atacar locales comerciales para que las cúpulas administrativas del país asuman con urgencia lo que no han querido hacer por décadas, es decir, dignificar a esos barrios periféricos que viven al margen de la París que los turistas ven. ¿Eso no es populismo y clientelismo del más vil? ¿Tratar de taparle la boca al “odio social” a punta de dinero instantáneo? ¿Será por eso que los anuncios gubernamentales no han remediado la violencia diaria?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IX&lt;br /&gt;Lo que se ha democratizado en el mundo global es el conflicto y la exclusión. Y poco a poco empieza también a democratizarse la idea de que sólo la política y las formas de asociación colectiva hacen posible que, lo que hoy parece violencia irracional, pueda llegar a producir cambios sociales y transformaciones efectivas. ¿En Venezuela no comenzó todo con el sacudón de Caracas de 1989, y hoy hay un panorama político totalmente distinto? ¿No tenemos que enseñarle algo al mundo? ¿No tenemos que explicarle a los franceses cómo se puede salir del atolladero de la violencia y del derrumbe de una nación, y aún así generar nuevas expectativas de cambio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;X&lt;br /&gt;La lección es que en este mundo de explosiones sociales, de estigmas, de humillaciones cotidianas y desprecios culturales, lo que queda es asumir la politización y precisar con quién y con qué te vas a identificar. Cuando llegué a Barcelona, en 2002, muy rápidamente entendí que no me podía identificar, por más que lo quisiera, con el catalanismo, que es lo mismo que identificarse con las reglas del Poder (la lengua, los protocolos, la idiosincrasia, las costumbres, los imaginarios). Rápidamente entendí que me identificaba mejor, por más blanquito y pelirrojo que fuera, con mis vecinos árabes, con los ecuatorianos y el sin fin de latinoamericanos que circulan por estas calles con las mismas precariedades y los mismos resentimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XI&lt;br /&gt;Entendí, finalmente, y esa es una de las valiosas experiencias de vivir en el extranjero, que por años había evadido algo esencial de mi Caracas finisecular y apocalíptica. Había evadido esa cosa gigantesca y siempre dura de digerir llamada la exclusión y la pobreza. Ahora mismo, lo que le puede decir este venezolano que ve todas las noches por televisión cómo vuelven cenizas a la ciudad de la Torre Eiffel, es que más que nunca conocemos esta historia, la sabemos de memoria: después de las catástrofes sociales es posible impulsar grandes cambios políticos. Por primera vez un venezolano de los años 90 tiene algo que decir, algún consejo que darle a un francés traumatizado por la violencia “irracional”. Le llevamos, por un momento, una ventaja al mundo “desarrollado”, y sabemos lo que ahora tienen que hacer. La memoria del conflicto se ha convertido en uno de nuestros mejores patrimonios a nivel global...Aprovechémoslo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-113171906421931771?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/113171906421931771/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=113171906421931771' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/113171906421931771'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/113171906421931771'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2005/11/las-cenizas-de-pars-y-la-memoria-de.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-113087538242173158</id><published>2005-11-01T20:53:00.000+01:00</published><updated>2006-04-05T07:37:57.156+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;Siete preguntas sobre la ideología y sus mutaciones&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000066;"&gt;Kira, una pugnaz bloguera, me hace ver, en su blog colectivo &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.endialogo..blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;a href="http://www.endialogo.blogspot.com"&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;www.endialogo.blogspot.com&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000066;"&gt;,&lt;/a&gt; que le tiene miedo a las ideologías porque terminan dogmatizando y uniformizando a la gente. Recuerdo que a finales de los años 80, este vocabulario y estas premisas empezaban a calar muy hondo en las ciencias sociales y en las carreras humanísticas, al punto de que parecía un exabrupto de los compañeros de viaje de la Escuela de Frankfurt, y de los alumnos de Adorno en particular, seguir pensando el mundo en términos de ideología y uniformización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La comunicación y el entretenimiento parecían fenómenos, y lo eran, mucho más complejos que seguir haciendo la sempiterna denuncia ideológica en nombre de las relaciones dominantes de producción. La cosa incluso se puso peor para los críticos cuando el sector del entretenimiento se convirtió en el bastión de la mundialización económica, a principio de los años 90. ¿Tiene sentido seguir hablando de ideología en un mundo donde ni siquiera se conocen los verdaderos actores que están detrás de la escena mediática? ¿Tiene sentido seguir con la cantaleta de la ideología y del orden dominante cuando ahora somos muchos, diversos y múltiples?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero en aquellos tiempos universitarios uno se negaba a los cambios y se preguntaba a cada rato ¿será que Marcel Granier y Gustavo Cisneros quieren mantenernos brutos toda la vida, a punta de novelitas rosas, programas de concursos y maratones musicales? Mientras nos tienen aquí enchufados a la caja boba, ellos seguramente andan gozando un bolón jugando al té canasta, esquiando en los Alpes o leyendo a Proust, quién sabe. Todo sonaba a resentimiento de derrotado: los únicos que pueden salir “en busca del tiempo perdido” son los burgueses, porque a las masas no les queda otra sino trabajar y ver televisión. Uf, qué quemao.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa época en que la ideología era una moneda de trasnochados, coincidió con la disolución del socialismo, con la aparición de una flamante economía global, con fusiones e inversiones multinacionales, con el sueño de un mundo único y próspero que no había podido antes siquiera imaginarse, por culpa de los enguerrillamientos ideológicos, por las rivalidades políticas y todo lo que iba en el kit de “los felices años 90”. El obstáculo finalmente había sido superado, el mundo había liquidado a la KGB y qué mala fama le había quedado a todo lo que oliera a Poliburó y Comité Central. ¿Para qué entonces seguir hablando de ideologías, coño?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la vuelta de 15 años de experiencia única y “feliz”, podemos hacer un simple balance. No disminuyeron los conflictos (más bien aumentaron en todas partes del planeta, incluso en el propio corazón de Europa); no se hizo más transparente el mundo (más bien se levantaron nuevas restricciones a la circulación de la gente, a la protección arancelaria de los países ricos); no se calmó el río de la pobreza (ahora la pobreza es un asunto tan gigante, tan urgente, que toma las riendas mismas del proceso político y protagoniza cambios que a muchos le parecen vergonzosos); no se repartió la prosperidad de una manera más óptima (hay que decirlo, los ricos son más ricos y los pobres más pobres); y lo peor, en el mundo ahora hay un poco de bichos peligrosos, y como no se les puede llamar a la antigua, se les llama ahora terroristas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes había un muro gigantesco que simbolizaba el abismo ideológico y la ominosa diferencia planetaria entre capitalismo y comunismo (el de Berlín), pero resulta que ahora hay tres muros que pasan por problemas domésticos y contingentes, y que pretenden ser abordados como si se hubiera roto un tubo de la plomería. ¿Los muros de Estados Unidos/México, de España/Africa y de Israel/Palestina no hablan, carajo, de unas diferencias y de unos abismos sociales y culturales que deben ser combatidos políticamente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo único hecho para las circulaciones monstruosas de capital (el capital es el único que tiene libertad de circulación por todo el mundo, por ende es el verdadero ciudadano cosmopolita de la globalización) se ha vuelto caprichoso, peligroso, amenazante, confuso, terriblemente injusto y sobretodo arbitrario. ¿Qué hacemos, entonces? ¿Le seguimos haciendo el juego a la fantasía de la felicidad global o abordamos los conflictos, identificamos nuestras causas y movilizamos nuestro pensamiento y nuestras acciones?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las preguntas, a la vuelta de los “felices años 90”, parecen retornar a los viejos tópicos de los pensadores frankfurtianos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.-¿No es una trampa ideológica por excelencia pensar que el mundo es posible gracias a soluciones de consenso, que no subrayen consistentemente nuestras propias diferencias? ¿No hay una diferencia brutal entre el formato del consenso como estrategia de los que ya se encuentran en la pomada, y la articulación política de los "diferentes", de las mayorías que quieren establecer sus propios mecanismos de convergencia y de asociación?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.-¿No es una estrategia ideológica por excelencia pensar que se puede discutir en este mundo múltiple y diverso de cualquier vaina, menos de la política y de la ideología, sobretodo si éstas son enarboladas directamente por los inmigrantes sin voz, por los sudsaharianos, por los desplazados por la guerra, por los huelepegas, por los desnutridos, por los marginales de todo tipo? ¿No les parece sintomático que el proyecto de la Constitución Europea no le reconozca derechos políticos inmediatos a los inmigrantes que se encuentran por millones en estado de ilegalidad (y de legalidad) en su territorio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.-¿No será que el mundo nunca fue único y que el conflicto es nuestro hábitat y nuestra forma de vida? ¿Si eso es así, entonces cuál es el problema que la gente asuma una ideología y una política para construir comunidad y para defenderse de sus adversarios? No hay ideología más letal que aquella que no te deja imaginar ningún otro mundo posible al de la diversidad y el multiculturalismo “suave” de la globalización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4.-¿No es una gran estrategia ideológica hacernos creer que podemos vivir sin fronteras, en un mundo sin diferencias, un mundo sin ideologías y sin causas políticas? ¿No son estas grandes ilusiones una vaselina del “entertainment”, de la industria cultural en todas sus ramificaciones y géneros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5.-¿No es a través del consenso del G-7, del Consejo de Seguridad de la ONU, del FMI, del Banco Mundial, que se habla en nombre de cada uno de nosotros? ¿Puede la modalidad del consenso superar el abismo entre las clases más desechables y los ciudadanos que se encuentran "cómodamente" insertos en un sistema con sus plenos derechos y beneficios?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6.-¿No es un chantaje ideológico inaceptable pensar que sólo queda adaptarnos a este mundo arbitrario, caprichoso e injusto mientras unos cuantos siguen haciendo su agosto? Mientras nos piden tranquilidad, desapego y distancia con la política, otros siguen apegados a reproducir capitales en cualquier área de la economía y a cualquier costo. Lo bueno de la política, cuando se asume de manera confrontativa, es que pone la luz donde antes había indiferencia, desprecio y oscuridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7.-¿No es ideología pura y dura seguir pensando que las oportunidades de progresar, de hacerse rico y de pasearse por las grandes ciudades del mundo están ahí, al abrir la puerta de la casa, con sólo ejercer la iniciativa y la imaginación? ¿No es ideología por excelencia imaginar que uno puede, desde el garaje o desde un rancho en Caucagüita, llegar a ser Bill Gates?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ideología de la globalización no necesita de líderes, de consignas ni de salmos directos que recuerden el dogma o la religión. Eso se lo dejan a los islamistas y a los comunistas. Le basta, sí, con que tú y yo, espontáneamente, nos resistamos al conflicto, que neguemos la política y nos dediquemos a disfrutar, al estilo individual, cada poro de la diversidad que ofrece el consumo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál puede ser la respuesta en estos tiempos? No me queda duda: afirmar el papel de la ideología, asumir el valor de la politización y movilizar nuestras más profundas diferencias.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-113087538242173158?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/113087538242173158/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=113087538242173158' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/113087538242173158'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/113087538242173158'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2005/11/siete-preguntas-sobre-la-ideologa-y.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-113050872470196304</id><published>2005-10-28T16:07:00.000+02:00</published><updated>2006-04-05T07:38:16.646+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;La proeza de ozzie&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ffcccc;"&gt;&lt;span style="color:#003333;"&gt;Hoy es uno de esos días raros, plenos, en los que se te olvidan las causas existenciales, las peleas, las angustias tracendentales. Hoy es un día raro, repito, de esos que uno desearía duraran toda la vida –la felicidad es una ilusión pasajerísima, lo sabemos, y el ardid predilecto de la ideología–. Sé que de un momento a otro volveré a aterrizar en mi zona de conflicto, en esta parcela apasionada donde nos desplazamos y reinventamos a punta de confrontarnos con los otros. Pero hoy, por unas horas, por unos días quizá, esta zona de conflicto llamada Venezuela se ha vuelto rumba y descontrol. Todo esto se lo debemos a la intuición “divina”, a la picardía caribeña, a la inteligencia de Oswaldo Guillén. Hoy, definitivamente, no es día para hablar de tentaciones autoritarias, ni de maquinaciones golpistas. Hoy se decreta el desmadre y la celebración. Hoy no se habla del artículo 350, ni de Patricia Poleo. Ni de morochas malqueridas y malparidas. Hoy sólo queremos hablar de esa cosa tan extraña y fulgurante de sentirnos campeones. Hoy es día para botarla del estadio, digo, de la zona de conflicto&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-113050872470196304?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/113050872470196304/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=113050872470196304' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/113050872470196304'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/113050872470196304'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2005/10/la-proeza-de-ozzie-hoy-es-uno-de-esos.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-112991534238351625</id><published>2005-10-21T19:06:00.000+02:00</published><updated>2006-04-05T07:38:58.216+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff9966;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;Sobre los neutrales y sus opciones&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Tengo una discusión con una bloguera que ya es como de la casa (o ella conmigo, no sé) sobre el país y sus alternativas para el 2006. Se nota que el calendario electoral empieza a llenar de adrenalina a la gente y los que aún no consiguen asociarse a un movimiento político se replantean una vez más, ¿qué hacer? Iria Puyosa y sus amigos tienen una página llamada &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.endialogo.blogspot.com"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;www.endialogo.blogspot.com&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;, donde sacan información pertinente y discuten sobre distintos tópicos políticos. Allí revelaron una encuesta (o dos) donde se le asignaba un valor enorme a los indecisos o mal llamados neutrales (30%)... Me permití decir allí mi opinión y reproduzco acá la discusión que hemos tenido al respecto. Creo que podemos recoger conclusiones y seguir pensando opciones. Por las limitaciones del blob, les recomiendo que lean este diálogo de abajo hacia arriba, es decir, lo que viene inmediatamente es mi última repsuesta&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;Mi última respuesta&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Tus últimas opiniones, Iria, me obligan a decir algunas cosas más. Nunca me referí a que la gente escoge “por su peor es nada”. Sólo dije que hay que mantener la distancia con la forma como en las encuestas se formulan las soluciones “ideales”. Te doy un ejemplo: antes de que yo me viniera a España, por aquellos días confusos y terriblemente complejos post-11 de abril, varios chavistas de mi generación me formulaban el siguiente razonamiento: “Yo sé que Chávez no le gusta a mucha gente, y si me preguntaras, yo te diría que hubiera preferido, mil veces, que surgiera en Venezuela un líder como el subcomandante Marcos. Pero no fue así. Este es el que tenemos, y ¿qué le vamos a hacer? Para atrás ni para coger impulso”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su debido contexto, 2002, esta opinión resumía ya una máxima de las lógicas políticas: éstas son un complicado juego de ideales y situaciones pragmáticas. Y sólo el tiempo, la convicción y la lucha sostenida pueden hacer que las cosas pragmáticas terminen pareciéndose a un ideal, y viceversa, que un ideal se transforme en algo práctico y visible para todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso es lo grandioso e incalculable de la política. Alguno de estos chavistas me dirá hoy, y con razón, que no se equivocó en aquella apuesta, y que por el contrario, ante el estancamiento que sufre hoy el proyecto zapatista, la tesis chavista ha ganado sentido y proyección continental (un ejemplo bueno es que hoy los zapatistas revisan la posibilidad de establecer alianzas políticas con sectores de la izquierda mexicana para participar en la próxima contienda electoral). ¿La lección? Que hay que trabajar y apostar por las cosas y por la gente que le tienes fe. Trabajar con tus iguales, en alguna medida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;América Latina ha cambiado y cuando uno observa lo que ha sucedido en la Cumbre Iberoamericana de Salamanca, entiende que toda esta cosa anticomunista y fantasiosa que sataniza al proyecto de Chávez debe tener una definición: ideología. Las ideologías marcan un espacio (no identificarte con nada también es una forma ideológica por excelencia, la del individualismo puro y duro) y también levantan unas barreras a veces invisibles, pero que en contingencias específicas, en momentos concretos, se revelan como una diferencia. Insalvable diferencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La bipolaridad nos ha servido, y mucho, para poder ubicar precisamente cuál es la posición que debemos adoptar y cuáles las causas por las que hay que pelear. Eso hace que hasta el sector neutral ya tenga unas cuantas conclusiones al respecto, y muchas de esas conclusiones o caen de un lado o caen del otro (y esto no significa inscribirse en el MVR o en Primero Justicia).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te doy un ejemplo: uno puede decir en materia moral que el bien y el mal son dos extremos insoportables y se prestan, ambos, al fanatismo y el fundamentalismo. De acuerdo. Pero lo que no podemos es prescindir de la idea del bien y del mal porque es la que nos sirve para ubicar nuestra propia posición. Por eso soy de los que creo que cualquier formulación política ya está mediada por algún polo. Y que en un acto supremo y heroico es que se puede llegar a trascender esa polaridad. Eso se llama en lenguaje práctico ser de izquierda o de derecha, una dicotomía que no debe ser usada como categoría esencialista (como carnet o chapa en la frente), sino para darle sentido a una posición en un contexto dado. La izquierda siempre tirará para organizar a la sociedad desde abajo, la derecha lo hará por las libertades al mercado y al consumo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo celebro cualquier movimiento, cualquier iniciativa política que nazca legítimamente como necesidad de defender unos ideales y de concretar esos ideales en la práctica social. Pero eso no significa que todos los movimientos que surjan de aquí al 2006 tienen que ser de oposición. No es un privilegio de los neutrales convertirse en el próximo movimiento de oposición. Porque si es así, entonces no serían neutrales un carajo. Son oposición esperando un candidato y un partido que los represente. Por eso Keller en su estudio toma en cuenta que no hay exactamente nada como un neutral. Lo que hay son sentimientos indirectos hacia el gobierno o hacia la oposición como entidades abstractas. ¿Qué saldrán movimientos y posiciones políticas de allí? Claro, por supuesto. Pero no todas saldrán para sacar al inquilino, como le dicen, sino para defender espacios precisos, para garantizar continuidad en algunas políticas, para demandar derechos específicos, para pelear por la igualdad o la libertad, llegado el caso, para garantizar la institucionalizad de la V República, aún tan incipiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso te digo, Iria, bienvenida tu fe y tus ganas. Pero toma en cuenta que no toda esa porción de la torta se movilizaría en la misma dirección que tú.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;Respuesta de Iria&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Vuelves a caer en la bipolaridad, Bujanda. También hay chavismo mediático. En realidad, hay más chavismo mediático que chavismo vinculado a movimientos sociales populares. Y, tengo la impresión de que Primero Justicia está haciendo algo de trabajo en barrios (aunque no muy exitosamente). Pero, lo más interesante es que las organizaciones que tienen años haciendo trabajo con movimientos sociales, no por responder a la coyuntura política sino porque creen en la organización y la participación social, no tienen actualmente vínculos con partidos políticos. Y son invisibles en los medios. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Sobre la necesidad de fortalecer estos movimientos sociales, así como sobre la necesidad de establecer vínculos entre ellos y el liderazgo político conversábamos hace algunos meses, a propósito de &lt;/span&gt;&lt;a href="http://rulemanes.blogsome.com/2005/07/06/tres-izquierdas/"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Tres izquierdas&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt; y de los &lt;/span&gt;&lt;a href="http://rulemanes.blogsome.com/2005/08/08/hagan-cola-frente-al-balcon-del-pueblo/#comments"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;resultados de las elecciones municipales&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Yo sigo dando el debate en todos los espacios que puedo. Claro que los “ogros” (no sé me había ocurrido esa imagen) tratan de excluirme y hasta me han mordido, pero sigo. Pero, no todos somos iguales. Hay gente que sólo habla bajito y en privado, por miedo a tus dos ogros. Trato de no culpar a las víctimas; más bien animarlos para que dejen de serlo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Hay que defender los espacios. Sí. Y construir más espacios.Y calcular avances. Estoy de acuerdo que en la práctica todo el mundo renuncia a los ideales y se transa por su peor es nada. Pero, la escogencia de ese peor es nada tiene siempre como punto de referencia el ideal, así que vale la pena tenerlo claro. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Vamos a promover un movimiento social. Y, si nos agarran las elecciones en el proceso, que así va ser, también tenemos que pelear en ese espacio. Con tu peor es nada, porque no se puede esperar por el ideal. Deslindarse de ciertos compañeros de viaje que no suman sino que restan, por supuesto. Cerrar filas contra quienes tienen otras pasiones y otros miedos. No. No, necesariamente. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;Mi segunda respuesta&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Sólo para puntualizar mi posición con respecto a esta encuesta. Yo creo que hay que asumir que esas 14 millones de personas que forman parte de nuestro horizonte político son singulares e irreductibles. Todas. Cada quien es uno, aunque para resolver sus problemas busque asociarse con otros (construye o forma parte de hegemonías políticas); o prefiera, llegado el caso, abstenerse o no participar de las asociaciones que ya existen. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Toda construcción política, Iria, requiere un mínimo de representación, de distancia: yo no soy la consigna, yo no soy el líder, yo no soy el proyecto, yo no soy las franelas ni los pitos, pero soy en realidad el sostén de eso, es decir, doy fe de mi compromiso político apoyando sus formas y manifestaciones.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Hay que partir del hecho de que cada quien es un mundo. No se puede comparar a Oswaldo Guillén con Iris Valera, ni a Fernando Carrillo con José Roberto Duque, ni a Román Chalbaud con Lina Ron, ni a Chaderton con Elías Jaua. Dentro del chavismo se conseguirán tantos matices como se puedan encontrar en la oposición. No es lo mismo tampoco Gerver Torres que Pompeyo Márquez, ni tampoco Marcel Granier que Elías Santana. No es lo mismo Ybéyise Pacheco que Fernando Rodríguez, ni Elías Pino Iturrieta que Gabriel Puerta. Lo mismo pasa dentro del campo de los neutrales, hay de todo y para todos los tonos. Pero eso no quiere decir, que llegado el caso, cada quien defina con su corazoncito, con sus intuiciones cuál es la trinchera en donde uno debe recostarse (allí entran a jugar principios éticos, visiones ideológicas, etc). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;El problema de fondo radica en cómo la gente en un momento dado se identifica y se concibe dentro de una corriente política determinanda, dispuesto incluso a perder, en la superficie, su propia identidad personal (de eso se trata la lógica política). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;En estos años hemos visto dos maneras fundamentales de contruir la política: algunos decidieron organizar a la sociedad desde abajo (y por eso su relación con los barrios y la pobreza en general, que son los chavistas), mientras otros decidieron unir a la gente a través de la prensa y la televisión a la manera estándar de controlar la opinión pública, como se hizo en Venezuela por décadas.Ese, para mí, es el verdadero abismo que hay en Venezuela, y el que no ayuda a que los más escépticos, los más difíciles de convencer y que no tienen la fe a flor de piel, encuentren la manera adecuada de inscribirse en alguna tendencia. Porque si a haber vamos, proyectos, escritos y diagnósticos es lo que sobra. Esa es otra de las cosas que hay que tener clara: la idealidad de las encuestas (cómo debe ser mi líder) no es nunca la propia pragmática de la vida. Es como la pregunta ¿cómo quisiera que fuera su marido, o su próxima novia?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;En estas dos maneras de construir lo político hay temores: por un lado, le tenemos miedo a la canalla, al barrio, al malandraje, a todos esos tonos no oficiales (pero que se han oficializado en estos años) que nuestra prensa nos educó para tratar como "siempre peligrosos" y delictivos. Pero también le tenemos desconfianza al sifrinaje que aparece por televisión hablando del país, de la pobreza, de la inclusión, mostrando proyectos en mano, invoncando multitudes, diálogos sociales, cifras y encuestas, pero que no tienen ninguna manera concreta de vincularse con la gente, con las mayorías (sólo en la Plaza Altamira).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Ese es el abismo. ¿Qué hacer ante esos dos temores? Bueno, en primer lugar abandonar la retórica victimista y dejar de pensar que estamos fuera del debate porque dos ogros intentan excluirnos. Creo que debemos afrontar el debate frontalmente en todos los terrenos y contra todas las tentaciones autoritarias (que, por cierto, esa competencia la va ganando por goleada la oposición). Nadie, técnicamente, nos ha robado nada. Ningún espacio. Si no hay espacio para los "neutrales" en el debate, es porque esa batalla por conquistarlo aún está por darse (es una deuda del atemorizado, en la cual me incluyo, aunque he dado mis pataletas). Hay que defender el tercer espacio sin cálculos (llegar a Miraflores rapidito, esperar esta vez al candidato salvador, al caballo ganador, ¿Teodoro?).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;¿Qué pasa con opciones como la de Teodoro? Que cuando ya se está en el formato de la oposición (por más centrada que parezca) terminas arrastrando todas sus consecuencias: que tengas que hacerte el loco con la lista golpista que preparó la oposición para la Asamblea Nacional, que tengas que aguantar las imposturas abstencionistas, que se te peguen, llegado el caso, todos esos operadores y figurones que han jugado con la antipolítica estos años... Es decir, como Teodoro no tiene capital político propio (hablo de contacto, de calle, de vinculación efectiva con la gente) tendrá que aceptar el formato que ya está construido para la oposición. ¿Esa es la alternativa?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Para mí la verdadera alternativa hoy pasa por afirmar la crítica, sin cortapisas ni cálculos electoreros. La democracia es conflicto, y desgasta, pero en algún momento te devuelve los sacrificios con pasión y emoción. Habría que contagiarse con unos cuantos que trabajan en barrios y comunidades y con la pasión que por años han tenido para cambiar al país (no para sacar a Chávez, al inquilino de Miraflores, como he leído a alguien por acá) Eso no es cambio, eso no es transformación... Quizá por eso entiendas, Iria, que hasta en "los neutrales" hay diferencias insalvables, como en cada uno de los polos... ¿Eso se le podrá llamar conciencia de clase? ¿O algo así?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;La primera respuesta de Iria&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Me impresiona como mucha gente sigue atrapada en el discurso de la bipolaridad, a pesar de que tanto los datos de las encuestas como las opiniones de la gente con la cual uno habla dicen que el espectro político es mucho más complejo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;La bipolaridad es un artificio de la propaganda chavista, el negocio de las encuestas y la incompetencia de quienes han confiscado los espacios de oposición. Los neutrales, ni-ni o el centro, se definen a sí mismos como opuestos a la bipolaridad, como partidarios del debate. Y quienes viven de la política pretenden hacerlos invisibles, forzarlos a escoger entre opciones que no representan sus intereses políticos. Llegado el momento, sin opciones que representen sus intereses políticos, la gente se inclina por la abstención, Bujanda. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Un político que ande buscando “capital electoral” no debería definirse como equidistante entre el chavismo y la oposición. Tarea difícil además porque sabemos en donde está el chavismo y no sabemos exactamente en dónde está la oposición (yo veo tres tendencias en la oposición, y al parecer hay gente que no se identifica con ninguna de ellas). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Lo que debería hacer un político que quiera ese capital es preguntarle a los independientes, a los sin representación: ¿cuáles son sus intereses políticos?, ¿qué esperan ellos del Estado?, ¿cómo creen que debería enfrentarse el problema de la pobreza?, ¿quieren ley y orden? ¿quieren libre empresa? ¿quieren economía solidaria? Investiguemos si quienes no tienen representación de verdad están en el centro, o más bien a la derecha, o a la izquierda de las opciones actuales.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Por mi parte, no pierdo oportunidad de hacerles saber lo que yo espero. Quien quiera asumir “mi representación política” tiene que montarse en un programa para superar la pobreza. El otro punto es que no soy soldado, las políticas se discuten, no se imponen. Ese es el punto de arranque. De allí en adelante discutimos. De qué color quieren la franelita y como rima el slogan es asunto de otros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;Mi primer comentario&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Me permito entrar en este diálogo porque me interesan las cifras que ha suministrado, tan generosamente, Iria. Podríamos hacer numerosos ejercicios sobre el capital electoral que existe en el llamado sector neutral, es decir, los que no se identifican de manera directa (y esto es muy importante resaltarlo, de manera directa) con la gestión del gobierno ni con las ofertas de la oposición, es decir, no encuentran aún algo que valga la pena comprar a mediano y largo plazo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Lo que me parece verdaderamente importante en este estudio es que en su presentación no hay mistificaciones de ese capital flotante de indecisos. O son simpatizantes del gobierno a distancia, o lo son de la oposición. Cuestión que me ayuda a confirmar una visión que mantengo en estos tiempos: llegado el momento y el tono electoral, la gente identifica a su adversario y se inclina por alguna de las balanzas. Es decir, nunca hay un asceta de la política.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Esto condenaría, a mí modo de ver, la idea apriorística de crear un centro político basado en ese capital flotante. Cualquier centro político que quiera abrirse un espacio efectivo (y propio) en el debate social, no puede autodefinirse como una opción neutral o un lugar intermedio o equidistante (al estilo arisótélico ramplón). Ese es el atolladeropara los que no consiguen aún una convicción profunda. Neutral, en este caso, no puede ser sinónimo de intermedio, ni de "en el medio". Si queremos movilizar a ese sector (y a otros más asociados a los polos) hay que crear una política propia, un discurso propio, incluso con más radicalidad y énfasis que los que se encuentran flotando en la superficie de la prensa. ¿Eso es posible sin estar mediados por los polos? Tengo mis dudas, y por eso creo que toda opción de centro que quiera aportar algo al debate democrático, tiene que nacer de la más absoluta marginalidad, que es la mejor garantía de supervivencia y autonomía. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;El hecho de asociar cualquier política a una cifra estadística corre el riesgo de encunetarse en medio del debate a gran formato que mantienen los polos extremos. Hoy, más que nunca, cualquier opción que desafíe fanatismos y antipolíticas, debe nacer con determinación y sin cálculos. La mejor lección la sigue dando Chávez, quien un día salió de la cárcel y desde la más absoluta marginalidad inició sus recorridos por las calles, pulsó voluntades, creció en la interacción social. No me lo puedo imaginar, por aquel entonces, saliendo de prisión y buscando el último reporte de Keller y asociados....&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-112991534238351625?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/112991534238351625/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=112991534238351625' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/112991534238351625'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/112991534238351625'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2005/10/sobre-los-neutrales-y-sus-opciones.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-112923226914438160</id><published>2005-10-13T21:10:00.000+02:00</published><updated>2006-04-05T07:39:26.426+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#333300;"&gt;&lt;strong&gt;Candidatos al premio Lebón &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#333300;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff9966;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#003300;"&gt;Una de las ventajas de analizar con atención los discursos políticos que se alinean en cada uno de los bandos del proceso político venezolano es que podemos detectar en ellos, si lo desmenuzamos bien, un punto oculto, un punto ciego, como dirían los psicoanalistas, en el que se sostiene todo el desarrollo argumental de una posición determinada, pero que no aparece claramente como intención primordial en la superficie del discurso.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#003300;"&gt;Si me permiten, analizaré el último artículo de Andrés Oppenheimer, que apareció el pasado martes en el diario argentino La Nación. La tesis fundamental del periodista es que debería crearse un galardón internacional que premie a los más incompetentes del planeta en materia de gestión económica. Algo así, sostiene Oppenheimer, como el reverso del Nóbel. Mientras reconocemos todos los años la labor de los genios de la humanidad, podríamos también premiar la gestión de estos incompetentes que, teniéndolo todo para triunfar, desperdician increíblemente sus oportunidades. El galardón, propone el periodista, debería llamarse Lebón, una inversión exacta del premio Nobel. La proposición, la verdad, no deja de tener gracia y habla bien de la fina ironía del autor.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#003300;"&gt;La disertación de Oppenheimer, por supuesto, es apropósito de la gestión económica del gobierno de Chávez, candidato número uno a los premios Lebón, según él, por haber logrado la increíble proeza de aumentar la pobreza en un país que está recibiendo unos ingresos petroleros sólo comparables con los de la bonanza saudita de los años 70.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#003300;"&gt;Oppenheimer no sólo cita los números del Instituto Nacional de Estadística (que ya había revelado hace siete meses en su misma columna, según afirma), y que indicarían que en la Venezuela de Chávez la pobreza ha aumentado 10%. También cita el “Reporte de desarrollo humano 2005” del PNUD, que indicaría el descenso considerable de un ranking que sopesa los índices de ingreso per capita, la esperanza de vida y el alfabetismo. Del puesto 68, Venezuela cayó al 75 en el 2005.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#003300;"&gt;Sin duda, esos dos indicadores dan para muchos análisis, con todos los matices que se quieran buscar para el caso (el propio Oppenheimer sostiene que algunos analistas consultados indican que el descenso se debió en realidad a la caída del ingreso por la huelga petrolera opositora de 2003). Incluso, y como se debe en estos casos, uno puede guindarse a discutir si la mala gerencia, si la corrupción, si el despilfarro, si cualquier cosa están afectando en realidad la eficacia del gobierno de Chávez. Pero eso se lo dejo, en este momento, a los que les apasiona el tema de la macroeconomía, y buscan en ella las claves de toda la realidad. Incluso, me permito no citar otras dos cifras que ofrece Oppenheimer, porque me parecen inconsistentes, no achacables directa y específicamente a la gestión de Chávez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Fetichismo y automatismo&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Toda esta argumentación para la postulación al Lebón se debe, en una segunda intención de Oppenheimer, a la necesidad de escudriñar en el enigma más complejo que tiene a muchos listos también, hay que decirlo, para ser candidatos firmes al Lebón, incluso primero que Chávez: son esos que se parten la cabeza y no consiguen aún la clave para comprender lo que resulta inexplicable: que el país vaya para peor económicamente (por sus cifras) y que el liderazgo del presidente aún se mantenga, e incluso crezca.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#003300;"&gt;Aquí quería llegar. Toda esta forma tan automática de relacionar las cifras macroeconómicas/sociales con la dinámica política parte de uno de los dogmas que aún quedan más firmemente en pie de la visión neoliberal. Al marxismo se le acusó por mucho tiempo, y con razón, de ser esencialista, de asociar expansión de la pobreza con posibilidad de revolución, y de insistir en que toda crisis económica es el lugar automático para el cambio social. Al marxismo se le acusó de querer asociar crisis con emancipación del proletariado, y resulta que muchos de esos viejos comunistas aún están esperando en sus casas que la revolución llegue algún día, tal como debía ocurrir bajo la lógica mecánica de la teoría más convencional.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#003300;"&gt;Lo que no nos dimos cuenta, hablo de todos aquellos que como yo fuimos hijos de la Caída del Muro y del fin del comunismo a la soviética, es que la visión que se impuso globalmente resultó tan esencialista y tan mecánica como aquel marxismo de receta. Sin rivales de ningún tipo, el neoliberalismo soltó en los años 90 un poco de lugares comunes que aún sirven para calcular y para “razonar”, pero que se estrellan cada día más con complejidades que saltan de las cuentas y de las calculadoras. Aún existen muchas democracias en el mundo que a pesar de tener múltiples signos negativos, andan solas, como por inercia, debido a esta relación fetichista con las cifras macroeconómicas/sociales: si todo va bien, se le votará al candidato gobernante, si las cifras hablan mal, se le votará al candidato opositor. En eso se ha resumido, para muchos, la dinámica democrática, con aquella simpleza que no merece ningún otro apelativo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#003300;"&gt;¿Cuál es entonces el nudo fuerte, cuál es esa roca a la que se enfrentan los automatistas neoliberales, y que no pueden disolver en sus análisis sobre Chávez? Se enfrentan a la lógica autónoma de lo político, a los juegos retóricos y de sentido que animan a determinadas articulaciones sociales y que propician la aparición de ciertos liderazgos. Se enfrentan a esa cosa casi imposible de “matematizar” que es la política, un monstruo que depende no sólo de cuestiones concretas (materiales) sino sobretodo de imaginarios, de intervenciones, de mensajes, de debates, de hombres y mujeres, de oportunidades. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#003300;"&gt;¿Qué le sucede a un neoliberal cuando se encuentra con lógicas políticas como la del chavismo? Empieza a delirar con la cosa de que le están regalando dinero a los pobres por toneladas, y que con eso mantienen, a punta de limosna, la adhesión de las mayorías. ¿Hay un argumento más liviano e incoherente que ese? ¿No es lo mismo decir que la clase media no soporta a Chávez porque éste ha cortado los subsidios, los créditos blandos, las comisiones y todo lo que pueda generarse entre el Estado y la sociedad productiva? ¿No es Venezuela toda, una máquina de demandas –tanto empresariales como sociales— que necesita inevitablemente del Estado para sobrevivir?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#003300;"&gt;A lo que se enfrenta un neoliberal en tiempos de Chávez es al gigantesco muro, a la barricada infranqueable de la propia pobreza. Es ese sector excluido (en mi caso, pienso en los tantos inmigrantes en España que viven, se pasean por las calles y que, a pesar de que son visibles, se encuentran radicalmente excluidos de los procesos de decisión y participación pública) el que no es capaz de pensarse como una gigantesca fuerza subjetiva, políticamente movilizada, dispuesta a creer y a confiar. Un neoliberal no puede entender esto. Siempre pensará que la creencia, la fe y la confianza (fuerzas que alimentan la política) pasan por una transacción material, como buenos utilitaristas. Quizá por ello insistieron tanto en programas sociales impersonales en los años de CAP II y Caldera, en los que se repartía el dinero como verdadera limosna: “Todo pedacito de mierda del barrio con cédula de identidad, por favor que vaya a la agencia del banco privado tal, a recibir las cuatro lochas de la beca escolar”. Mientras menos trato se tenga con esta pobreza, mejor: hay que decirlo, un buen neoliberal coquetea con la idea de que esos pobres no vale la pena pensarlos, porque son los eternos fracasados de la sociedad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#003300;"&gt;Esa argumentación de Oppenheimer, simple, mecánica y esencialista, que muchos analistas y operadores mediáticos comparten en Venezuela, resume la tremenda limitación que tiene el neoliberalismo ante el inabarcable universo de la política. El desprecio hacia los sectores populares llega tan lejos (sólo están ahí para recibir dádivas, no para ser sujetos iguales ante la sociedad), que Oppenheimer se permite asegurar lo siguiente: “Mientras Chávez esté nadando en petrodólares, no sólo podrá seguir regalando dinero en el exterior y comprando armas en todo el mundo, sino que hasta puede ser que el aumento de la pobreza dentro de Venezuela juegue en su favor”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#003300;"&gt;Gracias a esta mentalidad, existe una oposición tan sifrina, tan prejuiciosa y tan materialista (en el fondo el tema del dinero es el mismo que el del goce para el psicoanálisis: alguien se está gozando los petrodólares y no soy yo, y eso es lo que me histeriza), que no es capaz de ver la inmensidad de la política cuando se convierte en campo de apertura e inclusión. Cosa que Chávez, hay que admitirlo, intuye con gran profundidad. De manera que Oppenheimer tiene razón: hay que crear el premio Lebón, pero seguramente conseguiríamos muchos candidatos que habría que dárselos sin que lo pidieran, antes de dárselo al propio Chávez. Quizá ahí se encuentra la mejor dádiva que le podemos dar en estos tiempos a los neoliberales: un Lebón ante su galáctica inacapcidad para entender la política.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-112923226914438160?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/112923226914438160/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=112923226914438160' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/112923226914438160'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/112923226914438160'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2005/10/candidatos-al-premio-lebn-una-de-las.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-112861962919531506</id><published>2005-10-06T19:16:00.000+02:00</published><updated>2006-04-22T18:24:58.263+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;El caso Gabriel Puerta: es la hora de fragmentarse&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Si para algo sirve la entrevista de Hugo Prieto a Gabriel Puerta (en la edición de Tal Cual del jueves) es para evidenciar la profunda metástasis del discurso opositor. Gabriel Puerta, después que fuera excluido de la lista de candidatos de la alianza antichavista a la Asamblea (una lista que cuenta, generosamente, con nuestros principales actores golpistas del 11 de abril), ahora sale a decir que lo suyo todo este tiempo ha sido defender el interés nacional, apurar la renacionalización petrolera, desbancar a la banca extranjera y manifestar una clara voluntad contra el yugo imperialista. Es decir, ser más chavista que Chávez. Al punto de que el propio periodista no le quedó otra que preguntarle si no lo sacaron de la lista golpista por su discurso de extrema izquierda. La metástasis, en toda su extensión, se encuentra precisamente allí: en cómo las palabras andan por si solas en el discurso mediático, ruedan libres y por inercia, sin anclarse en ninguna referencia social, en ningún lugar concreto. Se sueltan, y nada más. Para los que secuestraron a la oposición desde abril del 2002, y le dieron una narrativa y un formato específico a la forma de oponerse a Chávez, Gabriel Puerta, como ha dicho José Roberto Duque en su página (www.casadelperro.blogspot.com), sólo ha hecho el papel de tonto útil. No puede dejar de olvidarse: Puerta y su gente de Bandera Roja fueron los encargados de calentar la calle entre 2002 y 2004, y en algunas ocasiones pusieron hasta los muertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fiesta del reparto se acaba para la ultraizquierda dentro de la alianza opositora, y se nota demasiado el estancamiento y la profunda crisis de esta oposición que se fraguó &lt;em&gt;por consenso &lt;/em&gt;(y soportada ahora en tombos de la Metropolitana). Hay que sostener que la fórmula de “los cinco” no es más que el gesto de la derecha por llegar al Parlamento. Esa sí hay que comprársela al señor Puerta, en esta nueva fase de víctima mediática: la oposición se ha sincerado definitivamente, se ha quitado la máscara amorfa esa que tenía y se derechizó con miras a las elecciones de diciembre. El argumento político de esta derecha no es nada nuevo y se soporta en dos ideas obsesivas: el fantasma del comunismo y la defensa de los grandes empresarios (ayer fueron los medios de comunicación, hoy son la Polar y cualquier latifundista que aparezca por allí). Van bien, dice Puerta, con eso obtendrán los 31 “piches” diputados que calcula Enrique Mendoza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lo particular, me gusta la decantación que está ocurriendo, si puede llamarse de alguna manera. Es la corroboración de que son tiempos no de unir lo que no pegaba ni con cola, sino más bien de romper o de descoyuntar radicalmente la fórmula y el chantaje de que la resistencia a Chávez tiene que hacerse bajo una única marca (al mejor estilo de los obreros polacos del movimiento Solidaridad). Creo que vienen horas maravillosas, horas en que por fin algunos actores de verdad, de esos que trabajan directamente con los sectores sociales (llámense de clase media o de clase baja, llámense chavistas o antichavistas) adquirirán su autonomía y peso específico, con el cual negociar nuevas formas de hegemonía y construcción política en los años por venir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;El clarísimo error histórico de Gabriel Puerta fue haber pensado que dándole a la oposición su sentido de calle, podía colorear con su ideología izquierdista un movimiento que nació bajo el formato del fantasma comunista que nos persigue desde Miraflores. El error de Puerta (que pueden cometer ahora otros, y no necesariamente tan radicales como él) fue haber aceptado, sin hacerse ninguna autocrítica, el marco político de esa oposición. En ese corsé, en esa estructura, nadie se interesó en saber si las tesis políticas de Puerta y su Bandera Roja tenían algún tipo de validez. En el formato pragmático, &lt;em&gt;express&lt;/em&gt; y oportunista en el que está imbuida la oposición (“nosotros salimos de Chávez y después arreglamos esta vaina”) a quién carajo le interesaba “la defensa de los intereses nacionales”, como pregona Puerta. Lo que interesaba de Bandera Roja era quiénes iban a formar la brigada de choque para la próxima marcha contra Chávez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pregunto y les pregunto: ¿No va siendo hora de romper con la hipocresía y el chantaje, y asumir que se está consolidando una derecha opositora, y que bien valdría la pena que a la par se construyera una ultraizquierda, con Gabriel Puerta y Douglas Bravo como referentes dominantes? Hoy tendría un gran papel esa ultraizquierda, al detectar las contradicciones conceptuales y prácticas de un gobierno con proyección socialista. ¿No es hora, también, de que nazca una socialdemocracia blanda, apegada a prácticas legalistas y a formas constitucionales (la tesis de Teodoro), para reimpulsar en otros términos la idea de una oposición con vocación social y liberal? Desde luego, la fragmentación no está hecha para ganar elecciones presidenciales, pero sí para desmontar la estructura de una oposición que fracasó rotundamente (y que demostró ser profundamente antipolítica en estos años golpistas). La fragmentación puede ayudarnos a afianzar las condiciones para un diálogo y un debate político menos maniqueo, menos chantajista y menos oportunista. ¿No es hora entonces de invertir radicalmente la ecuación política que ha dominado desde el 2002, a ver que sale de allí?: en vez de unirnos todos contra Chávez, diferenciémonos todos de la oposición golpista. Suena bien.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-112861962919531506?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/112861962919531506/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=112861962919531506' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/112861962919531506'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/112861962919531506'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2005/10/el-caso-gabriel-puerta-es-la-hora-de.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-112809808870300330</id><published>2005-09-30T18:28:00.000+02:00</published><updated>2006-04-22T18:23:39.280+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#006600;"&gt;&lt;strong&gt;El caso Martínez, y la ambigua responsabilidad&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;El caso de Walter Martínez (me refiero a su salida de Venezolana de Televisión) nos permite volver a evaluar el papel que juegan los medios de comunicación -privados y del estado- en el marco de la polarización y la conflictividad política en Venezuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su caso guarda cierto paralelismo con el de otros periodistas que han salido de sus lugares de trabajo en los últimos tres años, y que, grosso modo, pueden inscribirse dentro del mismo “expediente”: el desacuerdo fundamental entre el medio (la empresa) y lo que transmite el comunicador en un momento dado. Fíjense que no estoy hablando de la pugna entre el arte de informar de un periodista (lo que define su carácter profesional) y lo que persigue el medio como maquinaria de intereses específicos. Me refiero, más bien, al simple hecho &lt;em&gt;del decir &lt;/em&gt;del periodista .... y es en este sentido que insisto en la tesis, que he sostenido ante algunos colegas, de que por más leyes y códigos de ética que promulguemos, lo que siempre resulta problemático es establecer una distinción taxativa entre información y opinión. Eso sería tan desproporcionado como querer establecer una distinción limpia entre verdad y ficción.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;En todo caso, un grupo creciente de periodistas ha salido de los medios en estos últimos años, bien sea porque en determinados momentos cometen algún exceso, alguna imprudencia, o porque se sobreidentifican con alguna causa política. Estos casos denotan, más precisamente, una profunda crisis en la manera como se quiere regular lo que se dice en los centros del poder (medios privados y medios del estado). Con la aprobación de algunas sentencias, leyes y reformas (del Código Penal) el estado venezolano ha querido regular el ejercicio “indebido” del periodismo, que se troca a veces en denuncia falsa, a veces en especulación, a veces en juego de opinión interesada. El concepto clave que se está usando como vara para discernir el bien del mal es el de “responsabilidad".&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Walter Martínez se unió a la lista en la que ya se encuentran periodistas opositores como Roland Carreño, Mingo, Marta Colomina y Napoleón Bravo, entre otros. Cierto, sólo algunos han protestado sus salidas de manera radical, como Martínez o Carreño, mientras que otros se han ido al congelador esperando que la empresa los llame a cumplir su función de siempre, por lo cual no son exactamente figuras que hayan tenido desacuerdos por sus decires, o por haber sido víctimas de repentinas censuras. Cierto, algunos rompen platos y arman líos que vale la pena debatir (porque atañen en definitiva a la libertad), y otros asumen con cinismo su estancia en el limbo (el reposo de algunos tarifados, hay que decirlo). &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Pero el caso Martínez posee algo diferente a lo que suele ocurrir del lado de los medios privados. En estos últimos, los periodistas salen por lo regular de sus trabajos en medio de un tejido de voces y rumoreos que se traduce en chismes de pasillo y columnas de opinión. El caso Walter es exactamente el fenómeno contrario, es decir, su polémica salida puso en el centro de la opinión pública lo que, precisamente, reprime la práctica mediática privada: lo que no debe salir a la calle, lo que siempre debe pasar por problema casero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La intervención directa del presidente de la República en el asunto le dio a la salida de Martínez un sesgo imposible de soslayar. Su llamada sorpresiva al programa &lt;em&gt;La hojilla&lt;/em&gt; para reclamar el cumplimiento de una línea editorial comprometida con el ejercicio de la &lt;em&gt;responsabilidad&lt;/em&gt;, y que en ese momento estaba siendo infringida, según él, por los moderadores del programa, hace profundamente problemático el estatus mismo de la responsabilidad que se quiere pregonar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabemos que los medios privados tienen su manera de ejercer las líneas editoriales, y están llenos de órdenes y contraórdenes implícitas, de códigos y sanciones nunca suficientemente discutidos, y que regulan en la práctica el ejercicio de la profesión. ¿Pero qué es lo que nos perturba del caso Martínez y de la intervención presidencial en &lt;em&gt;La Hojilla&lt;/em&gt;? Lo que hace terriblemente chocante la situación es que sea precisamente una orden obscena, es decir, una orden de esas que los medios se reservan para su más estricta intimidad, la que se termine haciendo pública y decrete una manera específica de conducir el canal del Estado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;Ojo, no estoy hablando de moralismos, estoy hablando sencillamente de que ese momento resume la obscenidad que, estructuralmente, necesita un medio de comunicación para funcionar. Como este gesto obsceno se hizo público, ahora es ineludible discutir la validez y pertinencia de ciertas reglas y seudo-reglas que buscan regular el periodismo. Quizá por esta vía encontremos una de las claves para comprender la profunda crisis en la que se encuentra nuestro oficio. La verdadera paradoja de lo que pasó en &lt;em&gt;La Hojilla &lt;/em&gt;es que pone en evidencia que toda imposición de la responsabilidad pasa, en la chiquita, por &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;un gesto excesivo de autoridad, en este caso del propio presidente de la república.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He dicho en otras ocasiones que estoy en contra de toda forma legal de regulación de la comunicación y del periodismo, y celebro que en Venezuela haya cada día más medios populares, más vías de expresión social y más formas de ejercer (con todo y los excesos) el derecho a decir, a comunicar, a informar, a opinar, a narrar, a ficcionalizar, a mentir, a lo que usted quiera. Creo que la única manera de regular lo que se dice en sociedad no pasa por decretos ni por legislaciones, sino por el debate político, la confrontación y la discusión pública. Es sólo en ese terreno donde podríamos conseguir alguna idea de responsabilidad: donde cada quien asuma el compromiso con lo que dice y lo que hace (ante los otros). &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Nos preocupa entonces una contradicción en el proyecto político del chavismo: por un lado el gesto de liberar la opinión, de darle protagonismo a la expresión popular a través del apoyo y el fortalecimiento de medios alternativos, y por otro se intentan fijar rígidas normativas y disposiciones para controlar el mensaje comunicacional, que como se ha visto, repito, es imposible de regular sin la respectiva llamada telefónica en directo del propio presidente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;¿Qué es, en definitiva, lo que produce el efecto de la intervención de Chávez? Lo primero que hay que destacar es que deja al desnudo la impotencia de toda autoridad para dominar y administrar, unilateralmente, el discurso de la responsabilidad, a riesgo de parecer "irresponsable" por sus propios actos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Walter Martínez salió a denunciar unas cosas (no tengo ninguna razón para hacerme eco de ellas), y la única manera que se encontró de frenar, de reestablecer el orden de la comunicación estatal fue con una llamada telefónica, con la intervención directa del "comandante" (así lo despidió el moderador de &lt;em&gt;La Hojilla&lt;/em&gt;). La voz de Chávez viene a corregir las cosas que ocurren en el canal del Estado, el cual, dicho sea de paso, por sí solo parece estar incapacitado para autorregular su propio funcionamiento. Esto quiere decir que la llamada de Chávez tiene implicaciones regulativas específicas que se quieren ejercer en nombre de la responsabilidad, pero que terminan ejerciendo un efecto totalmente opuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En segundo lugar, existe una profunda ambigüedad en las palabras de Chávez, al querer ejercer en el asunto una especie de “responsabilidad de la responsabilidad”. Como es imposible escribir con letras precisas un manual del perfecto responsable, que nos regule la lengua a todos, se termina justificando que la llamada al programa se hace como un acto de responsabilidad ante determinados actos irresponsables que se están cometiendo. Valga el trabalenguas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Practicar esta especie de “responsabilidad de la responsabilidad”, y esto ocurre de la misma manera en los medios privados (lo que pasa es que se ejerce puertas adentro, ya lo dije) termina produciendo exactamente el mismo y terrible resultado: provocan en los periodistas y comunicadores una indecisión al decir, y en definitiva un recorte de la libertad que siempre es peligroso: ¿qué queda de la propia autocrítica cuando ésta también necesita ser regulada por una autoridad externa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que termina cancelando el ejercicio autocrítico de los moderadores de &lt;em&gt;La hojilla&lt;/em&gt; es una orden. Solamente eso. Una orden. Una orden que, como se hizo pública, termina por dar razones que nunca son suficientes a la vista de toda la sociedad: “a lo mejor ustedes no saben lo que yo sé”, argumentó Chávez al respecto. Y con ello dejó un boquete abierto para cualquier cantidad de interpretaciones (por cierto, me imagino que muy pocas de éstas para la defensa de un comunicador que ha estado con el proceso en los años más difíciles)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De manera que unos saben, y otros no. Son precisamente esos desequilibrios, esas asimetrías las que hacen a la comunicación social necesaria e indispensable. Lo que es obvio no genera ni curiosidad, ni discusión. Lo que produce un verdadero debate son precisamente esas cosas que nunca están bien dichas, o en las que se sospecha que alguien sabe lo que uno no. Por eso buscamos información, por eso algunos sienten como necesario abrir algunas barreras, denunciar algunos obstáculos para que se abra el abanico. Por eso tantas cartas, tantas conjeturas, tantas declaraciones sobre el tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Mucho protagonismo” y “falta de humildad”. Esos fueron los argumentos del presidente contra Martínez. Me pregunto: ¿esos no son los “vicios” que tiene arraigados el periodista en el núcleo de sus propios genes, y por lo que lo conocemos desde mucho antes de estar con el proceso? A estas alturas, por supuesto, cada quien le habrá dado el contenido que quiera a esas palabras que, en su momento, sonaron vagas y hay que decirlo: “poco responsables”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;El discurso de la responsabilidad, en definitiva, se usó específicamente para frenar el deslizamiento de una opinión. Se usó de alicate. Por lo cual, toda iniciativa para regular la comunicación social fracasa, porque llegado el caso siempre necesita apoyarse en actos directos o intervenciones particulares de la autoridad. La responsabilidad es una palabra política, como muchas, y debemos asumirla hasta sus últimas consecuencias: lo que me hace enteramente responsable no es que me den una orden para autorregularme, sino que yo pueda sostener ante los demás, ante los otros, mis propios actos (mi propia honestidad). ¿Habría podido Walter Martínez definir, después de las denuncias que hizo, los términos concretos de la corrupción a la que se refería? ¿No era posible que los propios moderadores de &lt;em&gt;La hojilla&lt;/em&gt; rectificaran por sí mismos si todo esto, efectivamente, se trataba de un show guiado por un personaje con afán protagónico? Por la intervención de la autoridad, ya nunca lo sabremos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-112809808870300330?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/112809808870300330/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=112809808870300330' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/112809808870300330'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/112809808870300330'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2005/09/el-caso-martnez-y-la-ambigua.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-112739664096463446</id><published>2005-09-22T15:37:00.000+02:00</published><updated>2006-04-05T07:40:35.386+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;¡Viva el fanatismo!&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#003333;"&gt;Debo confesarlo: siento una curiosidad (quizá se llama placer, o mejor, una envidia) casi morbosa por esos personajes de la vida pública venezolana que han mostrado a lo largo de estos años de maniqueísmo y chantaje “religioso”, una postura casi inclasificable, es decir, que cuando uno se los quiere conseguir en una esquina, bien parados sobre algún lugar común ideológico, aparecen un poco más allá o un poco más acá. Y con eso terminan desconcertando no sólo a sus seguidores más fieles, sino sobretodo a sus propios adversarios. Sin ellos, en serio, el juego democrático se reduciría simplemente a lanzar piedras de un lado para el otro del muro. Para nuestra suerte, existen estos personajes que de tanto apasionamiento, de tanta convicción, suelen cruzar momentáneamente las fronteras de lo establecido y logran redefinir en alguna medida el campo político.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aclaro: no hablo de esos expertos anfibios que se han movido como cisnes por las antípodas, dependiendo de la oportunidad política y del salto de rana que puedan dar. No. Esos no me interesan para nada. Los personajes que yo quiero resaltar, afirmo enfáticamente, no tienen ese “deshonroso privilegio” de andarse por el debate político en actitud de “estar más allá del bien y del mal”, que es en la práctica la forma más cínica de andar por la vida (hay muchos intelectuales, analistas, periodistas de opinión y sofistas en general, que juegan a la táctica nietzscheana de mostrarse más allá de las pasiones mortales, y deniegan en la práctica las muchas pasiones y prejuicios que los animan). No, definitivamente, no quiero hablar de este animal cínico que abunda, sobre todo, en la gran prensa venezolana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#003333;"&gt;A los que yo me refiero con cierta envidia, repito, son a aquellos personajes que no han dejado de hacer en estos años su personal apuesta política. Es decir, que están enamorados profundamente de sus causas (sean las que sean), y que no calculan sus acciones en términos de rendimiento ni de ganancias. Militan enfebrecidamente en alguna causa, defienden banderas, pelean en algunas trincheras, y liquidan, en más de un sentido, a muchos de sus adversarios a punta de mostrarse más convencidos que nadie de lo que hacen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son en la práctica hombres y mujeres marcados por cierto fanatismo (por el compromiso que adquieren con lo otros, con sus principios y con sus acciones). El fanatismo en política tiene muy mala prensa, pero quiero proponerles una comparación con ese otro fanatismo que está plenamente autorizado socialmente: el amoroso, el que nos lleva a dejar trabajos, casas, a arrasar el pasado incluso, y hasta las relaciones amistosas por la aparición intempestiva de una mujer (o de un hombre). Estos seres, en alguna medida, han repetido en la política lo que cualquier mortal haría por el amor. Son seres que están marcados por una especie de pulsión incondicional, que los hace rebasarse en cada protocolo del debate, replanteando posiciones y alterando percepciones. Son personajes que por su propio apasionamiento rompen los consensos y abren nuevas perspectivas políticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#003333;"&gt;Todo esto que les escribo, se lo debo a una noticia que apareció hoy en prensa, en la que la inigualable Lina Ron denuncia al alcalde de Vargas por intento de asesinato y lamenta que Venezolana de Televisión no la haya entrevistado, y que por el contrario lo haya hecho el canal enemigo de la revolución, Globovisión. Por un instante, y una vez más, las posiciones, los lugares, los hitos establecidos en la confrontación política son modificados por una actitud incondicional de alguna de sus partes, que rompe esquemas y obliga a cierta meditación (en este caso sobre el periodismo estatal, sobre el ejercicio del poder, sobre los órganos de seguridad). Así como tenemos a la comandante Lina Ron a la cabeza de esta lista de seres inclasificables, quisiera mencionar a otros que han mostrado está capacidad de rebasarse a cada instante, y que por sus pasiones generan, parece mentira, un gran dividendo democrático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los menciono tal y como me vienen a la cabeza:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1.-&lt;/strong&gt;¿Qué sería de la oposición venezolana, tan anémica de argumentos, tan sifrina, prejuiciosa y arribista si en estos años no hubiera estado Teodoro Petkoff para arruinar algunas fiestas del ‘consenso mediático’? De hecho, la pregunta urgente que hay que hacerse es si esa misma oposición estaría dispuesta a casarse con todo el temperamento de Teodoro para las elecciones de 2006.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.-¿Qué habría sido de las últimas y abúlicas elecciones municipales, si no hubiera aparecido ese turbulento movimiento electoral llamado Tupamaros? Es decir, esa movida que nace en el 23 de Enero y Catia, y que trasciende los diques del chavismo burocrático, al asumir la tarea inmediata de hacer la revolución allí, entre sus vecinos más cercanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.-¿Se habría podido dar en estos años algún tipo de debate entre periodistas sin la figura de José Roberto Duque, dispuesta a asumir incondicionalmente, y desde cierta posición de “marginalidad”, sus convicciones? Es decir, ¿quién estaba dispuesto a poner en juego su propia profesión, su propia trayectoria, su propio puesto de trabajo con tal de atender a la necesidad de dar un debate y realizar una crítica profunda al ejercicio de una profesión en crisis? ¿No es Duque, y algunas de sus opiniones, un artefacto inclasificable para las propias y homogéneas pretensiones del chavismo más institucional?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4.-A la sazón de la confusión de los días post-11-A, ¿qué habría pasado si no hubiese aparecido la voz siempre impertinente de Jorge Olavarría para hablar del decreto de Carmona, redactado por nuestras élites constitucionalistas? Olavarría, muy tempranamente, nos permitió comprender la dimensión y estructura de todo el simulacro golpista del 11 de abril. La verdad es que siempre hará falta su crítica corrosiva, su intempestividad y su lucidez para marchar a contracorriente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5.-¿Qué habría pasado si Roland Carreño no hubiese registrado en una crónica social las transacciones de una oposición que se siente irresistiblemente atraída por el magma petrolero? Y más aún, la salida de Roland de El Nacional sirvió para que éste denunciara con apasionamiento la novedosa simbiosis del poder que ha ocurrido después del 15 de agosto. Es un hecho innegable: aquellos poderosos que azuzaron la polarización y calcularon la caída de Chávez, fueron los primeritos en desdoblarse, y con ello traicionaron las pasiones de la multitud que se había quedado en la calle. Fue precisamente el malestar excesivo de Roland (que es una forma de pasión), lo que lo llevó a traspasar las fronteras invisibles que hay en todos nuestros diarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6.- Qué sería de los intelectuales atrapados en sus ideas maniqueas (es decir, en reducir cómodamente nuestro problema a la lucha de la civilización contra la barbarie), sin la figura de algunos personajes de la prensa como Arnaldo Esté o Ignacio Ávalos, siempre dispuestos a colocarse en el punto ciego de la polarización política, siempre preocupados por disolver los lugares comunes y por señalar lo que cada bando es incapaz de ver y asumir en el debate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7.-¿Qué habría sido de la figura de Bolívar sin el “violento” antagonismo entre el sector oficial y nuestra elite civilista, encarnada en Manuel Caballero y Elías Pino Iturrieta? Al menos, ya contamos con dos Bolívar de carne y hueso para ponerlos sobre la mesa, y no sólo con las estatuas pétreas de los años del puntofijismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8.-¿Qué sería, me pregunto, de la macropolítica sin personajes marginales como el negro Claudio Fermín, tan terco y tan dispuesto a manejarse fuera de las matrices dominantes del debate político? Y tal vez por ello, tan ignorado por los núcleos de poder mediático.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#003333;"&gt;9.-¿Qué sería de buena parte de los proyectos barrio adentro si no tuvieran esa pieza incansable e indoblegable llamada Nora Castañeda? ¿O al propio Andrés Antillano? Es decir, de gente que siente que su causa es infinita y que para avanzar en algo hay ue asumir que no hay tiempo que perder. En algún sentido, estos personajes están desafiando una manera de concebir el ejercicio del Estado, y proponiendo una manera distinta de administrar el poder.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#003333;"&gt;******************&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#003333;"&gt;El fanatismo, déjenme decirles, es por naturaleza imprudente, desbocado, excesivo. Necesitamos mucha de esa energía para contrarrestar el cálculo egoísta e interesado, el oportunismo que marca tanto nuestro pasado político. Desde ese lugar inclasificable de los fanáticos venezolanos, de los no domesticables del todo por las matrices dominantes, resulta hoy impensable, irreal, casi de comiquita, que la oposición, por ejemplo, haya terminado de constituir una lista “por arriba” para la Asamblea, que incluye, entre otros extraterrestres, a golpistas (Carlos Alfonso Martínez) y a tombos relacionados con la matanza de abril (Simonovis y Forero). Antes de que el vagón vuelva a descarrilarse, hay que recordarle a la gente que el mejor lema para estos tiempos (donde hay que pensar, analizar, accionar y transformar, todo eso a la vez) se encuentra en un graffitti del Mayo Francés. Es un lema que sirve para todos aquellos que –de lado y lado– desean radicalmente que el país no se detenga y avance hacia algún lugar: “Seamos realistas, pidamos lo imposible”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-112739664096463446?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/112739664096463446/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=112739664096463446' title='29 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/112739664096463446'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/112739664096463446'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2005/09/viva-el-fanatismo-debo-confesarlo.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>29</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-112584964738189288</id><published>2005-09-04T17:57:00.000+02:00</published><updated>2006-04-22T18:22:48.876+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;El prototipo Cheíto, la otra “Ch” de nuestra política&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Si alguna intuición lúcida tiene la película de Elia K. Schenider, &lt;em&gt;Punto y raya&lt;/em&gt;, es que gira alrededor de la forma “originaria” en que se producen los conflictivos y las contradicciones más humanas. La película, que me vacilé en un sala de Barcelona, no dejó de emocionarme y conmoverme, y me hizo pensar que en la errática y discontinua historia de nuestro cine (tan paralela a toda nuestra actividad cultural), sólo llegamos a producir una película buena, una película importante, al ritmo de cada dos lustros, la penúltima de ellas, 100 años de perdón. El promedio es ínfimo, pero aún así hay promedio, que ya es importante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#336666;"&gt;II&lt;br /&gt;Quizá lo más irresistible de &lt;em&gt;Punto y raya&lt;/em&gt; sea, precisamente, esa especie de “homenaje” a la picardía criolla que encarna el personaje Cheíto. Como buena comedia (aunque el final lo desmienta) la película es un saludo a la vida, a la idea de que existen pequeños héroes cotidianos que ante las adversidades más rotundas logran siempre escapar, fugarse y reprogramar sus destinos en otros escenarios sociales. ¿Pero de qué se fugan exactamente? Pues de la muerte. &lt;em&gt;Punto y raya&lt;/em&gt; intenta ser una hoja de ruta psíquica para sobrevivir en el infierno, es decir, cómo conseguir el reconocimiento y el dominio de la situación en zonas y estructuras de poder que resultan extrañas e infranqueables a primera vista. Sin embargo, hay algo mucho más contundente y lacerante que este homenaje a la supervivencia. Más allá de las fascinantes salidas de Cheíto, de su indoblegable voluntad para eludir la tragedia y gozarse algunos instantes específicos en medio de las hostilidades más terribles, hay una lectura que pide que nos tomemos en serio, pero muy en serio, la manera en que ambos personajes se enfrentan a su destino.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;Me impresionó la forma como se tipifica la tensión psíquica entre dos arquetipos dominantes. Me refiero a la confrontación dialéctica que se produce en la historia entre la Ley y su doble obsceno (encarnadas en el colombiano principista y el venezolano gozón, que luchan incansablemente por demostrar cuál es la mejor vía para sobrevivir en la frontera). Este tópico –el de la Ley y su otra cara obscena– es uno de los grandes lugares comunes del psicoanálisis lacaniano, y vale la pena explorar cómo está plasmado en Punto y raya. Me refiero a la rivalidad entre el Deber (Pedro) y el goce (Cheíto), entre la legalidad y los caminos verdes, entre los principios y la “nocturnidad trapichera”. Esta tensión, aunque haya sido representada en el territorio indefinible de la frontera entre Colombia y Venezuela (imaginariamente la construimos a fuerza de puntos y rayas), no deja de aludir constantemente a nuestra situación social y política de todos los días. Por más que Punto y raya se ubica fuera de los contextos más inmediatos, existe una contundente alusión al tema de fondo, al tema sustancial y decisivo que está en juego en la Venezuela de hoy: nuestra relación con el poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#993300;"&gt;IV&lt;br /&gt;Más allá de las consideraciones chovinistas (el venezolano es gozón y el colombiano una máquina sin sentimientos) allí se encuentran dos arquetipos sobre los que vale la pena pensar. Empecemos por la autocomplacencia que solemos mostrar con esa cosa de que el venezolano es sandunguero, gozón, y que tiene la virtud de arreglárselas de cualquier forma para sobrevivir. Si esto fuera cierto en el caso de Cheíto, si se tratara simplemente de sobrevivir, él habría aceptado sus circunstancias tal y como devinieron. El caso de Cheíto, y del venezolano gozón, es más complicado. No es que busque sobrevivir. Su principal objetivo, por el contrario, es &lt;em&gt;mandar&lt;/em&gt;. En ese sentido, el personaje está pintado de forma inmejorable: la motivación de fondo de Cheíto no es la supervivencia, sino el mando, la posibilidad de que en cualquier circunstancia o ante cualquier autoridad, él logre hacerse dueño de la situación. Aclaro: el interés de Cheíto no es suplantar a ninguna autoridad, ni tampoco tomar el mando directamente (lo suyo no es ser comandante de ninguna de las tropas que hay en la frontera). Cheíto tiene otro objetivo: adueñarse de los caminos verdes, indirectos. Lo que en realidad quiere es andar a la sombra de la autoridad (sea cual sea) y gozar del privilegio de moverse sin restricciones. A Cheíto le importa un comino quién y cómo manda. Lo suyo, más radicalmente, es &lt;em&gt;neutralizar el poder de la ley&lt;/em&gt;. ¿Ésa no es acaso la caracterización lacaniana del auténtico perverso? Cheíto, como todo buen perverso, posee una extraña cualidad para comprender cómo se mueven los mecanismos del poder y de la autoridad, no sólo para subvertirlos (el perverso nunca quiere cambiar radicalmente las cosas, se sabe) sino para hacerse dueño de la situación. No existe una mejor frase coloquial para definir su manera de actuar: “yo sé cómo es todo”.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;Cheíto es un espécimen difícil de rastrear en la genealogía criolla, y atraviesa, transversalmente, todos los estratos de la sociedad venezolana (no se crea que porque el de Schneider sale de un barrio, no abunda en otras geografías: hay miles y miles de Cheítos sifrinos, intelectuales, periodistas, y de todas las calañas). Sólo tengo una hipotesis al respecto: Cheíto es la producción sociocultural más elaborada de nuestra relación con la máquina petrolera, una máquina que en el siglo XX alteró todas nuestras percepciones de la realidad nacional y global (en tiempos sauditas nadie ponía atención a nuestros problemas sociales estructurales y se soñaba con tremendo paraíso mayamero, y en tiempos de vacas flacas, el problema se lo achacábamos a una pobreza subsidiada que nos quitaba nuestro acceso al goce y al confort). A la máquina petrolera se le debe dar el estatuto de verdadero padre de la horda (tal como lo concibió Freud), es decir, el que todo lo posee, el que todo lo puede y el que nos obliga, ante su enorme peso e influencia, a conductas perversas para poder gozar de sus enormes beneficios. No se olvide que el petróleo va más allá de cualquier consideración populista o estatista: &lt;em&gt;es por su naturaleza la droga principal del capitalismo&lt;/em&gt;. Es el capitalismo mismo en toda su viscosidad y opacidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;VI&lt;br /&gt;Cheíto tiene un “don” para la gestión. Es una especie de médium entre el poder y la gente, y a partir de allí consigue su mayor sentido de goce: vende perico, reproductores robados por otros, busca salvarse ofreciendo premios que no tiene a la mano, desarrolla cualquier tipo de actividades, desde vender zapatos al enemigo en la frontera hasta subastar prostitutas. Siempre propone y dispone sobre lo que tiene o le falta a los demás, nunca se ofrece a sí mismo. Cheíto es esa Venezuela llena de gestores que no quieren aparecer nunca asumiendo ninguna responsabilidad. Lo de ellos es desplazarse, obtener beneficios a la sombra, a punta de una habilidosa manera de descifrar la ley y el poder. El problema se pone serio cuando estos gestores entran en la política y quieren movilizar a multitudes. Allí funcionan como verdaderos capitalistas: saben que la plusvalía emocional no la van a poner ellos sino la gente común y corriente. Por eso, todo Cheíto en la política no pasa de ser un simple agitador, que llegado el caso, que llegado el callejón, prefiere matizar y decir “sin pasiones, pana”, “en otra ocasión será”. ¿No les suena esto familiar, digamos, a todo el movimiento cheístico que hizo la oposición entre el 2002 y 2004? A la hora de las consecuencias y de los actos: “yo no fui, mi pana”, “que yo no soy golpista, vale”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII&lt;br /&gt;Hay que admitirlo: los Cheítos más peligrosos no están abajo, están arriba y se mueven como peces en el agua entre el Estado, los medios de comunicación y los beneficios que deja el negocio buchón del petróleo (las ganancias derivadas). No olvidemos nunca cómo es su modo de acción: el perverso, como Cheíto, es un hombre que, llegado el caso, siempre reconoce a una autoridad y quiere que la autoridad lo reconozca a él. Repito: su deseo no consiste en apropiarse del puesto de la autoridad. El no quiere competir con ella. Quiere gozársela, que es otra cosa. Es el principio de todo perverso: necesita un pacto básico que le permita desarrollar su actividad de subversión y posesión: si hay que decir ante el ejército colombiano que se es venezolano, se dice. Si hay que decirle a los narcos que yo soy guerrillero, se dice. Si hay que decirle a los guerrilleros que yo soy de la DEA, se dice... Es decir, “como usted quiera yo se lo pongo”. En esta perspectiva me hago una pregunta: ¿No fue la corte de Miquilena y de todos aquellos que se infiltraron en el proyecto chavista los grandes perversos de nuestra política más reciente, los que en la hora de la chiquita, después de disfrutar de los pasillos del poder, salieron a negarlo para darle la bienvenida a un golpe de Estado? Abundan los ejemplos desde el 11 de abril para acá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#993300;"&gt;VIII&lt;br /&gt;Para muchos es una gran virtud esa cosa cheística del venezolano, porque pasa por apertura, juego, heterodoxia, tolerancia (“relájate, pana”); pero ahora, esa actitud choca de frente con las pasiones y convicciones políticas que alborota el proyecto de Chávez. Todo Cheíto (la otra “Ch” que polariza nuestro debate político) se escandaliza ante gente que tiene una posición, y además le da mucha rabia cuando le precisan una posición a él (en la película, lo que realmente le perturba a Cheíto es que Pedro lo considere un miembro de la guerrilla colombiana). Los Cheítos, entonces, creen que asumir cualquier posición política es pura y rancia ideología. Él siente, ilusamente, que puede evadir las trampas de la ideología con solo denegar sus creencias más íntimas (recuérdese que Cheíto se siente pragmático, se siente móvil, eterno mutante). Él es, sin duda, el mayor obstáculo para los definitivos cambios sociales que busca el país. De apertura, de heterodoxia y tolerancia, nada. Lo que tiene Cheíto es otra cosa, el “don” para colocarse, para imponerse a través de gestiones intermedias. ¿Para qué? Para mandar gozando, es decir, sin asumir las verdaderas consecuencias del mandar. A los Cheítos los conocemos de lado y lado, están por todas partes y son los que, llegado el momento, dicen “yo no fui, vale, quédate quieto”.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;IX&lt;br /&gt;El enemigo, en definitiva, no es Chávez. El enemigo del país, el verdadero, es la otra “Ch”, un tipo como Cheíto, un tipo que renuncia a la política (al valor del acto, a la responsabilidad ante los demás) porque prefiere no identificarse con nadie. Cheíto cree que para salvarse de los conflictos no necesita de verdaderas convicciones, antes éstas son un obstáculo que le impiden moverse sin restricciones y le exigen un sacrificio que no está dispuesto a hacer. Un tipo que siente que él no crea los problemas, y que por eso no son su responsabilidad, pero le estorban. Y mucho. No consigue otra forma de sortearlos que abriendo un boquete en la pared. Preferiblemente de tamaño personal. Eso en política tiene graves consecuencias, porque un proyecto colectivo requiere algo más que la suma de las voluntades de todos los cheítos con ganas de mandar. Quizá por eso la oposición, muy cheística ella siempre, no tiene otra coartada que rechazar a Chávez. Cuando la política es secuestrada por los Cheítos se bloquea cualquier forma de organización con metas y principios colectivos. Qué vaina, se me terminó saliendo al final de esta reflexión la vena del colombiano. Esa que nos indica que, en determinadas situaciones de la vida, hay que actuar apegado fanáticamente a la Ley, a la constitución, a la letra y espíritu de esos universales modernos que se llaman justicia y libertad (su mejor legado es que siempre incluyen al Otro por encima de cualquier consideración). La mejor consigna para estos tiempos debe ser “localiza tu posición y asume la responsabilidad por tus creencias y actos”. A ver si empezamos, de una buena vez por todas, a sacudirnos el Cheíto que llevamos por dentro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-112584964738189288?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/112584964738189288/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=112584964738189288' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/112584964738189288'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/112584964738189288'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2005/09/el-prototipo-cheto-la-otra-ch-de.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-112376805850706366</id><published>2005-08-11T15:45:00.000+02:00</published><updated>2005-08-11T18:20:19.773+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#cc0000;"&gt;Realidad y antipolítica (elecciones municipales y candidaturas)&lt;/span&gt; &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Este mensaje va para los que andan haciendo fiestas con la abstención, para los que aún no se han acostado festejando el rechazo (en tono de asco) a todo lo que huela y suene a urnas y votos, para los que no creen –a estas alturas del partido– en competidores ni competiciones, para los que consideran que retirar las energías y las neuronas del sistema provocará el cambio. Hay que recordarles a todos aquellos que creen que los cambios políticos son producto de inercias y de meras resistencias, que el pasado domingo se perdió una oportunidad de oro para demostrar que el juego en Venezuela continúa más vivo que nunca, y que aún hay muchos espacios abiertos para constituir fuerzas políticas, asociaciones, sistemas de representaciones que garanticen una oposición fuerte y democrática desde abajo hacia arriba, y que le presente a su electorado (un capital que hasta ahora ha tenido techo de 40%) una opción viable para las elecciones del 2006.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, se perdió una oportunidad de oro porque las elecciones municipales no son cualquier cosa en la Venezuela de la constitución bolivariana. Allí hay unas tareas y unos lineamientos que hablan de un poder local, de una transformación en el sistema de decisiones que está asociado indisolublemente al concepto de &lt;em&gt;&lt;u&gt;democracia participativa&lt;/u&gt;.&lt;/em&gt; Después del triunfo chavista en el referéndum de agosto de 2004, después del arrase oficialista en las elecciones de noviembre para gobernadores y alcaldes, después del despegue del proyecto gubernamental (misiones sociales y asistencia cubana) y de una gruesa participación popular que creció de manera decisiva después del 11-A, parecía probable, parecía predecible que en las elecciones del domingo una gigantesca y atronadora mayoría chavista quedara plasmada en las urnas, quedara arraigada en el espacio de poder clave para propulsar una “revolucionaria” relación entre el Estado y las comunidades, entre el ciudadano y sus representantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para lo único que ha servido la abstención, la gigantesca y preocupante abstención, es para hacer más visible el abismo que existe aún entre el sujeto (el hombre de la calle, como usted y como yo) y el mensaje y la vocería política (las autoridades, los partidos, los líderes vecinales, comunitarios, municipales). Hay juego, señores. Contra todo pronóstico apocalíptico, contra toda idea (que a veces se vuelve cháchara) de que el país está montado sobre un ogro neototalitario que todo lo manda, todo lo exige, todo lo dispone, hay una marea humana que aún no encuentra relaciones claras entre un líder y un aparato social, entre un proyecto político y su manera de materializarse como espacio de poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuérdese bien, los espacios de poder local son reales y necesarios (ahora más que nunca), sobretodo en un país que ha venido acostumbrándose por demasiado tiempo a la idea de buscar soluciones fuera de la política (de los partidos, de las agrupaciones, de las asociaciones, de las oposiciones). Las elecciones del domingo pasado no eran simplemente unas elecciones huérfanas y desestimables. No eran una minucia. Eran la médula central de lo que se llama democracia participativa. Si se quiere jugar el juego político y democrático, hay que empezar por comprar todas las opciones y asegurar la participación en todos los espacios. El chavismo, me imagino, debe estar en su proceso de autocrítica, algo ha pasado para que todo ese comunitarismo barrial, ese resurgir de la participación popular no haya divisado a estas alturas la importancia estratégica de conseguir representantes y voceros en alcaldías y municipios. ¿No estamos hablando de voltear las decisiones del poder y de darle más acceso y cabida a las demandas concretas de la comunidad? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;Todo lo cual para decir que si la oposición continúa por ese camino, el del eterno dudar si estar o no estar dentro del marco constitucional y dentro del juego democrático, no habrá ninguna opción real y posible para las elecciones del 2006. La subestimación de la participación popular (a través del voto) en elecciones claves, empieza a dibujar un panorama desolador para las presidenciales del 2006. Los grandes fanáticos de la abstención no entienden que estamos a menos de 4 meses de las elecciones para la Asamblea. Si no se hace política ni se organizan fuerzas para el poder legislativo, entonces no habrá ningún tipo de representación, de plataforma política que le sirva a los candidatos presidenciales para enfrentarse a Chávez. Serán candidatos sin ningún peso y, lo peor, sin ninguna perspectiva de representación para después del 2006. Es decir, candidatos al aire. O sea, candidatos que no les quedará otra que repetir la misma y terrible estrategia que se produjo entre 2002 y 2004: “Chávez vete ya”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Valga la crítica para algunos candidateables: no se puede conceder ni un minuto en disertaciones del tipo “me lo estoy pensando”. Si se quiere construir una opción que tenga gasolina suficiente para llegar a diciembre de 2006 con una base electoral importante (partamos del techo del 40% histórico), hay que participar en todas las batallas pendientes (y la del domingo ya lo era). De lo contrario, tengo mis dudas de que estos candidatos &lt;em&gt;outsiders&lt;/em&gt; (fuera de lo que ha sido el culebrón de soberbias y arribismos que se inició en abril de 2002), quieran inmolarse así no más, sabiendo de antemano que será muy difícil ganarle a Chávez, y que además, nada garantiza que después de las elecciones presidenciales quede alguna estructura posible para la oposición que se lideriza, sencillamente porque no habrá representación para ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lógica democrática dice, además, que todo perdedor se dispersa después de los resultados. Los candidatos presidenciales para el 2006 tienen desde ya el handicap de que, probablemente, tendrán que competir sin representación ni cuotas importantes en la Asamblea, por lo que será una batalla por la inmolación. ¿La inmolación tiene un valor en la política? Sí, y Chávez lo demostró suficientemente el 4-F. La inmolación tiene valor sólo si sirve como un acto que permita sostener un proyecto político de largo aliento, con miras a conquistar el poder en un futuro. Chávez se tardó 6 años desde su inmolación militar. ¿Petkoff estará en condiciones de esperar al 2013? Mientras lo seguimos pensando, como dicen, creo que hay que actuar y hacer política hoy. Es decir, hacer visible un proyecto, generar colectividades, diálogos, pisar la calle, preparar una terna para las elecciones de la Asamblea. Y más decisivamente: emprender la cruzada contra los antipolíticos de oficio, contra todos aquellos que están buscando, todavía, salidas fáciles (y arbitrarias) y que sueñan con ver caer a Chávez por obra y gracia de la abstención (ahí simpre quedará la sospecha de que lo que se busca en realidad es una solución externa, muy cercana a la Casa Blanca).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-112376805850706366?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/112376805850706366/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=112376805850706366' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/112376805850706366'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/112376805850706366'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2005/08/realidad-y-antipoltica-elecciones.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-112247496271935402</id><published>2005-07-27T16:18:00.000+02:00</published><updated>2005-07-27T22:20:59.990+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff9966;"&gt;&lt;strong&gt;Antipolítica y fascismo de facto (II)&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;Esta nota (un poco larga, lo sé) corona una reflexión sobre las pulsiones antipolíticas y la necesidad de mirar bien por qué, efectivamente, la retórica es tan importante en el proceso de inclusión y por qué es el lugar decisivo donde se produce la política. La clase media aún no entiende esta lógica y percibe amenazas por todos lados. ¡Cuánto añora la época arqueológica del consenso político! &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El efecto 11-A nos permite mantener, como dije en el texto anterior, esa precaria e inestable diferencia que se produce en el seno de las multitudes, y que logra distinguir en un momento dado cuáles fuerzas apuntan al cambio y cuáles buscan conservar un estatus determinado, congelar unas demandas o frenar un conflicto ominoso a sus intereses.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;En esos ejes puede llegar a distinguirse, efectivamente, las sutiles diferencias entre una &lt;em&gt;tentación&lt;/em&gt; &lt;em&gt;autoritaria&lt;/em&gt; y un &lt;em&gt;fascismo&lt;/em&gt; &lt;em&gt;de&lt;/em&gt; &lt;em&gt;facto&lt;/em&gt;. ¿Por qué el 11-A? El 11-A (y sus días subsiguientes) llevaron a la superficie de manera radical el choque de las dos multitudes en conflicto que han prosperado en Venezuela desde la llegada de Hugo Chávez.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Lo importante, lo que quiero destacar ahora es cómo una multitud, una masa apasionada, “movilizada”, invadió las calles y copó una tribuna mediática (la realidad y la escena virtual) no porque se jugaba ningún deseo o demanda incondicional de cambio y justicia, sino porque quería acabar de un trazo el juego político (la lucha por la hegemonía, la repartición en el sistema de gobierno, los puestos de mando, los representantes y actores de la sociedad).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Aquí la multitud se torna totalitaria porque su único motivo de acción, su única bandera consiste en arrasar al enemigo (no sólo en la práctica, con las persecuciones y las matanzas policiales, sino también con esa especie de fantasía biográfica en la que Chávez firmó o no una renuncia, o la quería firmar si lo dejaban irse al exterior).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La multitud movilizada del 11-A no estaba pidiendo a gritos el cambio y la transformación de un país, sino un arreglo desesperado, un arreglo de facto que colocara otra vez las cosas en sus sitio: dejara a cada parte en el lugar que le corresponde y que cada quien viva su vida como más le parezca (la fantasía, muchas veces llevada al extremo de nuestras élites intelectuales, de reclamar el derecho irrenunciable a ver televisión en sana paz). Es decir, reestablecer la paz hogareña y los paraísos de la vida privada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿De donde viene esta naturaleza antipolítica que nace de la necesidad de conservar algo, de restituir un orden, de mantener un espacio debidamente jerarquizado?(aunque lo sepamos suficientemente: no había ningún orden antes de la llegada de Chávez, el país era un colapso, un enfermo terminal que no daba señales de vida institucional).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Esa naturaleza antipolítica viene del único modelo que quedó vagando en los 90, como verdadera fantasía ideológica del mundo único y global, y que nutría el imaginario de la clase media: &lt;em&gt;la&lt;/em&gt; &lt;em&gt;democracia del consenso,&lt;/em&gt; de las partes que arreglan los conflictos de manera pacífica y sin que nadie tenga que dejar la sangre y las pasiones en el camino. Y ese consenso tiene dos pinzas para su alicate ideológico: la opinión pública (que administran los medios de comunicación, éstos construyen el lugar, ofrecen el actor y dan la palabra para el simulacro político) y el orden legislativo (los derechos, las leyes, la letra escrita que ampara mi lugar en la democracia).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;La democracia del consenso &lt;/em&gt;(o parapolítica, como la llama Jacques Ranciere), en vez de abrir el espacio para la demanda incondicional de nuevos actores, de nuevos sectores sociales y populares, más bien funciona como alicate “policial”: hay unos políticos que representan mis intereses y que salen por los medios, y hay unas leyes que legitiman mi posición social (en términos de propiedad y de derechos privados). Eso ni se discute ni se negocia.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El gran desencadenante de la antipolítica después de la Caída del&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; Muro de Berlín, y de la totalización del sistema liberal democrático en el mundo, es precisamente el &lt;em&gt;modelo del consenso&lt;/em&gt;, porque para que éste funcione óptimamente se necesita que la sociedad tenga enteramente repartida sus funciones, sus roles y posiciones dentro del debate político.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Eso significa que nadie se quede fuera, que haya un lenguaje único para la política y unas reglas y convenciones específicas para el debate (¿suena bonito, no?). Y eso es precisamente lo que en Venezuela no existía. Lo que se había perdido mucho antes de Chávez era ese reparto organizado de los actores políticos (lo hubo hasta finales de los 70).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Lo que Chávez introduce, verdaderamente, es una forma de inclusión para que los sectores populares que no estaban en el marco del consenso político anterior (o como quiera que se le llame al simulacro que quedaba) hagan visibles sus demandas. Toda inclusión política es, por excelencia, de tipo retórica, tiene que ver más con la palabra que con la materialidad misma de la inclusión.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El gran análisis pendiente en la Venezuela de estos años es detectar las formas como se ha tratado de despachar el juego retórico (el juego político por excelencia) en nombre del significado exacto de las cosas (la forma antipolítica por definición, tanto en el marxismo como en el neoliberalismo).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Las palabras, en política, valen mucho más de lo que parecen y sirven para construir actores y adversarios que, en términos contables, a veces no existen (la categoría operativa de &lt;em&gt;pueblo&lt;/em&gt;, por ejemplo). Pero una vez que se construyen, una vez que se les da marco para su expresión, se desata la palabra, el tono y la demanda de agentes colectivos (eso es lo que ha ocurrido, a grandes rasgos, en el proceso político venezolano). &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Toda revolución, todo cambio estructural, empieza por construir, precisamente, un escenario (la forma) para que el excluido y nuevo actor de la política hable.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La inclusión introduce un litigio, una confrontación y un conflicto de voz y lenguaje sobre la naturaleza misma de la tribuna y de la escena para el consenso. En Venezuela se llevó a cabo la Constituyente, y también, se hizo el esfuerzo por cambiar los nombres y cuerpos de la democracia (participativa, asamblea, etc).&lt;br /&gt;El reproche a la disputa por el escenario y por las condiciones mismas del debate atañe a otra naturaleza asociada a la idea de la democracia del consenso: el papel del experto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La otra creencia ciega del modelo parapolítico es la idea de que hay gente que sabe, hay gente que por saber tiene que tener un peso específico en las decisiones públicas, muy diferente al de los ignorantes, al de los iletrados, al de los menesterosos, y que por eso se le debe reconocer un puesto especial en el debate. Ese es uno de los efectos letales de la antipolítica, ya analizada por Jacques Lacan a finales de los años 60 como el terrible aparato legitimador del discurso universitario en las sociedades de Occidente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La lección del 11-A, definitivamente, es que evidenció el cortocircuito de un país que entró en las nuevas reglas de la política, en las turbulentas y conflictivas formas de hacer política hoy (el país que reclamó incluso con su vida el restablecimiento del orden constitucional el 13-A), y el otro país que añora un modelo que formalmente ya fue arrasado y que en la práctica es imposible restituir.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Por qué la clase media es la víctima de estas pasiones antipolíticas? Porque ella es el nombre mismo, en el plano ideológico, del consenso, ella es un modelo de vida que no añora directamente ser dueña del país (burguesamente) pero tampoco quiere que la desacomoden y le quiten el único privilegio que tiene en sociedad: decidir qué es bueno y qué es malo para la nación (la hegemonía ética).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Ella se vende como una especie de &lt;em&gt;phrónesis &lt;/em&gt;aristotélica (con el perdón de Aristóteles): no es del todo concupiscente, pero no quiere la barbarie. Ella quiere la inclusión de la pobreza pero de manera organizada, sin que se quiebre un plato. Ella quiere que el país sea justo y democrático, pero no está dispuesta a dejar la piel por ninguna conquista colectiva. Ella quiere sacar a Chávez, pero no quiere arriesgar nada de sus privilegios simbólicos. Ella es, en el fondo, el lugar en la sociedad en el que no se puede buscar el verdadero acto político, el acto que transforma y cambia el color y la luz de una sociedad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Toda izquierda que quiera consolidarse en el siglo XXI, sea carnívora o vegetariana, tiene que comprender que en países radicalmente desiguales como Venezuela no hay nada como un centro progresista, como un centro revolucionario ni de vanguardia que surja de la clase media y de su doctrina del consenso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Si queremos hacer política y avanzar de verdad, hay que aceptar el nuevo &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;protagonismo de los sectores populares, y reconocer que allí están las verdaderas potencialidades de los actos políticos por venir. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-112247496271935402?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/112247496271935402/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=112247496271935402' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/112247496271935402'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/112247496271935402'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2005/07/antipoltica-y-fascismo-de-facto-ii.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-112179724377182033</id><published>2005-07-19T19:57:00.000+02:00</published><updated>2006-04-22T18:21:44.583+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;La izquierda, sea carnívora o vegetariana,&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;tiene que identificar a su enemigo&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000099;"&gt;El tema del giro a la izquierda que ha dado Venezuela y las posibilidades de gobernabilidad que resultan de esto (evitar cualquier salida antipolítica) trajo como consecuencia una incipiente discusión con una blogera, Iria Puyosa, que vale la pena reproducir, porque aquí empiezan a perfilarse las dificultades políticas que tienen y tendrán los que reclaman para sí la potestad de una izquierda "ideal"&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#cc0000;"&gt;Esta fue mi última respuesta&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;: Soy bastante optimista, Iria, con el proceso venezolano tal como ha sucedido, con todos sus bemoles y sus atolladeros. Pero admito que no tanto como tú: la clase media venezolana puede que tenga claro que el problema central a resolver es la pobreza y la exclusión (en teoría y enunciación), pero aún así no tiene ni idea de cómo se come eso, y sobre todo, que si se come, se coma lejos de sus residencias, de sus muros electrificados y vigilados, de sus parques temáticos a la doméstica, y si se quiere, que se lo anuncien bonito por televisión (como un larguísimo teletón). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La gran lección que nos ha dado este proceso es que toda inclusión debe comenzar con una apertura política (de voz, de lenguaje) y esa apertura y dignificación social ha sido percibida como traumática y turbulenta por los sectores que precisamente estaban acostumbrados a ver la política como una asociación de vecinos, como un campo controlado por representantes precisos (en la práctica se ha producido una verdadera lucha de lenguajes, apropiación de espacios públicos y sociales, demandas y tonos destemplados). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No puedo ser tan optimista con respecto a la clase media. Y diría más: toda fuerza de centro izquierda en Venezuela que quiera hacer valer hoy sus principios, a mí modo de ver, tiene que partir del hecho modesto de que por mucho tiempo estuvo desvinculada radicalmente de los sectores excluidos por la política (fuera del campo, del sitio exacto donde éstos se encuentran) y es ahora, finalmente, que con los textos de Petkoff se le reconoce a algunas misiones sociales la efectividad que nos habíamos negado a reconocer con tanto ahínco. Yo te digo, a estas alturas prefiero tratar con una izquierda borbónica que con una derecha golpista, que en dos años se dio a la tarea de casi destruir al país con tal de salir de ese hombre al que Petkoff, también, le ha tenido que reconocer un liderazgo vigoroso que nadie en Venezuela puede ostentar hoy.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estos años nos han servido de mucho, sí, sobretodo para poder identificar cuál es el verdadero enemigo de la justicia y la inclusión social (cuál es el enemigo de toda izquierda, sea la carnívora o la vegetariana). Te lo digo yo, que comencé hace más de un año con una posición radicalmente intermedia, tratando de construir simbólicamente el centro y recibí a cambio de los opositores los desprecios más tremendos y la apatía más resuelta a discutir a fondo los temas urgentes. No me queda duda: una izquierda de centro, una izquierda democrática, como le llamas, debe empezar por reconocer claramente cuál es su verdadero enemigo, si los retóricos a la borbónica, o los que efectivamente con sus actos construyeron la antipolítica y animaron el fascismo más crudo y cínico.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff9966;"&gt;Dice Puyosa&lt;/span&gt;: &lt;/strong&gt;Mi impresión es que "la dialéctica amigo-enemigo" fue propiciada no sólo por la minúscula derecha venezolana sino por el ala extremista del chavismo. Ese sector extremista del chavismo pareciera ser el que más se ha beneficiado con la demonización del disenso político. Mi impresión es que el chavismo duro alimentó a esa oposición de derecha porque le convenía la confrontación blanco/negro. La oposición de centro-izquierda siempre ha estado allí, aunque el chavismo la haya negado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con el derrumbe del golpismo, al chavismo no le queda más que reconocer que existe una oposición democrática, que podríamos llamar de centro-izquierda. Y que el canto de propaganda anti-facista está agotado. También se ha agotado el canto de la anti-política, pregonado por igual por los mismos dos sectores. Sobre todo porque la gente ya se dio cuenta de que políticos no son sólo los adecos y los copeyanos de la vieja guardia, también son políticos los dirigentes del chavismo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Creo que la clase media venezolana hace bastante rato que sabe que el principal problema del país es la pobreza. Los dirigentes son los que se niegan a enfrentar ese problema, prefiriendo escapar de sus responsabilidades con las cantaletas del fantasma del fidelismo y el fantasma del imperialismo. La clase media hace rato que está harta de eso. Empleo, educación, calles limpias y desmarginalización es lo que tiene rato pidiendo la clase media. No golpes de estado, ni brigadas populares de reservistas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#cc0000;"&gt;Mi primera respuesta&lt;/span&gt;: &lt;/strong&gt;Para serte sincero, veo signos interesantes por todos lados para la contienda electoral del 2006. El hecho de que se abra un debate intenso sobre el ritmo, la velocidad y la retórica del proyecto de izquierda que gobierna en Venezuela, es para mí importantísimo. Ese debate, esa discusión de factores y visiones diversas que coinciden en líneas fundamentales (la exclusión y la pobreza, la democratización y la justicia) le interesa tanto al chavismo como a cierta oposición con sentimiento centrista, porque está visto que a pesar de que la dialéctica dura entre amigo-enemigo que imperó entre 2002 y 2004 ha hecho crecer y profundizar el proyecto de Chávez, aún falta que se logre crear una plataforma de gobernabilidad más o menos duradera. Es decir, crear un consenso básico con fuerzas que no anden a la espera de atajos y saltos golpistas. En este sentido, veo de manera alentadora que pueda surgir una opción de centro que capitalice las pulsiones antipolíticas de la derecha y logre ampliar el espectro y los matices dentro de las fuerzas del cambio. Si el debate se da, si logra percibirse en la clase media que el problema central del país es la pobreza y la exclusión, tendremos un escenario político para después del 2006 menos polarizado y más concentrado en metas esenciales y transformadoras.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;Primer comentario de la Puyosa&lt;/span&gt;:&lt;/strong&gt; Tienes razón al apuntar que la agenda política venezolana está dando un giro hacia la izquierda. Creo que si seguimos por esa vía van a ocurrir varios fenómenos interesantes. Por una parte, se van a revelar las contradicciones en la base de poder del chavismo que hasta ahora han sido maquilladas con la retórica del bolivarianismo y las prácticas del populismo. Por otra parte, podría tomar fuerza una oposición de izquierda democrática, que hasta ahora no ha ocupado las primeras planas (excepto las de Tal Cual, por supuesto), que tiene claro que el problema a resolver es la exclusión y la pobreza.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-112179724377182033?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/112179724377182033/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=112179724377182033' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/112179724377182033'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/112179724377182033'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2005/07/la-izquierda-sea-carnvora-o.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-112109603849442845</id><published>2005-07-11T17:13:00.000+02:00</published><updated>2006-04-22T18:20:57.490+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff9900;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;Antipolítica y tentación autoritaria (I)&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff9900;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000099;"&gt;Está de moda en Venezuela acusar a toda política de antipolítica, y con ello se busca neutralizar cualquier posibilidad de formación y asociación social que vaya más allá (o más acá) de los intereses individuales. Uno de los debates más acuciantes, y que tiene que ver con el socialismo del siglo XXI, radica en no perder nunca de vista el valor que tiene la política en la construcción de las comunidades militantes, en el diálogo y la confrontación con los otros-adversarios.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#33ffff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#33ffff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#33ffff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;En diferentes oportunidades, sobre todo con lo sucedido el 11-A, he tratado de establecer una diferencia entre lo que llamo la &lt;em&gt;tentación autoritaria&lt;/em&gt; y el &lt;em&gt;fascismo de facto&lt;/em&gt;. Aunque las fronteras pueden sonar ambiguas y precarias, ambas nociones me han servido para tratar de establecer algunas diferencias importantes en la evolución política del proceso venezolano. Para muchos que siguen tratando de ver el mundo en blanco o en negro, esta división molesta porque está articulada sobre presupuestos negativos. Sin embargo, y antes de que surjan nuevos malentendidos, quiero resumir rápidamente qué significan ambas categorías (me dedicaré en esta entrega a la tentación autoritaria).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Por &lt;em&gt;tentación autoritaria&lt;/em&gt; entiendo todo proceso de politización en el que los individuos dejan de ser unidades múltiples y diversas y se dan a la tarea de construir, de manera comprometida, cuerpos sociales y comunidades políticas basadas en empatías racionales y emocionales que escapan a la lógica única del individuo, y en la que se trazan un determinado número de acciones y objetivos comunes. La política, en este caso, sería una especie de suplemento (ideologías, identificaciones emocionales, discursos, acciones) que busca la suma de una cantidad de individuos, y en la que se supedita la naturaleza absolutamente diversa de cada uno de éstos. Política sería homologable con &lt;em&gt;totalidad&lt;/em&gt;, es decir, muchos valen más que uno.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Para ser realistas, como Spinoza, las &lt;em&gt;multitudes&lt;/em&gt; son radicalmente ambiguas, es decir, una vez que se constituyen en comunidades políticas que buscan cambiar las coordenadas de la sociedad bajo aspiraciones de igualdad y justicia, también pueden devenir en máquina totalitaria bajo el servicio de intereses personales o concretos. Es decir, con las multitudes nunca se sabe, salen rana o salen sapos, y depende precisamente de la política (acción, contradicción, diálogo y asociación) que la rana no termine pareciéndose a un sapo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;En este sentido, sigue siendo pertinente pensar una y otra vez las diferencias entre el fascismo y el comunismo (en la Europa de los años 30) porque ambos movimientos surgen de determinados actos y discursos políticos que logran agrupar, sumar, identificar a los individuos en cuerpos sociales más amplios (gracias a una sofisticada e incalculable mezcla de contenidos ideológicos explícitos e inconcientes).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Cometeríamos un grave error si juzgamos a priori todo movimiento de politización social endilgándolo de protofascista (con lo cual borraríamos no sólo las mejores aspiraciones de la tradición política encarnada en Hannah Arendt, sino también las reflexiones que buscan producir un socialismo transformador y democrático para el siglo XXI).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;En la radical ambigüedad que se produce con la politización de los hombres podemos seguir sosteniendo el espíritu libertario y democrático de determinados movimientos (en su capacidad para intervenir y transformar la realidad, que de eso va la política por cierto). Allí, en ese no-lugar entre las fuerzas que se asocian al cambio y las pulsiones totalitarias se debe producir el verdadero debate en la Venezuela por venir. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;He asociado chavismo con &lt;em&gt;tentación autoritaria.&lt;/em&gt; El chavismo es un movimiento político que está constantemente girando alrededor de la ambigüedad más radical de todas (e inevitable en todo proceso de cambios en el que participan multitudes) en la que las transformaciones suenan a veces a fascismo y el fascismo suena a profunda revolución (donde el cambio pasa por amenaza y la utopía por fanatismo). Por eso, me gustan tanto los análisis complejos que desde esta perspectiva han venido haciendo historiadoras como Margarita López Maya (en su discurso post-referéndum) o el Teodoro Petkoff del prólogo a la biografía sin uniforme de Chávez. En ambos casos, se insiste en valorar ese radical no-lugar que mantiene el chavismo (desde 1998 hasta ahora) y en esclarecer las posibilidades políticas que han surgido, precisamente, desde allí.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La tentación autoritaria no es antipolítica a per se. A pesar de que esa derecha reactiva que ha surgido en Venezuela en los últimos años a juzgado como antipolítico (de un trazo y sin que le tiemble el pulso) el proyecto político venezolano, es precisamente todo lo contrario: estos años han sido el lugar de la política por excelencia, con todas sus tentaciones, pues estamos hablando de hombres, no de robts ni de autómatas. Pareciera que todos lo que enjuician la política en Venezuela en nombre de la antipolítica, lo que quieren en el fondo es un país controlado a control remoto por partidos e instituciones que ya estaban muertos (la política en este caso deviene en policía, y quizá dirigida por los hilos invisibles de algún Dios o de algún experto). Pero de eso nos encargaremos en la siguiente entrega.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;¿Cuál es el peligro de toda &lt;em&gt;tentación autoritaria&lt;/em&gt;? ¿Qué hace que un proyecto político masivo y con pretensiones de emancipación devenga en maquinaria antipolítica y por ende en movimiento fascista? El filósofo francés Jacques Ranciere no lo ha podido explicar mejor con dos de sus categorías sobre las formas de la antipolítica en el mundo contemporáneo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;La arqueopolítica:&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; todo intento comunitario que termina produciendo un espacio tradicional cerrado, homogéneo, orgánicamente estructurado, sin ningún vacío que permita la emergencia del acontecimiento-momento político (recuérdese con Arendt que la política y la libertad son asuntos que se dan única y exclusivamente &lt;em&gt;entre&lt;/em&gt; hombres, por ende surgen de diálogos y confrontaciones). Aquí el desafío es evitar la tentación de que se suture el cuerpo social bajo un solo lema y un proyecto cerrado (partido, ejército y líder único), que no deja espacios para la disidencia, el antagonismo y la contradicción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;La metapolítica:&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;Los marxistas clásicos afirman el conflicto concreto y sin reservas, pero lo postulan como un teatro de sombras en el que el decisivo lugar de la escena es otro. La verdadera lucha política está determinada por la lógica económica (la explotación y la estructura de acumulación de capital), de allí que cuando se estableció el socialismo real existente, se pensó que con el cambio estructural de la economía se acabarían las luchas, las contradicciones y los antagonismos sociales (primera versión de la sociedad única, por cierto). Con eso se intentó dar fin (de manera autoritaria) a las luchas concretas y políticas de los hombres.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;En este sentido, como dice Fedric Jameson, el neoliberalismo y el marxismo ortodoxo tienen mucho en común: ambos ven en la economía el lugar que determina todo lo demás en la sociedad. Quizá por eso, han sido en la práctica los dos movimientos más antipolíticos que ha dado el siglo XX.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;PD&lt;/strong&gt;:&lt;/span&gt; Tanto el integrismo comunitario sin posibilidad de correlato con los otros (una comunidad reconciliada y cerrada en sus propias actividades, como un gueto), como el esencialismo marxista que habla de una sociedad reconciliada una vez que se logra cambiar la estructura económica, son los límites antipolíticos (la tentación de la que hablo) con los que se tropieza constantemente un movimiento popular en busca de emancipación y cambios. La política, en este sentido, radicaría en intervenir, en actuar para que esos procesos sociales traten de alcanzar objetivos sin eliminar a los contrarios, a los adversarios. El problema de fondo no son las fantasías ideológicas de un mundo único donde todos pensemos igual. El problema verdadero y real es que intente concretarse esta fantasía y se haga realidad tal como ha sido soñada. En definitiva, que el sapo termine tragándose a la rana.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-112109603849442845?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/112109603849442845/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=112109603849442845' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/112109603849442845'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/112109603849442845'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2005/07/antipoltica-y-tentacin-autoritaria-i.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-111877362936114656</id><published>2005-06-14T19:47:00.000+02:00</published><updated>2006-04-22T18:19:47.696+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#cc0000;"&gt;¿Socialismo del siglo XXI?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#cc0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#cc0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff9900;"&gt;Después de las postales sobre la zona de conflicto global nos tocaba, inevitablemente, aterrizar en Venezuela y hablar de una propuesta que, en lo particular, me interesa y me motiva. El debate político tiene otro color y desde ahora marcará el ritmo del Gobierno y la Oposición. Trataremos de aportar en lo posible materiales e ideas al debate. Desde ya les digo que, para mí, construir el socialismo hoy significa aceptar el conflicto y el valor de la acción política como verdadero arte para intervenir y transformar la realidad, en función de la jusitica y la inclusión.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff6666;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff6666;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Me gusta el rumbo que está tomando el debate político en Venezuela. Creo que en muy poco tiempo la agenda nacional estará prácticamente abocada a un solo tema —si es que ya no lo está— y éste se convertirá en la columna vertebral de la campaña presidencial del 2006. Creo que Gobierno y Oposición intentarán sacarle todo el partido posible a su significado y a su viabilidad (bien sea afirmándolo o negándolo). Me refiero, desde luego, al tema del “socialismo del siglo XXI”. Saludo la propuesta por múltiples razones.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#660000;"&gt;Lo que más me entusiasma es que la propuesta provenga del líder de un proyecto político que no en pocos momentos ha jugado a significativas ambigüedades (en el plano macroeconómico, en el retórico y también en el práctico), y que sea él quien quiera definir, precisamente, el cuadrilátero donde deberá ser juzgada la revolución bolivariana en los años que están por venir. Aparece finalmente el significante político o la marca simbólica que coloreará toda la acción y gestión del proyecto bolivariano —el socialismo del siglo XXI— y esto obligará a grandes reajustes ideológicos y a pugnas programáticas. Enhorabuena, porque sin conflicto nada avanza (ni la oposición ni el gobierno).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#660000;"&gt;Me gusta también que nos planteemos la inmensa tarea histórica de construir ese socialismo, ese modelo político que logre hacer olvidar las tristes experiencias del pasado, y desmonte las amenazas que siempre suscita la sola pronunciación de su nombre. En lo particular, no le tengo miedo al tema. Nunca se lo he tenido. Crecí entre comunistas, por eso puedo decir que no es ni nuevo ni extraño para mí.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#006600;"&gt;Desde que se cayeron las torres del World Trade Center, en 2001, el mundo cerró un ciclo a todos los niveles. Ese ciclo fue el de la utopía única del proyecto liberal de mercado, que se encargó de cerrarle el paso a cualquier alternativa política que no se basara en privatizaciones y consensos preestablecidos desde las altas cúpulas de la globalización (FMI, BM, OMC).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#006600;"&gt;La ecuación que vivimos entre 1989 y 2001 es la siguiente: mientras más aceptábamos la luna de miel del multiculturalismo, del hedonismo y de la participación en Wall Street (que puede resumirse en el eslogan “los felices años 90”), las sociedades reales empezaban a vivir radicales desajustes, radicales injusticias y radicales formas de exclusión. También empezaban a articularse radicales formas de expresar las quejas y demandas sociales. Definitivamente tenía que surgir una opción ante expectativas utópicas alborotadas (demandas incondicionales). En América Latina, hay que admitirlo, el proceso comenzó antes de los ataques a las torres, con la llegada al poder de Hugo Chávez.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#cccccc;"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;El socialismo es entonces ese término que después de estar 16 años en el congelador, comienza a rearticular su propia tradición, a repensar su potencia y a desempolvar sus usos y prácticas. Es, en este momento, la alternativa política secular ante la globalización de mercado y ante el modelo de democracia liberal y representativa (la otra alternativa es el fundamentalismo islámico y está marcado por la vuelta al integrismo y a lo religioso).&lt;/span&gt; &lt;span style="color:#006600;"&gt;La responsabilidad histórica es muy grande, antes de quedar empastelados como le pasó a la gente de la Tercera Vía (Anthony Giddens, Ulrick Beck), pioneros de una izquierda desabrida que aceptó las reglas sacrosantas del mercado global. Ahora que el mundo secular empieza a ser dos, y la cosa se torna apasionante, debemos pensar más que nunca las opciones&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#660000;"&gt;Mi oposición al comunismo (la experiencia de Cuba, pero sobretodo la experiencia soviética) ya es un lugar común tanto para la derecha como para la izquierda planetaria: los esencialismos dogmáticos en el comunismo terminaron secuestrando el sentido de la política, y terminaron ahorcando la acción libre de los hombres. Es decir, aniquilando sin miramientos la figura del adversario y de la diferencia (que es estructural al hombre). Contra ese fondo negro del totalitarismo es que hay que pensar las opciones reales del socialismo del siglo XXI.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#660000;"&gt;No es momento para hacernos los locos. Vale la pena comenzar por el principio: el socialismo como experiencia sistémica fue un desastre en general. El sistema (la forma estalinista de gobierno) traicionó expectativas utópicas y proyectos sociales que estaban marcados por un dinamismo y una libertad estimulantes (ejemplo: la efervescencia cultural durante la revolución rusa entre 1917 y 1921). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#006600;"&gt;Si queremos pensar productivamente el tema, debemos aceptar que hubo en el "socialismo real existente" un profundo deslinde que hay que superar: ese hiato se dio entre la expectativa utópica de los sectores populares (sus demandas incondicionales) y la institucionalización posterior del poder, es decir, entre la erupción de las iniciativas sociales y la consolidación de un Estado disciplinario, que giraba alrededor de un partido, un ejército y un líder único.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#cccccc;"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Una buena parte de las ideas que desarrollo en este blog, y en otros trabajos que he escrito para otras publicaciones, giran alrededor de la necesidad de profundizar el debate y trabajar seriamente en darle sentido político a las necesidades y demandas sociales (individuales y comunitarias), vengan de donde vengan.&lt;/span&gt; &lt;span style="color:#006600;"&gt;Y que lo que está en juego no es propiamente el socialismo como marca utópica, como deseo de justicia e inclusión social. Lo que está en juego es cómo construir esa nueva sociedad sin aniquilar al Otro, sin arrasar al adversario y volver caricatura lo que en un principio fue potencia, energía y deseo de cambio.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#cccccc;"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Esto es simplemente un abreboca para decirles que iré colocando algunas ideas y paradojas que circulan por Europa sobre la posibilidad de construir el socialismo hoy. Sin embargo, me permito adelantar tres principios de acción que son para mí puntos de honor de ese socialismo del siglo XXI, del que cada quien ya está hablando (y se lo está apropiando, como debe ser).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;.-Construir la justicia sin uniformización.&lt;/span&gt; &lt;/strong&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;Eso significa romper con la idea dogmática de que para conseguir la igualdad en comunidad debemos suprimir al individuo. Recordemos que ambas entidades (individuo y comunidad) son irreductibles, ellas mismas generan su lógica política y sus contenidos ideológicos. Mientras más afirmamos una, más perdemos a la otra y viceversa. De manera que allí, en esa dicotomía básica, en esa tensión entre Individuo y Comunidad, debemos aceptar el juego y el debate político por venir.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;2.-Construir la utopía de otro mundo posible sin sacrificar al adversario.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;span style="color:#006600;"&gt;La experiencia nos hace asegurar que uno de los peores efectos del marxismo fue haber concebido el socialismo como el último paso hacia el comunismo, hacia una sociedad edénica reconciliada y total, en la que no hay lucha de clases ni conflictos interpersonales. Pues esto no existe. Si queremos construir algo parecido a la utopía, hay que hacerlo ya, y en la contingencia misma que se nos presenta. El hombre es por naturaleza conflictivo y no hay nada, en ninguna parte, que nos indique lo contrario. Tanto en el capitalismo como en el socialismo, las líneas de conflicto siempre han estado presentes. Aquí hay que recordar que la mejor herramienta sigue siendo pensar la política en términos de una dialéctica hegeliana renovada. Sin hombres nuevos ni modelos moralizantes (y paralizantes). Se trata de hacer una praxis política desde la contingencia y desde ciertos universales concretos (democracia liberal, socialismo) que se reactualizan con la acción y la confrontación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;3.-Construir una institucionalización socialista sin perder la democracia&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;. &lt;span style="color:#006600;"&gt;Es el hueco negro de toda la experiencia socialista anterior. Y también de todas esas estafas en nombre del socialismo que han surgido después de la Guerra Fría. Hay que salvar la dicotomía tremenda que existe entre el proyecto utópico y su praxis concreta dentro del Estado y las instituciones. Lo común que tienen el Socialismo Realmente Existente y la Tercera Vía es que han estado muy por debajo de las demandas de justicia e imaginación que exigía la sociedad en un momento dado. La verdadera tarea es pensar la institucionalización, es decir, el Estado, como una instancia capaz de representar el sentimiento de las mayorías, sin que secuestremos la dinámica de la política y suprimamos las tensiones hegemónicas (tensiones que hoy marchan hacia la construcción del estado bolivariano y que mañana pueden marchar hacia un proyecto liberal revitalizado, dependiendo de la dinámica y competencia política de cada bando).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-111877362936114656?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/111877362936114656/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=111877362936114656' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/111877362936114656'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/111877362936114656'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2005/06/socialismo-del-siglo-xxidespus-de-las.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-111774083808991918</id><published>2005-06-02T21:24:00.000+02:00</published><updated>2006-04-22T18:17:20.646+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#cc0000;"&gt;&lt;strong&gt;El mundo en un graffitti/y III&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;12 postales. 12 referencias del mundo actual. Los graffittis de Barcelona me han servido (hay que apropiarse de todo, hermano) para pensar nuestra zona de conflicto planetaria. Quien quiera entender el propósito preciso de estos textos y su relación con un blog que pretende ser profundamente venezolano, tendrá que hacer sus propias correspondencias. Todas estas reflexiones han sido cortadas con una misma tijera, y funcionan como el índice de una visión política. Terminamos la serie, vamos a ver qué se nos ocurre para la semana que viene&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/29/5342/640/bcn%20011.jpg"&gt;&lt;img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; MARGIN: 2px; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; WIDTH: 412px; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid; HEIGHT: 276px" height="240" src="http://photos1.blogger.com/img/29/5342/320/bcn%20011.jpg" width="400" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#33ffff;"&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;Resulta casi inevitable asociar ciertas figuras, ciertos nombres con los males de la globalización. Ya no se trata sólo de acuñar consignas contra el imperialismo norteamericano, que también. Hemos entrado, más bien, en la fase “pop” del dominio planetario, en la que creemos que existen determinados líderes malignos, seres propensos a las invasiones militares y a las expansiones, a la soberbia y a la antipolítica. De allí que no sorprenda esta amalgama iconográfica entre la hermosa heroína justiciera de Tarantino, presa de una furibunda pulsión de muerte (el nombre de la ética para el piscoanálisis lacaniano), y el verdugo Bush, comodín de todas las injusticias y arbitrariedades conocidas de la geopolítica del siglo XXI. Sin embargo, habría que insistir en que la batalla por nombrar, por identificar el mal de esta manera, está perdida de antemano. Detrás de esos seres tontos y malhablados que juegan al golf y leen cuentos infantiles mientras se desploman rascacielos, hay una compleja trama de intereses y poderes que no tiene lugar preciso, ni frontera única. Es la nueva y verdadera modalidad del Imperio del siglo XXI. Un juego de sombras, unos capitales flotantes, pool de inversionistas, lobbys multiculturales y presiones en varias direcciones. Por supuesto, la tarea no es olvidar las estructuras de poder que se afianzan en el mundo de hoy, sino apostar por la tarea compleja de desentrañar sus verdaderas formas e intereses. De identificar con precisión nuestra zona de conflicto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/29/5342/640/bcn%20022.jpg"&gt;&lt;img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; MARGIN: 2px; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; WIDTH: 331px; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid; HEIGHT: 378px" height="320" src="http://photos1.blogger.com/img/29/5342/320/bcn%20022.jpg" width="275" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#336666;"&gt;La única filosofía, en estos tiempos, que sostiene que la verdad del hombre se encuentra en no “ceder a su propio deseo” es el psicoanálisis lacaniano. Todas las demás están presas, estructuralmente, de una clara vocación de sinergia con la realidad, de acoplamiento con el medio ambiente (incluso algunas doctrinas asociadas a cierta resistencia a la globalización hacen gala de una filosofía deleuziana que recuerda las bondades de las intensidades afectivas del hombre con la máquina). Quizá por eso, hoy muchas de estas filosofías, la mayoría de vocación orientalista, se convierten rápidamente en una especie de pálido suplemento afectivo ante las miserias de la vida cotidiana. Mientras más nos entregamos a la dinámica del consumo, mientras más legitimamos nuestro valor en la sociedad midiendo nuestra capacidad para comprar (el fetiche del poder adquisitivo), más estamos presos de una matriz claramente injusta y excluyente. Los grandes defensores del consumo dirán que no son tiempos para posturas heroicas, ni para actitudes estoicas. De acuerdo. Pero recuérdese con Lacan que la verdadera ética se basa en la fuerza de un acto: del acto que rompe una relación, que nos desconecta de la matriz, que nos saca de una comunidad dada. Quizá es hora de problematizar severamente cualquier interconectivididad (la más poderosa de ellas la del consumo) y poblar de minas el paisaje de lo que en apariencia parece líquido, inmediato. Quizá es hora de politizar todo lo que pretenda andar por el canal rápido de la vida, sin cuestionamientos ni críticas sustanciales.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/29/5342/640/bcn%20028.jpg"&gt;&lt;img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; MARGIN: 2px; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; WIDTH: 426px; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid; HEIGHT: 274px" height="240" src="http://photos1.blogger.com/img/29/5342/320/bcn%20028.jpg" width="400" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/29/5342/640/bcn%20028.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;La pregunta parece fundamental en este momento. Ya no sabemos, en este mundo de gestos desproporcionados y de doctrinas hobbesianas revitalizadas a punta de invasiones y destrucciones bélicas, quién es el verdadero portador de la violencia sin ley y sin razón. Estamos presos (estas rejas de la foto dan muestra de ello) en medio de un régimen planetario soportado sobre profundas excepciones: el campo de Guantánamo y de los millones de refugiados que se encuentran cercados en Francia, en Sudán, en Nigeria son el modelo más sofisticado de este orden sin ley ni garantías. A medida que la exclusión se vuelve más problemática, más conflictiva la respuesta de los poderes tradicionales parece apuntar a avivar la violencia y crear verdaderas bombas culturales y religiosas que nos costará mucho controlar en el futuro (la bomba del fundamentalismo musulmán y de los fanatismos étnicos, por ejemplo). La pregunta sobre el terrorismo es esencial, y pasa precisamente por identificar a aquellos que haciendo uso mediático de la razón, de la legalidad y del discurso ilustrado son capaces de pasar por encima de millones de seres, como si todo fuera un asunto de remedios instantáneos y de medidas ejecutivas. Ante el furor antipolítico que prolifera en el Imperio global, la respuesta debe ser más que nunca política: partir de la voluntad irrestricta de reconocimiento de todos los actores en conflicto, de todas sus causas y demandas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-111774083808991918?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/111774083808991918/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=111774083808991918' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/111774083808991918'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/111774083808991918'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2005/06/el-mundo-en-un-graffittiy-iii12.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-111660484695972901</id><published>2005-05-20T17:57:00.000+02:00</published><updated>2006-04-22T18:16:04.320+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/170/5439/640/okupa.jpg"&gt;&lt;img class="phostImg" style="WIDTH: 348px; HEIGHT: 98px" height="141" src="http://photos1.blogger.com/img/170/5439/400/okupa.jpg" width="452" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#663366;"&gt;EL MUNDO EN UN GRAFFITTI/PARTE II&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Nuevos elementos visuales para comprender los límites de la zona de conflicto global, los adversarios y aliados que tenemos, así como las maneras de enfocar una política que busque modificar las coordenadas de nuestros más terribles antagonismos. Son elucubraciones sobre la naturaleza de nuestras sujeciones y sobre los mecanismos estructurales de dominación del presente. La serie acabará, en esta primera tanda, la semana que viene, cuando tengamos 12 postales. Justo el número que concibió Terry Guilliam en su película &lt;em&gt;Twelve monkeys, &lt;/em&gt;como parte de una presunta conspiración planetaria&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;GRAFFITTI-BCN/VII&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/170/5439/640/bcn-2%20047.jpg"&gt;&lt;img class="phostImg" style="WIDTH: 378px; HEIGHT: 338px" height="318" src="http://photos1.blogger.com/img/170/5439/400/bcn-2%20047.jpg" width="400" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;La fantasía más consistente que ha tenido nuestra modernidad ha sido el diseño de un mundo armónico y sin contradicciones. Como los resultados han sido diametralmente contrarios a la prédica pacifista (desde Auschwitz hasta la invasión de Irak), y una dosis monumental de humanidad ha quedado radicalmente excluida del progreso, hemos decidido que en las religiones orientales puede conseguirse la dosis de sosiego que le faltaba a este miserable planeta. Terapias contra el karma de la violencia han proliferado bajo todas las formas posibles. Uno podría aventurarse a decir que mientras más violencia se vive en nuestras ciudades (racismo y xenofobias múltiples, clasismo, sexismo, fundamentalismos religiosos) más resucitan las posibilidades de la fe. La última fantasía dominante es la de concebir una sociedad sin el Otro peligroso, por eso tantos parques temáticos, alcabalas y guetos urbanísticos vigilados hasta la saciedad. ¿No es hora de reconsiderar la máxima del psicoanálisis que concibe al hombre como producto de un acto de violencia primordial? ¿Qué tal si asumimos que toda búsqueda de paz debe partir de la idea de que la violencia no desaparece nunca, sino que cambia de lugar? ¿Y si asumimos que el conflicto es la condición primaria de la vida, y el motor de los cambios y los procesos dialécticos? En este caso, la violencia (o el trauma) ya no sería entonces una anomalía social, ni un virus temporal, sino la condición estructural de la sociedad, a la que no debemos desatender jamás, pero de la que tampoco podemos liberarnos nunca.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#66cccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;GRAFFITTI-BCN/VIII&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/170/5439/640/bcn-2%20007.jpg"&gt;&lt;img class="phostImg" style="WIDTH: 370px; HEIGHT: 323px" height="332" src="http://photos1.blogger.com/img/170/5439/400/bcn-2%200071.jpg" width="400" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff9900;"&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;Ellos suben a un lugar que aún desconocemos. Son pocos, pero aún así se mantienen obsesivamente en la ruta. Buscan alcanzar la cima de algo (quizá un premio corporativo, la presidencia ejecutiva de una multinacional, el negocio global, el ingreso a algún club de galácticos, quién sabe). A pesar del paisaje que les rodea, ellos no abandonan lo que hacen. Han sido criados y formados por la excelencia, así que sólo responden a sus exigencias. No tienen tiempo ni ganas de mirar a su alrededor, donde lo que consiguen es basura, desechos tóxicos y seres perdidos en su propia mediocridad. Ellos ascienden montados sobre la fe de que sólo hay una salvación posible, y que depende exclusivamente de cada uno de ellos llegar a lo más alto. Esas minúsculas élites que ascienden (no sabemos a dónde) son las encargadas de nombrar y administrar el mundo en que vivimos, y lo hacen desde esta solitaria escalera mecánica. Quizá lo único que les quede a estas élites es precisamente el aparato, el mecanismo, la máquina que ciegamente sigue su ascenso. El problema esencial aquí es que mientras más se asciende, más aumenta la desconexión con el mundo circundante. A ellos les pasa lo mismo que a los astronautas de Bradbury cuando no pueden regresar a tierra: ven el mundo lejos y uniforme, como una masa compacta e inamovible, como una densa mancha, peligrosa e irreconocible.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff9900;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;GRAFFITI-BCN/IX&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/170/5439/640/bcn%20065.jpg"&gt;&lt;img class="phostImg" style="WIDTH: 388px; HEIGHT: 290px" height="290" src="http://photos1.blogger.com/img/170/5439/400/bcn%20065.jpg" width="400" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;Nietzsche decía que hay una diferencia gigantesca entre la gente que no “quiere nada” y la gente que “quiere la nada”. La anorexia y la bulimia, que tanto prosperan en la sociedad hedonista de hoy, están asociadas más bien a la segunda categoría: los anoréxicos y bulímicos en realidad quieren la nada, son formas radicales de rechazar cualquier vínculo con el Otro (comida, afecto, autoridad, etc). El acto de expulsar todo lo que consumes, de rechazar radicalmente lo que tienes adentro es quizá una de las expresiones más consistentes de la dura situación del hombre del siglo XXI. En una sociedad donde está prohibida cualquier forma de degradación emocional (qué viva el placer, el ascenso y la felicidad sin condiciones), aparecen en cantidades nada despreciables criaturas que se indigestan de tanto hedonismo publicitario. Quizá es hora de ver con otros ojos la lección política que se encuentra en la película de David Fincher, El club de la pelea: la única violencia posible, la que puede movilizar y producir un acto concreto que modifique las circunstancias del presente, no es aquella que se inflinge contra el Otro, sino la que se ejerce decisivamente sobre uno mismo. Eso es precisamente lo que un hedonista no se permitiría pensar jamás. La lección política sería la siguiente: si tienes poco que perder, todo en la vida será ganancia. En cambio si tienes mucho que perder, todo en la vida será riesgo. ¿Esa no es la manera como se manifiesta hoy la polarización política de la globalización, entre los fanáticos locales (los hombres que han aprendido de la dura tarea de rechazar) y los tolerantes cosmopolitas (los que no están dispuestos a dejar nada de ellos en la batalla, y perciben por todos lados riesgos contra su manera de vivir?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12353893-111660484695972901?l=zonadeconflicto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/feeds/111660484695972901/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12353893&amp;postID=111660484695972901' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/111660484695972901'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12353893/posts/default/111660484695972901'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://zonadeconflicto.blogspot.com/2005/05/el-mundo-en-un-graffittiparte-iinuevos.html' title=''/><author><name>Héctor Bujanda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02924806962695537439</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_k9U3r50njVk/SMFd-I3kPfI/AAAAAAAAAAw/OBcfIy2AAhY/S220/estocolmo.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12353893.post-111538555228691778</id><published>2005-05-12T15:13:00.000+02:00</published><updated>2006-04-22T18:14:11.686+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/170/5439/640/BCN-3.jpg"&gt;&lt;img class="phostImg" style="WIDTH: 384px; HEIGHT: 101px" height="101" src="http://photos1.blogger.com/img/170/5439/400/BCN-3.jpg" width="488" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;EL MUNDO EN UN GRAFFITI&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Como decía Walter Benjamín: no hay nada que buscar detrás de los objetos, ni debajo de las piedras. Ideologías, mecanismos de poder, paisajes de dominación, texturas culturales se encuentran en la propia superficie de las cosas, en las señales y signos que se atraviesan ante nuestros ojos. Este es un proyecto que busca representar (cada viernes) la zona de nuestro conflicto global, a través de los graffittis que proliferan en las calles de Barcelona. ¿Nadie quiere hacer lo mismo con los graffittis caraqueños? Aquí podríamos ensayar un ejercicio a cuatro manos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;GRAFFITI-BCN/I&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/170/5439/640/bcn-2%20003.jpg"&gt;&lt;img class="phostImg" style="WIDTH: 350px; HEIGHT: 392px" height="400" src="http://photos1.blogger.com/img/170/5439/400/bcn-2%20003.jpg" width="368" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Son tiempos decididamente post-edípicos. La figura del padre único ha sido relativizada por la dinámica del neoindividualismo y han proliferado los padres, efímeros y espectaculares. En vez de la Voz del Padre en mayúsculas (el Estado, el Caudillo, el Ideólogo, el Psicoanalista), tenemos más bien marcas contingentes, significantes-amo que funcionan como una estrella de rock: cohesionan, agrupan momentáneamente, pero nunca llegan a consolidar un proyecto alternativo de comunidad. El Mesías siente que éste no es su tiempo, y que cada quien reacciona ante su palabra con una rotunda negación. Todo hombre del siglo XXI trabaja en secreto para aniquilar al Padre. Por eso tantos conflictos, tantas pluralidades, tantos tumultos. No en vano, algunos han rescatado la idea de que el único padre posible en el mundo global es el que encarna la fuerza del Mal (producir miedo, aterrorizar). La pregunta clave es la siguiente: a pesar de que nos hemos liberado de la figura paterna que nos guía, que nos forma y que nos conduce ciegamente, ¿significa entonces que nos hemos liberado de la fe? Toda sujeción padre-hijo está construida alrededor de una fe inconmovible. Si no hay padre, a dónde va a parar toda esa fuerza ciega, supersticiosa y creyente por naturaleza que hace del hombre un ser social, algo distinto al animal. Dependemos más que nunca del Otro (de su saber, de sus creencias, de sus visiones) pero no estamos dispuestos a aceptar su autoridad. A pesar de ser el último padre de la era moderna que encarnaba al Mal, Darth Vader está en problemas. Ya su fuerza oscura no nos intimida.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;GRAFFITTI-BCN/II &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/170/5439/640/bcn-2%20048.jpg"&gt;&lt;img class="phostImg" style="WIDTH: 358px; HEIGHT: 379px" height="400" src="http://photos1.blogger.com/img/170/5439/400/bcn-2%20048.jpg" width="338" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;A los que gustan detectar anomalías en el sistema, ubicar virus contaminantes y atascos entrópicos hay que decirles que ya su tiempo pasó. Que el sistema mismo es una gran anomalía y que las últimas referencias que quedaban en pie (la lucha por los derechos humanos, por ejemplo) han sido vilmente maltratadas, vilmente manipuladas. El Estado global es un cráter con muchos huecos, con muchos espacios, con zonas olvidadas y despreciadas. Sin embargo, la última de las trampas del sistema global no radica en vender sus bondades concretas y contables, sino en sostener la fantasía colectiva: a esos muertos, a esos ejecutados en medio del conflicto, del odio y del desorden, le llamamos víctimas. La idea de la víctima es el último recurso para que esos olvidados, esos humillados no hablen nunca, y sigamos hablando por ellos a través de organizaciones humanitarias y expertos mediáticos. Hay que ser contundentes en este aspecto: en el mundo cochino y duro en el que vivimos, no hay verdaderas víctimas, lo que hay es gente peleando por sus espacios, por sus razones y por sus convicciones. Quizá ya no sean tiempos de paz, como nos vendieron en los felices años 90, sino tiempos de guerra, de resistencia y de reacción. Después del 11 de septiembre la utopía única ha terminado, y empiezan a aparecer otros muros que habrá que derribar (el de Israel con Palestina, el de España con Marrurecos, el de Estados Unidos con México). Bienvenidos al crudo mundo real.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;GRAFFITTI-BCN/III&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/170/5439/640/bcn-2%20010.jpg"&gt;&lt;img class="phostImg" style="WIDTH: 390px; HEIGHT: 302px" height="314" src="http://photos1.blogger.com/img/170/5439/400/bcn-2%20010.jpg" width="400" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;La cámara es la nueva arma planetaria. Como todos los instrumentos de comunicación, está atravesada por una radical ambigüedad. Las cámaras “domésticas” ruedan por las calles y registran realidades múltiples. Democratizan los relatos de los grandes actores mediáticos y han creado otra manera de mirar y de construir la realidad. Ahora hay un sin fin de movimientos y plataformas documentalistas, el periodismo se masifica y cada quien busca registrar lo que quiere. A esa red rizomática —lo más vital que está pasando en la sociedad civil del siglo XXI— se contrapone otra corriente, la que se apoya en las instituciones de seguridad para controlar la calle y la conducta ciudadana. Si se mira bien, el mundo sigue polarizado esencialmente en dos conductas (en dos clases, dirían los marxistas): los que no aceptan las reglas preestablecidas y actúan para construir una red alterna de interlocutores (los movimientos mediáticos alternativos), o los que delegan en poderes omniscientes el orden y las actuaciones dentro de la ciudad. Quizá por eso el mundo está hoy radicalmente dividido entre los que no imaginan siquiera la red de relaciones y de intereses que hay alrededor de un medio de comunicación, y los que han decidido romper la mediocracia y construir otra realidad. En resumen: o utilizamos las cámaras como grandes aparatos de control (el sueño orwelliano alimentado por los miedos sociales) o las usamos para romper la matriz y cortar algunas fantasías reinantes (la anarquía mediática). Más que nunca tú decides hacia dónde debe enfocar esta cámara.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;GRAFFITI-BCN/IV&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/170/5439/640/bcn%20026.jpg"&gt;&lt;img class="phostImg" style="WIDTH: 386px; HEIGHT: 290px" height="290" src="http://photos1.blogger.com/img/170/5439/400/bcn%20026.jpg" width="400" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;Orwell imaginó un mundo controlado por un cíclope. Por un animal omnisciente. La fantasía totalitaria del siglo XX se construyó alrededor de ese cíclope que todo lo ve, que todo lo juzga, que todo lo sabe. 1984 fue el año que imaginó Orwell para que el mundo se convirtiera en una continua imagen de control. A 21 años de esta fecha límite, la pesadilla continúa, pero ha ocurrido una extraña mutación. Ahora el cíclope respira en cada uno de nosotros (probablemente se ha metido en nuestros huesos) y nos instiga a mostrar ante las cámaras lo más bajo, lo más oscuro de nuestras pasiones. No tenemos nada que temer ante las cámaras espectaculares. En esta mutación, ya nadie nos persigue ni nos vigila desde afuera. Nosotros mismos hacemos el trabajo pesado, y expulsamos sin pruritos lo que respira debajo de nosotros. Bienvenidos a la telebasura, donde lo privado se globaliza y el espectáculo se construye con el aporte de cada uno de nosotros, miembros todos de esta gran familia planetaria. Feliz 1984, hermano.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(Este graffitti le dio en la madre a mi pana Alexis, que se animó a escribir sobre un tiempo y un lugar de Caracas que ha quedado enterrado por los hechos)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&g
